Como puntas inocuas
de mil flechas
que han errado su blanco,
las hojas de abedul
se oxidan lentamente
sobre el suelo mojado.
Y a nuestro alrededor
el corazón de tanta
y tanta gente infame
latiendo impune…
Como puntas inocuas
de mil flechas
que han errado su blanco,
las hojas de abedul
se oxidan lentamente
sobre el suelo mojado.
Y a nuestro alrededor
el corazón de tanta
y tanta gente infame
latiendo impune…