Las noticias que llegan sobre las negociaciones para formar gobierno son algo preocupantes (*). Como todo el mundo puede entender, el secretismo necesario hace difícil tener la fotografía completa de la situación, de lo que pasa realmente. De lo que se negocia. Especialmente, en un caso tan extraordinario como el que vivimos, en el que a la postre el matiz, el detalle minúsculo, podría ser todo. Por eso quiero ser explícitamente prudente, en espera de la concreción final. Pero, manteniendo esta prudencia, creo que ya puedo manifestar mi preocupación por muchas de las cosas que veo y escucho.
Ayer, por ejemplo, los negociadores de la CUP revelaron que la hoja de ruta que les habían contado era muy blando y no satisfacía las expectativas creadas. Entiendo que la CUP representa la posición más sólida de todas y que son los que no están dispuestos a ceder nada, pero decir que la hoja de ruta es blanda no es nada ambiguo.
Tras el éxito del independentismo en las elecciones del 21 de diciembre, las cosas parecían difíciles de hacer pero fáciles de definir: investidura del presidente Puigdemont y restitución de la mayor parte del gobierno legítimo, como muestra expresa de rechazo del golpe de estado. Institucionalización de los primeros organismos republicanos aprovechando la doble capitalidad Barcelona-Bruselas. Y arranque del proceso constituyente, rodeado de una gran movilización ciudadana permanente. La cuestión es saber qué queda de eso en este punto de la negociación, de esta negociación que resulta agotadora. Esperaré, todavía pacientemente, a saber el final y el matiz para hablar con propiedad, pero lo que llega, que se sabe o que se filtra, con la reserva necesaria, no da la sensación de ir por el mejor camino.
Y no únicamente eso. Porque por otro lado ya sabemos algunas cosas que pasan y que hacen sentir vergüenza. Es lamentable, por ejemplo, que Juntos por Cataluña y Esquerra mercadeen con los cargos de la CCMA y aún más que este sea un punto clave de la negociación. Siempre lo sería lamentable, pero lo es aún más en una negociación en la que se supone que el punto máximo de tensión debería ser cómo y hasta qué punto se institucionaliza la República. No es bueno, para la Corporación y sus profesionales, que en una mesa negociadora se hable, como si fuera normal, de qué partido pondrá un fin de informativos. Y los votantes creo que no nos merecemos tanta mirada corta y miope sobre la realidad del país, tanto pensar en la gente del partido en lugar de pensar en la gente idónea y tanta vieja política allí donde queríamos y esperábamos ver gestos de una república nueva y diferente.
VILAWEB
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¿Qué hay pactado y que frena aún el acuerdo de investidura?
Pere Martí
Las negociaciones entre Juntos por Cataluña, ERC y la CUP se podrían hacer muy bien en el circuito de fórmula 1 de Montmeló, porque tan pronto se aceleran como se frenan antes de una curva. De momento no hay salidas de pista y las conversaciones siguen abiertas, pero sin fecha clara para cerrarlas. Aunque había la intención de terminarlas antes del pleno del parlamento del jueves, algunos interlocutores lo ven complicado, porque las aristas por pulir son importantes. Uno de los puntos abiertos es el plan del gobierno, la hoja de ruta de la legislatura. Necesita el aval de la CUP, y también del PDECat, que se ha incorporado a las negociaciones -con el secretario de organización, David Bonvehí.
La CUP sólo participa en las conversaciones para la hoja de ruta, con una delegación que integran Carles Riera, Vidal Aragonés y Natalia Sánchez. En este ámbito todavía hay desacuerdos importantes porque la CUP pone de punto de partida la aplicación de la ley de transitoriedad, mientras que Juntos por Cataluña y ERC son partidarios de comenzar recuperando lo que el 155 ha suprimido, como las delegaciones en el exterior. Para fijar su posición, la CUP ha presentado enmiendas a la propuesta de resolución que se debe votar mañana en el Parlamento pidiendo que se ratifique la declaración de independencia, lo que despierta el recelo de las otras dos formaciones. En cuanto al reparto del gobierno autonómico, la negociación es entre ERC y Juntos por Cataluña, todavía estos últimos también deben pactar los nombres con el PDECat. Todo ello hace que la toma de decisiones se dilate, los días vayan pasando y el acuerdo no llegue. Ahora mismo las cosas están así:
Puntos pactados:
-La propuesta de resolución que votará el jueves el parlamento, que reconoce a Carles Puigdemont como ‘presidente legítimo’ y pide el levantamiento del artículo 155 para recuperar las instituciones de autogobierno, aunque la CUP haya presentado enmiendas.
