Los caldeos dividieron las jornadas en función de dos aspectos astronómicos
La semana de siete días se empezó a usar el siglo IX ó VIII aC
Las semanas son ciclos de un número arbitrario de días que sirven para organizar las rutinas de las sociedades sedentarias, de base agrícola. Las más cortas tienen cuatro jornadas, como la de los igbo, de Nigeria, mientras que la más larga era la del calendario azteca, de trece días de duración. La semana que utilizamos nosotros se atribuye a los caldeos (siglo IX ó VIII aC), aunque probablemente éstos la adoptaron de las civilizaciones babilónicas que les precedieron.
El período de siete días viene en relación con dos aspectos astronómicos. Por un lado, es la cuarta parte del ciclo lunar, y por otro, responde a los siete cuerpos celestes visibles a simple vista, sin contar las estrellas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Los antiguos creían que cada hora del día era regida por uno de estos cuerpos, y daban a cada día el nombre del astro que según ellos regía la primera hora de cada día. Así, el primero era el día de Saturno, el segundo, el del Sol, el tercero, el de la Luna, el cuarto, el de Marte… Todavía ahora en catalán los nombres de los días responden a esta atribución, excepto el sábado, que toma el nombre de la fiesta hebrea del sabat, y el domingo, que viene de la expresión latina ‘días dominicus’ (‘día del señor’).
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