Hace 750 años, Iruñea fue escenario de una cruenta guerra entre sus burgos que acabó con Nabarreria arrasada y Nafarroa bajo la égida de Francia durante medio siglo. Los detalles de ese conflicto se conocen gracias a la crónica que escribió un testigo directo de esos acontecimientos, el trovador de Toulouse Guillermo Anelier.

Nabarreria arrasada y el reino de Nafarroa bajo el control de Francia durante medio siglo fue el resultado final de la cruenta guerra que libraron entre sí los burgos de Iruñea hace 750 años. Sus detalles se conocen gracias a la crónica del trovador de Toulouse Guillermo Anelier, testigo presencial de los hechos y quien asegura en su poema que «nunca vi a ningún hombre vengarse tan bien», en referencia al triunfante gobernador galo.
En esta guerra se enfrentaron Nabarreria, por un lado, y San Cernin y San Nicolás o la Población, por el otro, y fue la brutal eclosión de un enfrentamiento que se venía gestando desde la misma creación de los dos últimos burgos.
Nabarreria englobaba a la Iruñea histórica y sus habitantes vivían en la Edad Media bajo la égida del obispo y del cabildo. A este núcleo original de la ciudad se sumaron poco antes del año 1100 dos poblaciones, el burgo de San Cernin y el “nuevo” de San Nicolas, impulsados por la corona y en los que se instalaron gentes provenientes del norte de los Pirineos.
Para fomentar la llegada de esos nuevos habitantes, la monarquía les otorgó una serie de mercedes que terminaron cimentando unas diferencias sociales y económicas muy notables entre las distintas zonas de la misma ciudad.
DOS MUNDOS ENFRENTADOS
Estas desigualdades terminaron provocando constantes enfrentamientos entre las zonas de Iruñea, en los que los obispos apoyaban a Nabarreria y los reyes, a los burgos. Para atajarlas, en el año 1266 se acordó que las diferentes poblaciones se aglutinaran en un solo consejo, pero el monarca Enrique I deshizo esa unión.
Con los ánimos de nuevo revueltos, el 22 de julio de 1274 fallecía repentinamente a causa de su obesidad Enrique el Gordo, dejando como heredera a su hija Juana, de 2 años, bajo el cuidado de su madre, la reina Blanca.
Aragón y Castilla intentaron aprovechar el momento para hacerse con el viejo reino pirenaico promocionando a sus respectivos candidatos a casarse con Juana con el apoyo de las Cortes navarras, en el primer caso, y de parte de la nobleza, en el segundo.
Pero la reina viuda Blanca tenía sus propios planes y regresó a su Francia natal con Juana para ponerse bajo la protección de su primo, el rey Felipe el Atrevido. Antes de partir, nombró gobernador del reino a Pedro Sánchez de Monteagudo, señor de Cascante, frente a García Almoravid, señor de la Cuenca y partidario de Castilla, reino que aprovechó el momento para atacar Nafarroa y ocupar Mendabia.
Tras la marcha de la reina, los habitantes de Nabarreria empezaron a construir las máquinas de guerra llamadas algarradas y se fortificaron frente a los burgos pese a las prohibiciones, dirigidos por García Almoravid, enemigo declarado del gobernador.
UN GOBERNADOR FRANCÉS
En vista de que su autoridad no era respetada por esa zona de la ciudad, Monteagudo dimitió del cargo y en su lugar, el rey de Francia nombró gobernador a Eustaquio de Beaumarchais, quien se presentó en Iruñea en enero de 1276.
En su séquito figuraba Anelier, un trovador de Toulouse que participaría, incluso espada en mano, en los brutales acontecimientos que estaban por llegar y que dejó por escrito en un poema.
Beaumarchais instó a todas las partes a desmontar las fortificaciones para rebajar la tensión, pero Nabarreria de nuevo se negó al considerar los canónigos que el gobernador no tenía competencia en territorio de jurisdicción eclesiástica. Incluso el obispo Armingot excomulgó a los habitantes de los burgos por prestar apoyo al representante de la corona.
La situación se fue tensionando, hasta que el gobernador tuvo que refugiarse en los burgos porque estos le eran fieles y veía que su vida corría peligro ante una Nabarreria que se consideraba defensora de los fueros y que sentía que sus derechos estaban siendo atropellados por personas extranjeras enviadas por una reina de cuya legitimidad dudaba.
Varios religiosos intentaron mediar para evitar un conflicto armado, pero cuando parecía que esos esfuerzos iban a fructificar, una piedra disparada por una algarrada desde Nabarreria cayó dentro de San Cernin y estalló la guerra.
Empezaron a llover dardos, saetas y las armas de las ballestas de torno, mientras el fuego y el humo se extendían en la zona de combates. Y así se fueron sucediendo los días de lucha, en uno de los cuales, los atacantes de Nabarreria incendiaron el molino del Mazo, en Santa Engracia.
Tras una tregua de dos días, se retomaron los combates, mientras los mensajeros enviados por el gobernador a París para pedir socorro regresaban a Iruñea con la promesa de ayuda militar.
Se volvieron a suceder los choques de armas en torno a los molinos, gran objetivo de los combatientes de Nabarreria, que también talaron viñas y árboles de sus enemigos en los campos próximos. Incluso intentaron minar las torres y muros de los burgos cavando galerías para quemar sus cimientos, aunque fueron contrarrestados por el ingeniero maestre Beltrán.