-La creación de un Espacio Libre de Bruselas ‘que integraría la Asamblea de representantes de la República y el Consejo de la República. La Asamblea de representantes de la República, estaría formada por diputados y representantes del mundo local y de la sociedad civil. Su función sería hacer un seguimiento del Consejo por la República y de su presidente, así como elegirlo cada vez que se renueve el Parlamento de Cataluña. Por su parte, el Consejo de la República lo integrarían el presidente, tres miembros de Juntos por Cataluña, tres miembros de ERC y uno de la CUP.
-La celebración de un acto solemne en Bruselas para poner en marcha la Asamblea y el Consejo de la República, que según el documento de la CUP sería el lunes día 5, pero se podría aplazar.
-La creación de un gobierno en la Generalitat de Cataluña que permita levantar la aplicación del artículo 155. El gobierno estará integrado por catorce carteras, siete para Juntos por Cataluña-PDECat y siete para ERC.
-Las carteras de Juntos por Cataluña serían Presidencia, que incluye el portavoz del gobierno, Gobernación, Interior, Cultura, Enseñanza, Territorio y Sostenibilidad, y Empresa y Conocimiento. Para Esquerra, la vicepresidencia, Economía, Asuntos Exteriores y Relaciones Institucionales, Salud, Justicia, Trabajo y Asuntos Sociales, y Agricultura. Para llegar a catorce, Trabajo y Asuntos Sociales se dividirá en dos departamentos.
-El candidato a presidente será Jordi Sánchez, actualmente encarcelado en Soto del Real, con el objetivo de hacer visible la represión. Si el juez Llarena le deniega el permiso para asistir a la investidura y no le permite asumir la presidencia, entonces se haría cargo Jordi Turull, que se encuentra en libertad bajo fianza en espera de juicio.
-juntos por Cataluña cede a ERC la presidencia de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.
Puntos en discusión:
-Las competencias reales del presidente Puigdemont en el exilio. Nadie discute que pueda proponer el candidato a presidente autonómico, porque corresponde a Juntos por Cataluña. Además como presidente del Consejo de la República debería impulsar acciones y estrategias para avanzar hacia el establecimiento de la República y internacionalizar su causa’.
-Las competencias de Presidencia, porque Juntos por Cataluña quiere asumir las de Relaciones Exteriores.
-Las competencias de la Vicepresidencia, que Esquerra quiere aumentar más allá del Departamento de Economía, con materias que actualmente corresponden a Presidencia, como la secretaría de Comunicación y el CTTI.
-Si el proceso constituyente se debe llevar desde Bruselas o desde Cataluña. ERC y la CUP están de acuerdo en que se debe hacer desde Barcelona, mientras que Juntos por Cataluña preferiría que fuera uno de los ámbitos que impulsara Puigdemont.
-El hoja de ruta del gobierno durante la próxima legislatura. Las decisiones a tomar para aplicar el resultado del referéndum del primero de octubre, el impulso de la nueva República y la restitución de los daños originados por el 155, como ya hemos dicho.
Quiniela de consejeros:
No hay ningún nombre cerrado, excepto el de Jordi Sánchez como candidato a presidente. Para el resto está abierta:
– Consejero de Presidencia: Jordi Turull (JxCat).
– Vicepresidente de Economía y Hacienda: en caso de que Marta Rovira no lo aceptara, sería Pere Aragonés.
– Departamento de Relaciones Institucionales (tal vez sin Exteriores): Raül Romeva (ERC).
– Departamento de Gobernación: Marc Solsona (PDECat).
