Trozos

Referéndum

La posibilidad de convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña genera un hecho paradójico: se manifiestan encarnizadamente en contra sectores ideológicos que a su vez se manifiestan absolutamente convencidos de que las posiciones que ellos defienden lo ganarían de calle. Es decir, se oponen de una manera radical a que se pregunte a los catalanes si quieren la independencia de Catalunya personas y sectores que dicen estar absolutamente convencidos de que el independentismo es un fenómeno minoritario, casi residual, y que los partidarios de mantener la unidad española son amplísima mayoría en Cataluña.

Mayorías

Normalmente, pasa exactamente lo contrario: no quiere un referéndum quien considera que lo perdería. Y lo quiere, aunque sea para cerrar una carpeta molesta, quien está absolutamente convencido de representar la mayoría social. ¿Por qué en Cataluña los que menos quieren el referendum son los que dicen en voz más alta que lo ganarían de calle? Hay tres hipótesis posibles. Una, que no se crean del todo lo que proclaman y que piensen que esta mayoría social no es tan clara como dicen. Es una posibilidad, pero no la más interesante.

Indisoluble

Las otras dos posibilidades son más interesantes, porque permiten más dialéctica. Una: hay quien piensa que eso de la unidad de España es un principio previo a la democracia, que la indisolubilidad de España es una verdad metafísica, que no está sometida al criterio de las mayorías y que por tanto no tiene objeto preguntar al respecto. Es así y punto, piense lo que piense la gente. La otra hipótesis es la que me parece más acertada: hay temas en los que la gente sólo se plantea la respuesta cuando le hacen la pregunta. Es decir, preguntar sobre la posibilidad de la independencia hace independentistas. O los descubre. Hacer un referéndum, sea cual sea el resultado, abre un camino. Y es eso lo que no quieren.

Publicado por Avui-k argitaratua