Una operación conflictiva

EL TRASLADO DE SALESIANOS A EGÜÉS QUE IMPULSA EL GOBIERNO DE UPN SE TOPA CON LAS SOSPECHAS QUE LEVANTA ENTRE LA CIUDADANÍA. SANZ NIEGA UN EVENTUAL PELOTAZO URBANÍSTICO, PERO PREVÉ UNA PLUSVALÍA DE 9 MILLONES

LOS esfuerzos de Miguel Sanz por enfatizar la transparencia del traslado de Salesianos de Pamplona a Egüés, así como la responsabilidad y la inteligencia que a su juicio rigen la operación, resulta la prueba palpable de la enorme desconfianza ciudadana que ha generado esta maniobra, «cierta conflictividad» según la eufemística interpretación del presidente foral. La controversia no obedece estrictamente a la legítima aspiración de la Congregación Salesiana de San Juan Bosco por dignificar unas instalaciones articuladas en 1927 para 250 alumnos cuando ahora son ya 800 -y aún serán más en el curso 2013-2014, cuando se prevé que esté lista la nueva dotación-, aunque tampoco puede obviarse la prioridad del bien común ante los intereses particulares, por encomiables que éstos se antojen. Descartado cualquier prejuicio respecto a los titulares del centro educativo, el quid de la cuestión radica en si una empresa pública como Vinsa debe erigirse en instrumento de especulación en el mercado libre de vivienda en lugar de dinamizar la demanda de vivienda protegida, pues con los más de 40 millones de euros que supone para el Gobierno foral el traslado de Salesianos se podrían promocionar por ejemplo un millar de pisos en alquiler. Además, esta inversión en un momento de evidente contracción del mercado inmobiliario, sin visos de mejorar por mucho que las viviendas de lujo con las que se pretende recuperar el gasto se ubiquen en los 14.000 metros cuadrados de calle Aralar de Pamplona que quedan liberados con la marcha de Salesianos, acarrea un riesgo cierto cuando las arcas públicas no están precisamente para muchas alegrías. Por eso, que Sanz cifre en 9 millones la plusvalía de esos aprovechamientos una vez afrontadas todas las obligaciones de la operación es un mero desideratum, un ejercicio de voluntarismo para justificar este tejemaneje que no contribuye en modo alguno a erradicar las sospechas de que se trate de un pelotazo urbanístico. Asimismo, el hecho de que ningún cargo público vaya a lucrarse con esta operación -sólo faltaría- tampoco elimina la sombra de un beneficio de parte, aunque sea político. Pues los dos ayuntamientos beneficiados por el traslado de Salesianos están gobernados por UPN, en Pamplona incluyendo la habilitación de aparcamientos subterráneos en una zona privilegiada de la ciudad. Más cemento como legado de Barcina.

 

Publicado por Noticias de Navarra-k argitaratua