– Departamento de Enseñanza: Lluís Font (PDECat).
– Departamento de Salud: David Elvira (ERC).
– Departamento de Interior: vacante
– Departamento de Territorio y Sostenibilidad: Josep Rull (JxCat).
– Departamento de Cultura: Laura Borràs (JxCat).
– Departamento de Justicia: Ester Capella (ERC).
– Departamento de Trabajo y Asuntos Sociales: se podría separar en dos departamentos, con Dolors Bassa a Trabajo -si acepta de volverse y Raül Romeva -si deja Exteriores.
– Departamento de Empresa y Conocimiento: Elsa Artadi (JxCat).
– Departamento de Agricultura: vacante.
Ceder ni sirve ni servirá de nada
Vicent Partal
Ayer dos ministros del gobierno español amenazaron con mantener el 155 o incluso endurecerlo si no se forma un gobierno tal como ellos quieren y encabezado por quien ellos quieran -Pere Martí ya se refirió ampliamente en el análisis vespertino de ayer, si quieren leerlo (*). Y no fue la única amenaza. El gobierno español anunció represalias contra la mesa del parlamento sólo por haber aceptado tramitar las resoluciones que se votarán hoy. Y los partidos unionistas intensificaron la presión y esparcieron el miedo, en un intento de impedir la investidura de Jordi Sánchez. No sé qué pensarán esos que tanta fuerza han hecho, desde el independentismo, para evitar la investidura de Carles Puigdemont, pero el panorama es claro e inequívoco: no aceptarán nada. Nada de nada. Y ninguna cesión será suficiente. Porque no buscan -los dos PP y el PSC- ningún pacto, sino la aniquilación. Y quizás sería hora que empezaran a entenderlo.
Ayer participé en un acto magnífico en el paraninfo del Hospital Clínico de Barcelona. Uno de los que allí habló fue el doctor Josep Maria Llovet, una eminencia que ha propiciado cambios radicales en el tratamiento del cáncer, y un ciudadano consciente y seguro, que dijo las palabras más exactas y clarividentes que he escuchado desde hace mucho tiempo. Entre otras cosas, dijo que ya estaba bien de flagelarnos diciendo que no estábamos preparados para la independencia y que en octubre habíamos fallado. Hubo una confrontación, dijo, y como confrontación debemos entender todo lo que pasó, pasa y pasará.
Y es así, ciertamente. Estamos en medio de una confrontación y, por tanto, deberíamos pensar en términos de confrontación, no en términos de posibilismo y menos en términos de acuerdo, de posibles negociaciones. No nos equivoquemos: aquí no se ha cerrado ningún período, sino que continuamos dentro del conflicto comenzado en otoño. Lo que explica mejor qué pasó durante el octubre republicano es el descubrimiento, el 20 de septiembre, que España estaba dispuesta a hacerlo todo para impedir la independencia. Todo. Y la constatación, el primero de octubre, que si había que matar matarían, porque es evidente que si no hubo muertos fue sólo por suerte. Se constató que, si acaso, el error grave del gobierno y de la sociedad catalana había sido de no haber pensado antes, que España no tendría reparos en implantar medidas dictatoriales contra el independentismo, indignas de un sistema democrático. ¿Fuimos ingenuos? Seguramente. Ahora, una vez aprendida la lección -ahora sí- no deberíamos volver a ser ingenuos. Deberíamos haber aprendido. Y no deberíamos volver a formar fantasías.
Y en este sentido la pregunta es obvia y simple: ¿por qué razón deberíamos creernos que el Gobierno ahora aceptará tan siquiera la formación del gobierno independentista más moderado? Algunos querían pensar que el problema era investir a Puigdemont, por lo del exilio, pero ahora el problema ya es Sánchez. Y, no se engañen, lo será todo el mundo y cualquier cosa. Seamos conscientes, pues, que el gobierno español y sus jueces dejarán claro que la democracia y el autogobierno sólo volverán a este país cuando llegue la República. Y que, por tanto, ceder ni sirve ni servirá de nada.
(*) Ver anterior artículo









