¿Quién destruyó el poblado vascón de Irulegi? Varias hipótesis pueden dar respuesta a esa pregunta, aunque el director del yacimiento arqueológico, Mattin Aiestaran, se decanta por pensar que fue arrasado por las tropas de Pompeyo y Metelo por apoyar a Sertorio en la guerra que les enfrentaba.

Dos momentos de la charla sobre la destrucción de Irulegi que ofreció Mattin Aiestaran dentro del curso internacional que se está celebrando en Iruñea. (Idoia ZABALETA | FOKU)
UNA ESPADA
El director del yacimiento, Mattin Aiestaran, anunció que, en la última campaña de excavaciones, se ha encontrado el fragmento de una espada que podría pertenecer a «un modelo de origen galo que adoptaron los romanos».
El poblado vascón de Irulegi pudo ser destruido por apoyar al general romano Sertorio en su guerra contra Pompeyo. Esta es la hipótesis que el director del yacimiento arqueológico, Mattin Aiestaran, considera como la más probable a partir de los hallazgos realizados en las excavaciones.
Así lo señaló en la charla que ofreció ayer dentro del curso internacional “De Irulegi a Pompelo” y que se está celebrando estos días en Iruñea.
Aiestaran decidió “mojarse” en el empeño de encontrar al “culpable” del incendio que arrasó Irulegi durante las guerras sertorianas a partir de los restos hallados en el lugar y de las certezas que han arrojado las diferentes campañas arqueológicas realizadas en el yacimiento.
Como certezas, señaló que en Irulegi «se aprecia un incendio generalizado, que no es fortuito, se ha encontrado abundante armamento y los elementos están en posición primaria», es decir, tal y como quedaron cuando el lugar fue arrasado hace 2.100 años.
Entre el armamento hallado, figuran proyectiles de honda que tienen «inscrita propaganda de Sertorio», lo que permite determinar que la destrucción tuvo lugar en el marco de la guerra sertoriana, es decir, el conflicto civil romano en el que se enfrentaban los “populares”, a los que representaba en este caso el general, y los “optimates”, cuyos intereses eran defendidos por Pompeyo y Metelo.
Además, se han encontrado numerosas puntas de flecha, más de un centenar, y que en la mayoría de los casos habían sido lanzadas contra el poblado.
ARMAS SIMILARES
El estudio de todo ese armamento, tanto el encontrado en el exterior de las viviendas del poblado como en su interior, ha determinado que «son similares», es decir, «defensores y atacantes tienen la misma tecnología». Una circunstancia que implica que «no podemos identificar los bandos enfrentados a partir de ese armamento».
Dentro de todas esas armas halladas destacan una ya conocida y otra que ha aparecido en la última campaña de excavaciones y de la que hasta este momento no se tenía noticia. La primera es un puñal y su funda, que fueron localizados en el interior de la misma casa donde fue hallada la Mano y que es «un ejemplo de experimentación entre armas locales y romanas».
Detalló que el puñal tiene una tipología propia del Alto Duero y la vaina es diferente, del Duero Medio, pero «alguien mezcla cosas». Es un tipo de arma que llegó a tener tanto éxito que fue adoptada por las legiones romanas.
HALLAZGO DE UNA ESPADA
La otra es una espada de la que solamente se ha encontrado un fragmento, lo que «nos limita a la hora de definir de qué tipología es», aunque Aiestaran apuntó que podría pertenecer a «un modelo de origen galo que adoptaron los romanos».
Junto a las armas, también se han encontrado elementos propios de la vestimenta militar romana tanto en el interior como en el exterior de las viviendas excavadas, lo que podría indicar que incluso tropas romanas estaban asentadas en el lugar. Además se han localizado anillos, “cingulum” y placas de corte más ibérico.
Muchas de esas piezas han sido encontradas en la calle principal del poblado, como si hubieran sido amontonadas. ¿Qué significa esa circunstancia? ¿Y qué nos están diciendo otros hallazgos también de corte militar localizados a tres kilómetros de Irulegi?
EL CAMPAMENTO DE ZARBETA
Ahí es cuando el director del yacimiento se ha centrado en un campamento romano que se encontraba en el valle de Aranguren, el de Zarbeta. Se trataba de una infraestructura militar que contaba con un foso que al ser realizado hizo que el material sobrante creara un terraplén de nueve metros de altura en el que se construyeron estructuras con grandes bloques de arenisca.
Por el momento, «no hay materiales que puedan dar evidencias de que ese campamento se construyó para atacar Irulegi», pero en la ladera norte de la colina en la que se encuentra el poblado se han encontrado elementos militares, precisamente la que «da acceso al poblado».
A partir de esos elementos, Aiestaran recreó cómo habría sido el final de Irulegi. En esa ladera norte se habría producido un enfrentamiento y una retirada de los defensores del poblado, que se habrían atrincherado en la parte superior.
En un momento dado, los atacantes consiguieron entrar en el poblado y lo fueron destruyendo en su avance por la calle principal, avanzando desde el sur hacia el norte.
¿UNA HUMILLANTE RENDICIÓN?
A partir de ahí, vuelven las incógnitas. ¿El incendio fue el final de un cerco o el ataque fue una sorpresa, como podrían indicar las armas encontradas en el interior de las viviendas, como si la vida continuara con cierta normalidad? ¿O podría existir otro escenario?
Aiestaran recordó que en Irulegi «no se ha encontrado ningún individuo asesinado y dejado en la calle». Lo que sí ha aparecido es una «sospechosa concentración» de objetos como fíbulas y hebillas. A partir de ese hallazgo, se ha preguntado si los atacantes «reunieron a los habitantes y les desnudaron para humillarlos». Otra incógnita que surge es qué habría pasado con esos supervivientes del ataque al poblado vascón, que podrían haber sido diseminados por el territorio.
Este habría sido el trágico final de Irulegi, ¿pero, quién estaría detrás del mismo? Ahí regresan las hipótesis, como señaló el director del yacimiento, que conforman un abanico bastante amplio. Así, pudo ser «atacado por los sertorianos, por los pompeyanos o por ninguno de los dos bandos, y hasta puede que fuera Irulegi autónomo o que cambiara de bando en un momento dado».
A pesar de que «no hay evidencias claras», Aiestaran aventuró que «huele un poco a ataque “optimate”», es decir, del partido por el que combatían Pompeyo y Metelo.
Incluso desarrolló esa idea explicando la situación que se vivía en el teatro de operaciones en ese momento. La destrucción de Irulegi se habría producido en la ofensiva del año 74 de Pompeyo a Calagurris, que buscaba «neutralizar a los aliados de Sertorio».
POSIBLE ATAQUE DE METELO
En vista de que los vascones no le facilitaban alimentos, el año anterior, Pompeyo se fue al territorio de los vacceos y Metelo, a la Narbonense. Entonces es cuando el primero de esos generales pidió al Senado refuerzos: dos legiones extras que le fueron concedidas. Esas tropas habrían penetrado en territorio vascón desde la Galia y atacado Calagurris apoyando a Pompeyo.
Y mientras, Metelo habría atacado Irulegi con sus auxiliares, circunstancia a la que apuntan las puntas de flecha arponadas que se han encontrado en el yacimiento y que constituyen «las únicas evidencias directas».
También es posible otra hipótesis más y que va en línea con esta última. Consistiría en que Sertorio terminó cada vez más arrinconado por las tropas de los “optimates” y estos fueron arrasando «una a una» las poblaciones que le apoyaban, Irulegi incluida.
De lo que no hay dudas es de que, una vez arrasado el lugar, fue abandonado y no volvió a ser habitado hasta que se construyó el castillo medieval cuyos restos coronan a día de hoy el lugar.
Así que Irulegi pasó de tener «la función de ser un oppidum», un centro neurálgico de la zona, «a ser un centro logístico y un enclave fortificado» para terminar abandonado durante siglos.
Como recalcó Aiestaran, todas estas opciones no dejan de ser hipótesis, aunque la que él apoya le parece la más verosímil a partir de los hallazgos arqueológicos, que se convierten en las piezas con las que intentar componer un puzle al que le faltan demasiados elementos.
El director del yacimiento no descartó que a futuro se consigan más piezas y que «quizás encontremos la respuesta excavando en Irulegi».
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