Después de siglos reclamando su titularidad, El Consistorio está a punto de comprar el conjunto arquitectónico

Después de siglos reclamando la titularidad de la torre de Ibero, Leitza está a punto de hacerse con la propiedad de este conjunto arquitectónico situado en la carretera que conecta el municipio con Goizueta. Considerada como uno de los patrimonios históricos y culturales más importantes de la zona, esta atalaya está abandonada y corre el peligro de desplomarse.
Conscientes de la situación, el Consistorio y la Sociedad Mutua Contra Incendios de Leitza, propietaria del conjunto desde hace dos siglos, han llegado a un acuerdo para la compraventa de la torre, la ferrería, el caserío y las 33 hectáreas de monte que conforman Ibero por un importe de 270.000 euros. Para cerrar la operación, solo falta que la Consejería de Desarrollo Rural haga efectivo el compromiso que adquirió en su día para financiar la mitad de la actuación. «La compra de Ibero es fundamental para Leitza porque supondrá la culminación de un proceso histórico en el que el pueblo lleva siglos reivindicando la propiedad de este conjunto», explica el concejal de Montes y Medio Ambiente de la localidad, Juan Mari Barriola.
No en vano, investigando archivos y documentos antiguos, el Consistorio ha comprobado que los pleitos entre los propietarios de la torre y el pueblo vienen desde hace más de cinco siglos. Concretamente, las primeras referencias de estos conflictos datan de 1536. Según se desprende de los documentos de la época, los dueños de Ibero extraían de los montes comunales de Leitza la madera y el agua que necesitaban para hacer funcionar sus ferrerías y fabricar así sus armas.
Parece ser que los caciques que residían en el lugar tenían derecho a utilizar el río Urumea y las 426 hectáreas de monte comunal, los actuales montes de Ibero, Ollin, Sarobetxiki, Gaztainerretxabal y Urdinola. Y eso, los leitzarras no lo aceptaban. De ahí el origen del conflicto.
De guerreros a caciques
Cambio en el siglo XIX
Como explica Barriola, la situación se prolongó durante años y la torre fue cambiando de titulares. Así, el histórico edificio dio cobijo a huéspedes como Beltrán de Guevara, que defendió estas lindes junto con sus 40 caballeros y 100 guerreros, así como a varios caciques que fueron premiados con la titularidad de Ibero después de servir al rey de Navarra. Como informan los documentos de la época, la torre medieval y los demás edificios que conforman Ibero fueron pasando de mano en mano hasta que en 1892 recayeron en propiedad de la Sociedad de Seguros Mutuos Contra Incendios de la Villa de Leitza.
Se trataba de la agrupación de decenas de campesinos que, siguiendo el ejemplo de los gremios y auspiciados por el Ayuntamiento, decidieron unir sus fuerzas para hacer frente a accidentes, incendios y desastres que les pudiera deparar el porvenir. Si a uno le ardía la casa, el resto respondía por él y le ayudaba a levantar y costear otra. Así pues, la Sociedad de Seguros Mutuos Contra Incendios de la Villa de Leitza, de la que más tarde surgirían los bomberos voluntarios del pueblo, adquirió Ibero a modo de inversión. Sin embargo, en el siglo XIX llegó la industrialización, y con ella, la decadencia de las ferrerías. E Ibero no fue una excepción, puesto que dejó de estar operativa. Por ello, los propietarios optaron por arrendar el caserío de Ibero a cambio de que los inquilinos trabajasen en las labores de mantenimiento del conjunto histórico.
Como explica el edil de Medio Ambiente de Leitza, la familia que allí habitaba vivió en el lugar hasta hace una década y desde entonces, la situación de Ibero no ha hecho más que empeorar. Como explica, el tejado de la atalaya ha comenzado a desplomarse y la vegetación se ha apoderado de la zona. Como consecuencia, el Ayuntamiento de Leitza decidió tomar cartas en el asunto e intentó hacerse con la titularidad del conjunto.
Hace unos años, llegó a un acuerdo con las 124 familias que conforman actualmente la Sociedad de Seguros Mutuos Contra Incendios de Leitza y consiguió involucrar en la operación al Gobierno de Navarra. «Existe un compromiso para cerrar la operación en 2011 y cuando lo consigamos nos centraremos en la rehabilitación del conjunto medieval», adelanta Barriola.
Recuperación
Atractivo turístico en la zona
Desde el Consistorio de Leitza informan de que la rehabilitación integral de Ibero se desarrollará por fases. En primer lugar, se limpiarán y adecentarán las 33 hectáreas de monte comunal que rodean la atalaya y posteriormente, se acometerá la rehabilitación del conjunto arquitectónico.
El concejal de Medio Ambiente está convencido de que una vez culminen los trabajos, Ibero se convertirá en un atractivo turístico muy importante en la comarca. «No hay nada igual en la zona y atraerá a muchas personas», indica.








