Una de las desvergüenzas más sonadas de estos nuestros políticos de nuestros pecados, es la tranquilidad –que a sólo ellos les es permitida- con la que pueden despacharse. Sus palabras pueden anunciar el parto de los montes, los sofismas más burdos o promesas y asertos, que ignoran las burradas y procederes, ni siquiera tan lejanos en el tiempo, ejercidos por ellos mismos.
El marxismo, el no a la OTAN, el paso al neoliberalismo, la inmersión en las cloacas del estado –caso GAL-, debieron ser otras tantas líneas rojas, a las que la hipocresía sociata con su sinigual camaleonismo, debió dar pértiga con una de las conciencias más lasas que hoy día se pueden ver en política…
Que políticos –políticos porque viven de ello, no vaya usted a creer- de medio pelo, como Roberto Jiménez, digan que la raya roja es Bildu, aparte de pésima educación y enorme fallo democrático -por rechazar a los representantes de gran parte de los navarros-, es una apuesta abierta por el chanchullo, el pelotazo, el conservadurismo, las economías capitalistas y antipopulares, etc. (y por el museo de los sanfermines, que no se nos olvide).
¿Acaso D. Roberto, la gente de Bildu es menos digna que usted que ni ha condenado a los GAL, que se va con los herederos españoles de las ideas franquistas, el gran genocida al que nunca acaban de condenar?
¿Qué dirían de usted los Jaso, Azpilicueta, los Medranos, Pedro de Peralta –aunque quizás ni los conozca- y todos los navarros que murieron sacrificados en la conquista o en la batalla de Noain o en las guerras carlistas, por defender nuestros fueros?
¿Qué dirán de usted todos los que entregaron sus vidas y sus estudios –Juan de Jaso, Campión, Iturralde, etc., etc.- a la defensa de una Navarra soberana, al verle impúdicamente abrazado a la burgalesa que dice defender la Navarra “provincia española”?
Eso si que es tragarse la línea roja de la dignidad, como persona y como partido…
Hacerle la cama y sin duda coyundar con tantos visos de zafiedad, con el más rancio franquismo…
¡Ay si los nombres de Sartaguda pudieran gritar!
Disfrute de las pingües prebendas que sin duda le otorgarán hasta que dure el vergonzoso contubernio. Ya tiene usted las espaldas curtidas para soportar los gritos de los que para ustedes no pasamos de “la canalla”.
Disfrute, que aunque acabe, en este caso al menos, Madrid sí paga a traidores.