Los enfrentamientos se detuvieron hacia finales de julio gracias a una tregua de quince días que unos enviados del rey francés consiguieron que firmaran las partes enfrentadas.
Aprovechando su presencia, Sánchez de Monteagudo, que se había sumado a los nobles rebeldes al estallar la guerra, decidió pasarse al bando del gobernador. Pero García Almoravid se enteró de su próxima deserción y sus hombres le dieron muerte en Nabarrería.
Por su parte, el obispo Armengot empleó la tregua para recabar la ayuda del rey castellano, Alfonso X el Sabio, quien se comprometió a apoyarle y empezó a reunir tropas. Convencido de contar con esa ayuda, el prelado regresó a Nabarreria, donde ya nadie quiso saber nada de alcanzar un acuerdo de paz.
«CORRER LA SANGRE»
Antes de mediados de agosto terminó la tregua y se reanudaron las hostilidades, con el día 24 como jornada de una auténtica batalla campal en las inmediaciones del convento de Santiago, donde actualmente se levanta el Palacio de Diputación. Los combates fueron tan duros, que, según Anelier, «veríais correr la sangre como el vino por el canal», con los hospitales desbordados por la avalancha de heridos.
Mientras, el ejército francés que debía socorrer al gobernador cruzó los Pirineos y llegó el 6 de septiembre a Burlata, a donde se desplazó un aliviado Beaumarchais para darle la bienvenida. También se acercaron los canónigos de la catedral en procesión para frenar una intervención gala, pero fueron recibidos con insultos por las tropas de Felipe el Atrevido.
Los líderes de ese ejército se instalaron en los burgos, mientras sus tropas se alojaban en los conventos de Santa Clara y San Pedro, o en tiendas rodeando la ciudad, salvo por el lado de la Magdalena por lo escarpado del terreno.
Poco después, más soldados aparecieron en el horizonte. Se trataba del ejército castellano enviado por Alfonso X el Sabio, que se detuvo en la sierra de Erreniega, de donde le expulsaron hasta Lizarra los franceses dirigidos por el conde de Artois, hermano de la reina viuda Blanca.
Pese a su desventaja y de finalmente no contar con el apoyo castellano, los combatientes de Nabarreria resistieron con empeño ante los franceses, que tuvieron que emplearse a fondo para ocupar la plaza del Chapitel y el terreno entre los burgos y su objetivo.
Las tropas reales consiguieron llevar hasta las murallas arietes y catapultas, pero los resistentes salieron de noche para destruirlos y reparar los desperfectos en sus defensas.
Así pasaron tres semanas, pero la situación de los sitiados se volvió desesperada, ya que era cuestión de tiempo que terminaran cayendo. Así lo entendieron los nobles que dirigían esa resistencia y que decidieron abandonar a su suerte a los vecinos de Nabarreria para salvar el pellejo.
LA TRAICIÓN DE LOS NOBLES
Almoravid y otros “caballeros” huyeron de la ciudad el 29 de septiembre por el puente de la Magdalena aprovechando la nula vigilancia francesa en esa zona. La mayoría de ellos terminó muriendo en el exilio, aunque su líder falleció preso en Toulouse en 1284 tras refugiarse en Castilla y después de intentar entrar a la fuerza en Nafarroa. El obispo Armengot murió el 8 de mayo de 1277 en Navardún.
Tras descubrir su traición y al verse sin sus líderes y verdaderos profesionales de la guerra, los vecinos de la zona buscaron un acuerdo de rendición, pero ya era demasiado tarde. Sin encontrar ninguna resistencia, las tropas del ejército francés entraron en Nabarreria a sangre y fuego, saqueándola, matando a los hombres y violando a las mujeres.
En la catedral se hicieron con el botín más importante al llevarse todo su tesoro, profanaron los sepulcros reales, incluido el del padre de la reina Juana, y convirtieron en cuadra el claustro y el refectorio de la seo. Los canónigos fueron hechos prisioneros, desnudados, les ataron las manos a la espalda y se los llevaron enlazados entre sí con sogas al cuello.
Todos los apresados fueron traslados a los burgos, donde el gobernador seleccionó a los que más le habían humillado para que fueran ahorcados o empalados, y el resto fue enviado al castillo de Tiebas para morir en sus mazmorras. Mientras, Nabarreria ardía hasta el punto de que solo quedó en pie la catedral. En el resto de su solar, tiempo después «podría cortarse la hierba y sembrar trigo».
Anelier condensó lo ocurrido con una frase que recoge en toda su dimensión el desenlace de la guerra: «Nunca vi a ningún hombre vengarse tan bien», en referencia al gobernador.
La operación fue tan exitosa que el segundo ejército que había movilizado el rey francés y que se encontraba en el Bearne, regresó a París sin pprestar servicio después de que finalmente Castilla no socorriera a Nabarreria.
Durante casi medio siglo, estuvo prohibido construir en Nabarreria, hasta que finalmente los reyes de Francia y Nafarroa dieron su visto bueno para que fuera levantada de nuevo y resurgiera de las cenizas en las que la había convertido la guerra que la arrasó hace 750 años.
Naiz










