Josep Guia: ‘Desobedecer la sentencia del TC es un delito menor en el código penal español’

Entrevista con el dirigente del PSAN sobre su visión de la consulta, el papel de los partidos políticos que encabezan el proceso y las consecuencias para el resto del país

La defensa del independentismo que hizo el PSAN desde una posición minoritaria desde la década de 1970 se ha convertido, al cabo de cuarenta años, en una opción mayoritaria en el Principado. El mismo Josep Guía, dirigente y fundador del partido, no se imaginaba que la lucha que él encabezaba entonces se aceleraría tanto. Ahora, a las puertas de un otoño decisivo para la consulta sobre la independencia, considera que una sentencia del Tribunal Constutucional español que la impugne no se debería obedecer. A pesar de que los objetivos que defiende son un conjunto -independència, socialismo y Países catalanes- se adecúa a conseguir en una primera fase la independencia del Principado, para luego poder trabajar el resto de objetivos. En esta entrevista Guía también da su opinión sobre el papel que desempeña la CUP en el proceso y sobre las consecuencias que tendría un nuevo Estado para el resto de territorios del país.

– ¿Qué cree que pasará el 9-N?

– Depende de las principales fuerzas políticas catalanas. El pueblo ya está en ello y la voluntad de votar, también. Son ellos los que deben hacer posible esta votación. La ruptura de la legalidad en este caso será mínima. Es simplemente desobedecer una hipotética -casi segura- sentencia del Tribunal Constitucional español, un hecho que no significa, como ocurrió a Lluís Companys, el encierro inmediato en el barco Uruguay’, el encarcelamiento, ni la suspensión de la Generalitat. Es un delito menor en el código penal español. La Generalitat Valenciana está harta, de no acatar sentencias del TC por el tema de la lengua, y no pasa nada. Es decir, que si Mas no hace caso de una sentencia y no sólo invita a votar, sino que además hace efectiva el día 9 de noviembre la votación, ya procederán contra él. Le acusarán y tendrá su abogado defensor.

– ¿Cree que irá así?

– Sí, esto es factible. La otra alternativa es que se convoque la consulta, pero que tres días antes envíen la policía y el ejército español a hacer guardia en los colegios electorales, a secuestrar las urnas y a impedir que la mesa electoral de cada colegio se pueda reunir. Pero no tienen suficiente fuerzas de orden para hacerlo y si envían el ejército, imagínate el escándalo internacional que sería. No creo que lleguen a este extremo.

– ¿Qué garantías debería tener la consulta?

– La Consulta no es sino una ida a las urnas como otra, y ya hace tiempo que vamos. Debe tener las mismas garantías que cualquier otra votación. Sí que estaría bien hacer una serie de invitaciones a observadores internacionales. Creo que eso, la Generalitat debería tenerlo previsto. Y luego, las garantías también las ponen los profesionales de la prensa. Debe estar lleno de medios internacionales. El resultado será igual de fiable que las otras votaciones, y ahora aún más porque habrá más ojos mirando.

Y como dijo Elisenda Paluzie, necesitamos tres millones de votantes y dos millones de sí-sí. Esto como cantidades mínimas, y es un objetivo factible.

– ¿Después que tendremos que hacer?

– Es una consulta que se habrá hecho de acuerdo con la ley de consultas que aprobará el Parlamento de Cataluña y sirve para saber la opinión del pueblo del Principado. Después, lo que tiene que hacer el Ejecutivo es, justamente, ejecutarla. Y, para hacerlo, el más directo y lo más sencillo sería que el parlamento proclamara la independencia y comenzara un proceso de negociación con el Estado español.

– ¿Qué legitimidad tendría una declaración unilateral del parlamento si los partidos no lo llevaban en el programa electoral?

– La habrá de hacer avalado por el resultado obtenido. Ahora, la puede hacer después de varios meses de negociación con instancias internacionales y con España, si quiere negociar, o bien, si no quiere negociar el Estado español, no será necesario esperar estos meses. Y sí que tendría legitimidad. En los programas de los partidos del parlamento estaba el hacer la consulta y, una vez se tengan los resultados, se negocia para ejecutarlos. Si el Estado español no quiere reconocer el resultado para comenzar una negociación, entonces hay que hacer la DUI, simplemente para forzar la negociación, pero ya con la intervención de instancias internacionales.

– ¿Confía en el presidente Artur Mas y Oriol Junqueras para pilotar el proceso?

– Personalmente no mucho, pero eso no tiene mucha importancia porque en dos meses se verá.

– ¿Por qué no confía mucho?

– Porque conozco sus trayectorias. Conozco la trayectoria de Esquerra desde que se proclamó como partido independentista y conozco la trayectoria de Mas, de un independentismo muy reciente. Todavía no sé si es sincero o no.

Quienes somos independentistas probados, honestos y luchadores de siempre está bien que lo miremos con optimismo, pero también con un poco de cautela.

– ¿Por qué le podrían fallar?

– Lo de siempre, sometiéndose a España. No teniendo el coraje de hacer lo que toca, como ocurre desde la transición a esta parte. Sí han avanzado mucho en este sentido, de no someterse, pero las pruebas de fuego importantes vienen ahora, en los próximos meses.

– ¿Qué pruebas de fuego deben superar?

