“La madre patria”, llamaban los latinoamericanos e incluso hasta tiempos no muy lejanos los propios indígenas a España. Eso, a pesar de que solo por fuerza mayor: las endémicas debacles militares, España abandonaba sus colonias. Luego se escabullía, como can apedreado, con el rabo entre las piernas… Cuba, Filipinas, Annual, etc,… ¡Ah, la malquerida!
Y es que tras sus huella, caso de no abandonar los feudos ocupados en manos de otros usurpadores -como EEUU, Marruecos, etc.- tan sólo quedaba tierra quemada… Es decir, lenguas y culturas arrasadas, patrimonios desvalijados o demolidos, una religión embaucadora e inquisitorial.
Le llamaban la “madre patria”, pero todos la despachaban. Quizás porque nadie la quería. Era la malquerida…
Históricamente, España, sobre todo a partir de la llamada Edad Moderna, tuvo una muy mala prensa.
La razón es obvia. Los estados que se han constituido con una violencia centrípeta, es el caso de España, generan a la larga, con el advenimiento de tiempos más democráticos, flujos centrífugos.
No es lo mismo evidentemente, un estado proveniente de pactos de igual a igual de sus pueblos, que el generado por la ocupación a sangre y fuego de tales pueblos.
Cualquier pueblo avasallado, a la menor posibilidad de liberación, retoma su camino y vuelve a sus raíces…
Es de cajón, que cuando uno se siente retenido a la fuerza, a la menor relajación del opresor, como decimos en paladino, se las pira.
Pero ya sabemos la filosofía del imperio español, avasallar, dominar hasta el sol… De ahí leyendas negras y toda la estela de maldiciones y críticas internacionales.
¿Cuándo entenderá España, porque no es querida por los pueblos que forzosamente hemos de llevar su pasaporte? ¿Por qué se empeña en hacer españoles a la fuerza? En una palabra, ¿porqué no permite que cada pueblo opte democráticamente por su status?
Cuando se arrepienta de esta conducta histórica, comprenderá, porque para una mayoría de catalanes o vascos etc… es una malquerida…
Claro que lo que está en juego, es la definición de pueblo. Resulta vergonzoso, por no decir sangrante, que se empeñe, con insoportable altanería, en ser ella –“los dogmáticos padres de la patria”- quien decida quien debe ser considerado pueblo y quien no. ¿Porqué no acepta que vascos y catalanes entre otros, tenemos bien claro el concepto de pueblo? ¿Acaso tal concepto depende exclusivamente de la capacidad de ejercer la violencia?
David Camerón, venía a decir, que por encima de sus ideas e intereses, él era ante todo un demócrata. Como tal, no podía negarse a escuchar la palabra del pueblo escocés.
En España, por encima de la democracia esta la ley. Atención, que se trata de una ley que se estira, se encoge se inventa o se rompe al arbitrio de los intereses del político de turno: Ese unionista siempre fiel, endémico y obtuso portavoz de la “sagrada unidad patria”. Unidad hoy día, rancia, fascista, imperialista y todos los ismos que procedan…
Cuando España entienda que por encima de constituciones, leyes e intereses de partidos, esta la voluntad de la ciudadanía, entonces y solo entonces, podrá caminar en democracia.
Será en ese preciso momento, cuando referendos y otros parámetros participativos, dejarán de asustar a la gobernanza. ¿Qué cosa más natural y humana que oír al ciudadano siempre que desee expresar su voluntad?
Pero claro, mientras sigan perpetuándose en el poder, los mismos señores feudales, los mismos oligarcas, los mismos purpurados, predicadores mediáticos, jueces, …etc… Es decir la “creme de la creme” del entramado franquista como diabólico parto de la transición, ya podemos desesperarnos y así nos va…
Por eso, visto y oído lo oído y visto, España debe entender porque vascos y catalanes –y quizás algún otro- queremos ser dueños de nuestro propio destino. Porque pretendemos huir de este pantanal de corrupción, degeneración moral, opresión de las culturas nacionales etc… que hoy día es España.
Una España defendida por algunos o bastantes españoles, que por su actitud de cabestros, no nos parecen gente de fiar…
Una España, por otra parte, en la que otros ciudadanos bastante más dignos, poniendo toda su carne en el asador… tratan de regenerar… A estos ciudadanos si animamos para encontrarnos en otros parámetros más humanos y democráticos, y caminar juntos…
Hoy España es ese gran patio de Monipodio en que la política es entendida como un camino para el enriquecimiento y la coartada picaresca… No como hemos señalado, como un ejercicio de honradez e integración en los intereses del ciudadano.
Hay bastantes estados federados, no hace falta citar, donde los pueblos conviven en paz… En otros, por el contrario: Yugoslavia, Ucrania etc… no es posible y se ven abocados a rupturas traumáticas cuando no genocidas…
Mientras no entendamos, que la conciliación de los pueblos no se impone con cañones o injustas leyes, sino con la negociación y el diálogo –y España debe entenderlo-, los conflictos sangrantes, romperán nuestra convivencia.
¿Qué es lo que impide que los pueblos, recuperen la soberanía perdida y en una interlocución de igual a igual, prosperen y colaboren entre sí?
Pues es bien sabido. Las “cosas” de siempre(Sr. Rajoy): la explotación, y usurpación de los bienes del que siendo más laborioso y productivo, se considera militarmente más débil… Evidentemente existen más razones. Ninguna de ellas no obstante, que tenga nada que ver con los derechos humanos de los pueblos, con la justicia o con los derechos de la ciudadanía.
¿Entenderá España, por qué es y ha sido la eterna malquerida?









