1893: mis abuelos también firmaron

Son muchos los comentarios y declaraciones que, en los últimos meses, están realizando representantes de diferentes instituciones del Estado sobre nuestro peculiar sistema de integración en el Estado. La última la del ministro Montoro.

No es la primera vez ni será la última.

Por ello, he vuelto la mirada hacia el libro que en 1893 firmaron más de 100.000 navarros, cuando la población era de aproximadamente 300.000, como apoyo a la Diputación y en contra de los intentos del ministro Gamazo de suprimir las competencias de Navarra.

Respetando la redacción original, del inicio del libro se pueden entresacar estas frases:

“Navarra entera se acoje a vuestra Magestad en justa y respetuosa queja contra su Gobierno responsable que ha sometido á la aprobación de las Cortes el párrafo primero del articulo diez y siete del proyecto de presupuestos para el próximo año económico, con evidente menosprecio del actual estado de derecho de Navarra, consignado en las fundamentales leyes, de carácter contractual de veinticinco de Octubre de mil ochocientos treinta y nueve, confirmatoria de los Fueros de Navarra y Provincias Vascongadas, sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía y la especial de diez y seis de Agosto de mil ochocientos cuarenta y uno, modificando los Fueros de Navarra, con sujeción á dicho principio.

Estas leyes, Señora, que representan una transacción y constituyen un pacto solemne, que liga á las dos partes por igual y á Navarra en forma onerosísima, y por cuya virtud, Navarra renunció, en bien de la unidad constitucional de la Monarquía y sin compensación alguna, el poder legislativo , el judicial y el ejecutivo; modificó su organización provincial y municipal; cedió sus productos y rentas más saneadas -solamente la de aduanas le producía más de un millón mensual-; perdió su importante comercio; continuó sosteniendo exclusivamente a sus expensas todo el ramo de obras públicas, y aceptó la contribución y el servicio militar, dando muestras evidentes de abnegación extraordinaria en aras de su amor á la patria común; estas leyes, cuyo carácter de permanencia ó perpetuidad y de concierto ó pacto se halla expresamente reconocido por el Estado en diversas ocasiones, reconocimiento sancionado también por su más alta Representación con la notable frase de ser constante el propósito de conservarlas en toda su integridad: estas leyes, en fin, leal y fielmente cumplidas con religiosa escrupulosidad por Navarra, no obstante haber faltado el Gobierno á ellas traspasando los límites de la legalidad y de la justicia misma…”.

Y, en la posterior dedicatoria, podemos leer:

“La patria, este antiguo y nobilísimo Reino de Navarra, hoy modesta provincia de otro que cometió el desacierto de empequeñecerlo en vengativo homenage a una suicida nivelación, vióse amenazada por el nuevo y desatentado contrafuero que la Excma. Diputación foral, y con ella el Reino todo, señalan…

… de mis medios, siempre sin embargo bastantes para proclamar, no precisamente el fuero mermado, no al simulacro de autonomía que representa la ley paccionada, sino al fuero integro, á la constitución fundamental que bajo la dinastía castellana conservó Navarra desde su incorporación.

Las gentes lo han calificado ya con propiedad rigurosa de Libro de Honor de los Navarros, y en este libro deberán nuestros hermanos del porvenir estudiar y aprender lo que por la sola amenaza de un contrafuero supieron hacer los navarros del año 1893.

… uno que no ha transigido nunca con las exigencias antiforales, espera que … este (libro) … no ha de caer jamás en el olvido, ni menos en el desprecio de los que hayan de sucedernos. Si no fundadores sois continuadores de una genealogía de hombres honrados que consideraron siempre como traición la menor debilidad y aun la breve tregua en la conservación del fuego sagrado de nuestros derechos.

Descendientes de los que han puesto aquí sus firmas en señal de patriótico compromiso, serán entonces los oyentes, y cada uno se mirará en el ejemplo de su ascendiente como en bruñido espejo, para desechar la tibieza si ha invadido el puesto del estímulo, ó para acrecentarlo si no ha perdido los quilates de su poder.

Dios premie vuestro esfuerzo y el de vuestros sucesores en favor de la causa de los Fueros.

Dios os demande el criminal abandono de la causa de los Fueros”.

Creo que es nuestra obligación “amejorar” y no “empeorar” las competencias que nos quedan de nuestro histórico pasado y, agradeciendo a nuestros abuelos su esfuerzo por mantenerlas, estamos obligados a procurar que nuestros nietos disfruten, al menos, de las mismas que tenemos en estos momentos.

Por ello, espero y deseo que nuestras instituciones (Diputación, Parlamento y Ayuntamientos) se unan en la defensa de nuestras señas de identidad y no sea necesario volver a editar un nuevo libro de honor de los navarros.

Se lo debemos a nuestros descendientes.

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