– Han de hacer la consulta y no enredarse con un proceso de negociación con el Estado español sin hacer la consulta. Por otro lado, también hay que pensar que la forma de dominación de España, contraria a cualquier tipo de entendimiento, también ayuda para la ruptura independentista. Durante siglos su forma de dominación, dentro de Castilla mismo y en países de todo el mundo, ha sido la intrensigència, el no-pacto y machacar y expoliar.

– ¿Cómo debería actuar una Cataluña independiente respecto al resto de la nación?

– Debería de actuar como dinamizador de la reunificación política de toda la nación. Sería la etapa posterior la que habría que asumir con total energía y sinceridad. Es por ello que ya desde el mismo comienzo, en la constitución de la República Catalana del Principado debe haber dos preceptos. El primero, que la puerta esté abierta a las posibles incorporaciones territoriales posteriores, si así lo decide la población del territorio correspondiente del área lingüística catalana. Esta sería una cláusula similar a la que tenía Alemania para hacer la reunificación con la Alemania del este, que tenía la puerta abierta para que, de la noche a la mañana, se pudiera hacer la unificación.

– ¿Y el segundo?

– Hace referencia a los individuos. Los catalanohablantes de la nación catalana de fuera del Principado que lo piden, que puedan tener acceso al pasaporte catalán, con los derechos y deberes correspondientes. Estas dos cosas son importantes, pero podríamos hablar mucho más porque tener un Estado que funciona, progresista y favorable a las clases populares y tener claro que debe ayudar a la catalanidad periférica es muy positivo. Lo que se ha hecho hasta ahora de manera vergonzante desde el Principado, que ha ayudado poco a la periferia, con un Estado puede mejorar mucho.

– ¿Qué consecuencias puede tener la independencia del Principado para los otros territorios de la nación?

– Catalunya sería un espejo, un ejemplo a emular. Especialmente España querrá machacar aún más y suprimir la lengua y cualquier referencia de catalanidad, incluso de valencianidad. Ya lo hace mucho, pero querrá reprimir aún más. Pero no vamos a sufrir mucho más que ahora y las consecuencias serán más positivas que negativas, porque habrá un Estado al que apelar, imitar y querer adherirnos.

– ¿Cómo ve la situación en el País Valenciano?

– Siempre he defendido que tarde o temprano lo que pasa en el Principado se refleja en Valencia. Hay quien dice que esto no es verdad y argumenta que no ha crecido el catalanismo en Valencia como debería haber crecido. Hay quien dice que el Bloc ha crecido más cuando se ha alejado de las tesis más catalanistas, pero no existiría si no hubiera existido previamente el nacionalismo en el Principado. Lo que quiero decir es que las cosas que pasan en Valencia, especialmente de signo progresista, son siempre a imitación de lo que ocurre en el Principado.

– ¿Y el futuro inmediato?

– La Situación actual es que tenemos un objetivo cercano, que son las elecciones autonómicas y municipales de mayo del próximo año. Este objetivo, tanto para el País Valenciano como para las Islas y la Franja, es muy importante porque en el País Valenciano y las Islas existe la posibilidad real de pérdida de poder político municipal y autonómico del PP. Esto ayudará mucho un proceso de regeneración política y de volver a amar la lengua y la tierra y de volver a crear vínculos entre las Islas, el País Valenciano y el Principado. Previsiblemente será a partir del próximo mayo.

– ¿Qué papel pueden tener los partidos que son la alternativa al PP?

– PSPV-PSOE, Esquerra Unida y Compromís deberán entenderse para gobernarlo. Nada más entrar deberán crear una radio y una televisión públicas, que no quiere decir recomponer Canal 9 y Radio 9 tal como estaban, pero sí se podrán utilizar sus estructuras. También deberán impulsar el corredor mediterráneo y abandonar cualquier posición de anticatalanismo que ha llevado al País Valenciano a su empobrecimiento. Anticatalanismo es empobrecimiento y alejamiento de Europa y catalanismo es cultura y progresismo. Así es el País Valenciano.

– ¿Podemos también crees que tendrá un lugar?

– Si extrapolamos lo que ha pasado en las elecciones europeas, es posible que también tenga representación parlamentaria en las Cortes Valencianas, y se debería posicionar al lado de estos grupos.

– ¿Realmente cree que lo hará?

– Es que no los conozco. Últimamente aún debatían si le querían llamar País Valenciano o la imbecilidad esa de ‘Comunidad Valenciana’. Por eso es una incógnita. Aunque está lejos.

– En el momento en que empezó a luchar por la independencia con el PSAN, en 1969, ¿se imaginaba que llegaríamos donde estamos?

– Nosotros Siempre hemos creído que llegaríamos, pero no sabíamos cuándo y tampoco sabíamos de qué manera. No sabíamos que el proceso se aceleraría así en el Principado, lo que celebramos. Y nos adecuamos a esta situación y somos partidarios claramente de la independencia primero del Principado, aunque no sea de toda la nación. Creemos que es importante, tanto desde el punto de vista de la liberación nacional como desde el punto de vista de la liberación de clase. Es por ello que adecuamos nuestro discurso y somos decididos defensores de esta primera fase de independencia del Principado. Pero no nos imaginábamos que sería así. