Entrevista a uno de los fundadores de la ANC, responsable de relaciones políticas del secretariado de la entidad
El secretariado de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) aprobó la semana pasada una propuesta de hoja de ruta hacia la independencia que incluye la posibilidad de impulsar una candidatura unitaria y transversal desde la sociedad civil si los partidos no se ponen de acuerdo sobre el 27-S. Esta posibilidad ha levantado controversia y los partidos se han apresurado a defender cada uno su posición. En esta entrevista, Pere Pugès, uno de los cuatro fundadores de la ANC y responsable de relaciones políticas desde el primer momento, explica por qué la entidad defiende una candidatura unitaria después de haberse enterrado este debate en el pacto Mas-Junqueras del 14 de enero. Pugès dice que ha llegado la hora de hablar claro y decir las cosas por su nombre. No se muerde la lengua: ‘El error lo cometió ERC con la conferencia de Junqueras. Pero también Mas por no haber pactado previamente una propuesta tan importante’. Pugès cuenta también las batallas que se viven dentro la Asamblea raíz de la pugna entre los partidos.
– ¿La ANC vuelve a hablar de la necesidad de una candidatura unitaria?
– En la hoja de ruta del año pasado y en los documentos fundacionales, la propuesta de una candidatura unitaria siempre ha formado parte del ADN de la Asamblea. Porque siempre lo hemos hecho todo desde la unidad y la transversalidad. Siempre hemos entendido que, si llegaba el momento de hacer unas plebiscitarias, habría que hacerlo con una candidatura unitaria. Tan unitaria y transversal como fuera posible. Esto no quiere decir una candidatura única. La mayor parte de gente de la ANC somos conscientes de que a la CUP y a los sectores antisistema no les podemos pedir que rebajen sus propuestas y se diluyan en una candidatura con Unió, Convergencia, Esquerra o Iniciativa. Por mucho que parezca un debate cerrado, los partidos tradicionales del sistema tienen la obligación de pensar qué conviene más al país. Especialmente en la situación actual.
– ¿Y que pide a los partidos?
– Dirigimos un mensaje a los partidos: ‘Escuchen, sentémonos, hablemos, pactemos. Veamos si nos podemos poner de acuerdo en la hoja de ruta y en la fórmula para convertir las elecciones en plebiscitarias’. A mí me costaría mucho entender que después de unas reuniones en las que se ponen de acuerdo la sociedad civil y estos partidos sobre qué hacer, se hagan listas separadas. Ingenuamente, debemos preguntarnos por qué se harán listas separadas. Queda claro que aquella historia de sumar más gente con listas separadas ha quedado desmentida por las encuestas. Nos dicen claramente que la atomización de la oferta electoral puede llevarnos a no lograr la mayoría necesaria. Quizás en unas elecciones en marzo habría valido, pero en la situación actual y de cara a septiembre es evidente que no es buena.
– ¿Qué le dice la gente de base de la ANC?
– Todos estamos de acuerdo en que sin la sociedad civil empujando el proceso no estaríamos donde estamos. Y sabemos que la ANC es el eje vertebrador de la sociedad civil independentista. Afortunadamente, hay muchas más organizaciones. Yendo por el territorio y hablando con la gente de la ANC que no es de partidos te das cuenta que nadie entendería el tener que ponerse a hacer campaña por los partidos. Los partidos deben hacerse la pregunta de qué representaría tener una buena parte de la ANC desmotivada, si no desmovilizada. A mí, lo confieso, trabajar para unas elecciones en clave partidista no me motiva de la manera como me motivaría una lista unitaria.
– Pero se puede hacer una campaña de juego limpio entre los independentistas…
– Tengo muy claro -porque tengo una edad y las he visto de todos colores- que en las elecciones en clave de partido, aunque haya elementos comunes, se acaban destacando los elementos diferenciadores. Si no, ¿cómo piden los partidos a la gente que los voten a ellos y no a los demás? Se comienza con toda la buena intención del mundo, pero el buen ambiente se termina al día siguiente del primer día. En la campaña, si van separados, los partidos harán eso que ya hacen ahora: buscar las diferencias siempre que puedan. Y todavía lo harán con más intensidad cuanto más nos acercamos al 27 de septiembre. Esto me preocupa. Y preocupa a la mayoría de la gente, que no se integra en partidos políticos.
– Mas y Junqueras, con la mediación de la ANC, Òmnium y el AMI, cerraron este debate el 14 de enero. Pactaron que se harían las elecciones en septiembre a cambio de hacer listas separadas…
– Ya lo dices bien: en cambio. Unos aceptaban que las elecciones no se hicieran en marzo y los demás aceptaban que se harían en clave partidista. Yo creo que fue así. En la reunión yo no estaba. Pero Carme Forcadell nos explicó que era imprescindible llegar a ese acuerdo porque el proceso estaba tocado de muerte. Había que detener la degradación del proceso. El 16 de enero hicimos una reunión del secretariado y entendimos que aquel era el punto de partida necesario para volver a recomponer la situación, pero en ningún caso era un punto final.
– ¿No piensa que la pelota está ahora en el tejado de los partidos?
– Hemos puesto confianza en los partidos cuando ha sido necesario. Pero cuando decimos que son el eslabón débil del proceso es porque hay pruebas más que evidentes de ello. El 9-N llegó a peligrar por los enfrentamientos entre los partidos. La fecha y la pregunta, hasta que no se pusieron de acuerdo, costó mucho y tampoco acabó de satisfacer a nadie. Cuando el proceso ha estado en manos de los partidos, todos hemos temblado. Y ahora estamos en esa misma situación. Vale más que empecemos a decirlo en voz alta; porque seguir tirando es no querer ver más allá del 27-S.
– ¿Sufre para el día siguiente?
– Tal como vamos ahora llegaremos al 27-S, seguro. Pero el 28-S puede ser un desastre. No podemos dejar pasar el tiempo para ver qué pasa. Nos jugamos demasiado. Tenemos que hablar ahora que aún estamos a tiempo. La ANC no puede permitir que este debate quede en círculos cerrados. Este debate es del país. Es de la gente que empuja desde la calle cada día para conseguir una Cataluña independiente. Todo el mundo debe poder opinar si quiere candidaturas de partidos y si piensa que esto servirá para conseguir los objetivos.
– Por lo tanto, ¿la voluntad de la ANC es que hable la gente si se complica la situación?
– Con la voluntad de que las elecciones sean realmente plebiscitarias y nos lleven hacia la independencia, la ANC piensa en la posibilidad de convocar una consulta que sirva para expresar cómo queremos que continúe el proceso. ¿A quién debe dar miedo esto? A mí me puede dar porque querrá decir que ha habido problemas graves para el entendimiento entre partidos. Insisto: el entendimiento de verdad va más allá de ponerse de acuerdo en la hoja de ruta.
– ¿Cuál es el entendimiento de verdad?
– Es cómo garantizamos que las elecciones sean realmente plebiscitarias y cómo garantizamos la mayoría absoluta de diputados.
– ¿Y cree que sólo es posible con la lista unitaria?
– No. Digo que yo lo veo posible sólo así. Pero puedo no tener razón. Es lo que escucho decir a mucha gente. Curiosamente, a mucha gente también de los partidos. Pero dicen: ‘Esto lo tienen que hacer los de la ANC para que, si lo hacemos desde dentro, estamos mal vistos’.
– ¿De todos los partidos?
– Sí, sí, sí… Hay algo que ha cambiado desde el 9-N. Antes de las elecciones europeas había encuestas que nos indicaban que yendo juntos se podía conseguir más del 50% de los votos. Yo no quiero preguntarme ahora por culpa de quién no se hizo. En las europeas, por primera vez desde los años treinta, ERC consiguió quedar en primera posición. Pero después del 9-N todas las encuestas indican que Esquerra ya no tiene esta ventaja. Y esto hace que Convergencia se sienta cómoda porque seguirán siendo los primeros. Pero a mí no me preocupa nada quién sea el primero. Me preocupa que la suma no sea suficiente. Y queda claro que cuando dos van divididos, pierden todos. Y perdiendo allí ellos, perdemos todos los que hemos empujado este proceso. Por eso tenemos el derecho de decir que no nos gusta esta situación. Queremos que se hable abiertamente y se nos explique por qué se tienen que hacer candidaturas separadas. Insisto: que la CUP vaya separada lo encuentro inteligente para el proceso.
– Iniciativa ya se ha descolgado.
– Quizá ya se ha definido. Digo ‘quizás’ porque me niego a creer en el suicidio político de un partido en el que su predecesor ya cometió el mismo error a principios de los años ochenta. Que alguien no sepa leer su historia es gravísimo. Y tienen todo el derecho a suicidarse. Pero hay un sector en Iniciativa -que no es pequeño- que puede ayudar a sumar en esta iniciativa unitaria, potente y nacida de la sociedad civil. No tengo ninguna duda. Este proceso tensa la situación dentro de los partidos. Primero fueron los socialistas. Y, según las encuestas, pagarán sus errores. Con ICV, pasará lo mismo. El trastorno que crea en los partidos que vivían acomodados en la indefinición es muy grande.
– ¿Esta tensión de los partidos también ha trastornado la ANC?
– En Vilaweb publicásteis un artículo (*) que lo explicaba. Se hacía un dibujo de tres grupos dentro del secretariado que me pareció bastante acertado. Quizá no comparto las denominaciones que se daban a los tres grupos: gente con carné, los refractarios a la brega política y los intrépidos. Pero es cierto que hay gente que actúa de acuerdo con lo que ellos creen que interesa a sus partidos. Es un grupo muy pequeño. Lo digo así porque tengo claro que no hay directrices de partido para actuar dentro de la ANC. Tenemos unos partidos tan débiles que son incapaces de enviar instrucciones a sus militantes para que actúen dentro de la entidad. Es más aquello de querer hacer méritos. Es decir, ponerse medallas ante la dirección del partido diciendo: ‘¿Veis? He ayudado al partido’. Soy responsable de las relaciones políticas de la ANC desde el primer día. Y tengo que decir que los partidos, cuando nos han querido decir algo, nos lo han dicho a la cara. No tienen necesidad de hacer maniobras. Su capacidad de influencia dentro de la ANC es mínima.
– Hay también un grupo que pide de trabajar a pie de calle y no entrar en el terreno de los partidos.
– Bueno, hay un sector conservador de las esencias de la ANC que defiende mantener la entidad fuera del peligro. Siendo como soy uno de los cuatro fundadores de la Asamblea, debo decir que poner en riesgo la entidad no sólo no me preocupa sino que pienso que el día que dejemos de hacerlo dejaremos de cumplir nuestra función. No hay que ponerla en riesgo porque sí. La ANC tiene que hacer lo que sea necesario para llegar a la independencia. Si haciendo esto la ponemos en riesgo, no nos lo hemos ni de pensar. Es un instrumento. ¿Que diremos cosas que molestarán a los partidos? Claro que sí. ¿Cuál es el problema? Nuestra obligación es pensar en la independencia y no en lo que pueda molestar a los partidos. Este es el gran debate interno en la Asamblea. ¿Debemos tener una cierta sumisión a los partidos o tenemos que mantener un perfil propio? Decimos que la ANC debe recuperar el liderazgo y no dejar el proceso en manos de los partidos. Pero recuperar el liderazgo tiene unas consecuencias. De entrada, hablar claro cuando sea necesario.
– ¿La ANC se encuentra dividida en dos sectores?
– ¡No! No hay ninguna división. En el secretariado de la semana pasada, cuando votamos la hoja de ruta y la ponencia política hubo un voto en contra en una votación y siete en otra. Y era una reunión con más de cincuenta miembros del secretariado. No hay división. Es normal que haya gente que no esté de acuerdo con la gran mayoría. Pero no se puede hablar de división cuando la votación de uno o siete de cincuenta. Hay matices, como en todas las organizaciones.
– He de aclarar una duda. ¿La ANC se propone el presentarse a las elecciones, tal como se ha publicado?
– Es radicalmente diferente. En el debate de la hoja de ruta había una enmienda que proponía que la ANC se presentara a las elecciones. La defendía una persona que siempre que puede habla. Pero la retiró cuando vio que sólo la votaría a favor él mismo. Excepto esa persona, eso no lo ha defendido nunca nadie dentro de la ANC. La hoja de ruta dice que en una situación límite, sin acuerdo entre los partidos para convertir las elecciones en plebiscitarias, la ANC haría un proceso de consulta para saber si se ha de impulsar una candidatura unitaria desde la sociedad civil con los partidos.
– ¿En ningún caso sería una candidatura para competir con los partidos?
– ¡De ninguna manera! Por mucho que los partidos sean el eslabón débil del proceso, no son contrarios al proceso. Pero hace falta que aparquen los intereses de partido unos días o unos meses para priorizar aquello que los une e ir juntos. Sería la mejor manera de invertir la tendencia que se ha enquistado de pensar que el proceso se desinfla y que va a la baja. Sucede que el proceso se va ‘partidizando’. Y eso quiere decir que los partidos ven la necesidad de definirse y de implicarse cada vez más. Ahora es necesario que se den cuenta de que la mejor manera de proteger el partido en este contexto de cambio es haciendo piña y yendo hacia la desconexión de España con la fortaleza necesaria.
– ¿Por qué cree que hemos llegado a la situación actual?
– El problema de todo esto no nace el 9-N. Al día siguiente de la consulta la euforia del país era muy grande. Entonces todos veíamos que había que apretar el acelerador. Las elecciones en marzo eran posibles y necesarias. Cuando fuimos a la conferencia del presidente Mas, salimos contentos porque vimos que había presentado lo que ya decíamos en la hoja de ruta de la ANC. ‘El presidente se ha leído nuestra hoja de ruta y la ha desarrollado’, exclamamos. Sólo faltaba que el jefe de la oposición, en base a la propuesta del presidente y de los aspectos que había dejado abiertos, explicara su manera de enriquecerla y hacerla suya. Fuimos ingenuos. Carme Forcadell lo ha dicho más de una vez. Lo dejamos en manos de los partidos y ahora vemos que fue un error.
– Pero parece que eche toda la culpa a Junqueras.
– El error lo cometió ERC con la conferencia de Junqueras. Pero también lo cometió el presidente Mas -y debemos poder decirlo abiertamente- cuando no pactó previamente una propuesta tan importante como la que hizo. Con todo, la propuesta que hizo el presidente era la que estaba en la hoja de ruta de la ANC. Él entendió que lo que proponía la ANC era lo que convenía al país. Pero también comete errores. La unidad había que construirla antes de hacer las propuestas públicas. Ahora, la reacción de Esquerra fue excesivamente partidista y algo infantil. Hacía falta más altura de miras y no la tuvieron.
– Y el proceso entró en la UCI…
– Aquí es cuando el proceso comenzó a chirriar en serio. Y eso nos desorientó. El 14 de enero sólo se explica por la necesidad de detener la degradación del proceso. A partir de ese día, volvemos a donde hemos estado siempre: unidad, unidad y unidad. La hoja de ruta decía que hacía falta una candidatura independentista unitaria y transversal con fuerte presencia de la sociedad civil. Y esta sigue siendo la mejor opción. Si alguien demuestra que hay una opción que es aún mejor, estaremos encantados de escucharla. Pero esto aún no ha ocurrido.
VILAWEB
(*) http://www.vilaweb.cat/noticia/4231071/20150213/quedat-lanc-terratremol-independentista.html








