Pocas personas habrán tenido la oportunidad de recorrer Navarra a lo largo de esa línea imaginaria que va desde Ziordia a Vidángoz a través de innumerables valles y pueblos para recoger un sinfín de testimonios en lengua vasca. El donostiarra Koldo Artola lo hizo guiado por su gran interés y cariño hacia el euskera, a partir de la década de 1970 y a lo largo de más de 40 años, en sus ratos libres, cargado con un magnetofón, cintas de casete y un micrófono. Visitó más de un centenar de localidades, infinidad de casas y conoció centenares de personas euskaldunes o que habían tenido en su niñez un contacto cercano con el euskera. Mujeres y hombres curtidos en duros trabajos con la tierra, el ganado, el monte, los bosques, la madera, las yerbas, las almadías o en mil labores domésticas. Personas nacidas a lo largo de Sakana, Gulina, Juslapeña, Ezkabarte, Olaibar, Esteribar, Valles de Arce, Erro, Arriasgoiti, Aezkoa, Salazar y Roncal, por citar algunas zonas. Todas ellas (unas más, otras menos) le aportaron infinidad de historias, vivencias, costumbres, ritos y modos de vida que estaban a punto de desaparecer; en definitiva, recuerdos de un pasado no tan lejano. Así, por ejemplo, en 1981 llegó a Vidángoz-Bidankoze y recogió los últimos vestigios de un villancico roncalés cantado por la señora Donata Jimeno Ornat: ““Belenen, Belenen, sortu Jesus Nazaren, Nazareneko elizan, aingeru onek kantaten, Gairon gai ona, sortu Jein ona”.
Y ya que estamos en vísperas de Navidad, Joaquín Garrués Goñi, natural de Ilurdotz (pueblo de Esteribar que muga con Elkano, Valle de Egüés) le contó en 1986 que la tarde de Nochebuena iban por las casas y les daban vino, antes de la gran cena fami- liar, y de postre turrón royo que vendían en Huarte. “Elkartzen giñen hamabortz mutil. Joaten ginde etxez etxe. Sukaldean ematen ziguten kolazio pixko bat, ardoa. Gero, bakotxa bere etxera, afari ederra, ardo ona edateko, etxeetan egiten zuten, bazuzte ardantzeak (mahastiak). Ardo ona, gorki ona. Eta turron gorri bat, gorki ona, Ugerten (Uharte) saltzen zute. Turron zurie ere iten tze, baina ez zakigun koadratzen (gustatzen), pasta bat iten baitzen agoan”.
Koldo Artola visitó Arrieta (Valle de Arce) en 1981 y Saturnino Etxamendi Larrea le recitó la copla que cantaban los pastores por Navidad, vestidos con sus pieles, espalderos, gorros y abarcas. “Jaiki, jaiki artzañak, ernatu goizean, Belengo ziudadean, Jesús jaio baita. Eztuzie xinestatzen ikusi artean, hantxe deskantsaturik…. Artzañak juaten ziren altxinarruekin, zamarruak, gorro handi haietaik, zorrona, abarkekin, dena uhalez inguraturik, axuri zenbait besoan, haurrari apa ematera, fiarki pollita eiten zute”.
Para acabar, un último testimonio de Ezkabarte: la copla de Año Nuevo grabada en 1981 en la Txantrea, donde residía Celedonia Cenoz Arce, nacida en Anoz. “Txiribiri, txajoneko, Urteberri eguneko, nik dakarrat ur berrie, idiki bez atarie. A la montaña, a la montaña, hiruna eltxaurre eta launa gaztaña”.
Koldo Artola Kortajarena falleció el pasado mes de octubre a la edad de 87 años, pero sus múltiples grabaciones (más de 300) están a disposición de toda la ciudadanía en la Mediateca del Euskera de Navarra, gracias a la donación efectuada por el propio Koldo Artola a Euskarabidea (Gobierno de Navarra). Goianbego. Guganbego.
ZE BERRI?










