El 10 de noviembre pasado, hace sólo tres meses, The Times abría en portada sobre la votación por la independencia de Cataluña del día antes, con las siguientes palabras: «Miles de catalanes votan con esperanza la separación de España». Un titular perfecto, y no sólo por «miles» o «separación de España», sino sobre todo por la «esperanza». Ciertamente, la revolución de las sonrisas se ha basado en la esperanza de un país nuevo, mejor, más justo y más próspero. Y por eso en estos meses que tenemos hasta el 27-S necesitamos, más que nunca, recuperarla, combinándola con la ambición, la audacia y el compromiso que nos llevaron al 9-N.
Hemos ido pasando pantallas, consolidando cada avance como un punto de no retorno. Nos queda la última, previa al big bang, la del referéndum imposible según el Estado español, que hemos tenido que tunear de elecciones. Tenemos el peor de los instrumentos, de acuerdo, pero tenemos uno. Y a pesar de todo, lo importante es el concepto revolucionario que supone: votaremos para decidir si nos constituimos en una República de Cataluña. El carácter plebiscitario del 27-S no es negociable. Si el 27-S los catalanes no lo convertimos en un plebiscito, nada de lo que ha pasado estos últimos años habrá tenido sentido.
El amigo Roger Buch escribió recientemente un artículo magnífico en el que proponía cinco objetivos claves del independentismo hasta esa fecha. Siguiendo su idea, la aprovecho para sugerir:
1. Teñir el país de independencia, convirtiendo las elecciones municipales en la primera vuelta del 27-S. Ganar todos los concejales y alcaldes soberanistas posibles. La Asociación de Municipios por la Inependencia (AMI) -que se ha demostrado una herramienta clave- debe multiplicar sus efectivos.
2. Gobierno de concentración: el día después de las municipales, el presidente Mas debería nombrar un gobierno, con consejeros de ERC, orientado a preparar las elecciones del 27-S. Sería una señal de que situaría inmediatamente el plebiscito en el centro del debate, al tiempo que enviaría un mensaje claro a la comunidad internacional, generando un ambiente de entusiasmo -y confianza en la unidad- entre las bases que apoyan el proceso.
3. Ampliar la mayoría social independentista. La ANC y Òmnium y las otras asociaciones independentistas deben focalizar aquí todos sus esfuerzos. Sumar catalanes al proyecto de la independencia debe convertirse en su obsesión.
4. Estructuras de Estado. El nombramiento de Carles Viver Pi-Sunyer como comisionado para la transición nacional es una magnífica noticia. Su prestigio y autoridad moral otorgan una gran solidez al proceso. Tener a punto las estructuras de Estado, para el día D de desconexión, será vital.
5. Batalla de los argumentos. Hay que hacer visible el contenido de la independencia, los porqués, unir la suerte de la independencia al bienestar y a la justicia social, a la cultura y a la enseñanza y a la regeneración democrática.
6. 27-S plebiscitarias. La fecha que ha de cambiar la historia de Cataluña.
Seis puntos impregnados de pragmatismo, cohesión y voluntad de sumar y de vencer. Ya no queremos votar -porque sabemos que lo vamos a hacer-, ahora queremos ganar. Ya no estamos en la pantalla del derecho a decidir, estamos en la de decidir la independencia. Consolidemos bien este punto.
Todos estos años arriba y abajo, las manifestaciones y gigaencuestas, no se habrán perdido si el 27-S votamos en clave plebiscitaria. Y ganamos. Y eso sólo depende del pueblo de Cataluña. Cuando el Sr. Duran afirma que no son plebiscitarias, al igual que la Sra. Sánchez-Camacho o el Sr. Joan Herrera (extraños compañeros de viaje), lo que sencillamente están diciendo es que lo que no quieren es la independencia de Cataluña. No caigamos en esa trampa. El 27-S debe ser argumentos, debate, datos, futuro: ¿cómo podemos gestionar mejor y con más recursos la sanidad, la educación o las infraestructuras de Cataluña? ¿Continuando en España o convirtiéndonos en un Estado independiente? Unos nos explicarán con esperanza el nuevo país que vendrá, los otros supongo que nos justificarán por qué nos conviene seguir formando parte del Estado español. En estos meses nos lo jugamos todo.
EL PUNT – AVUI









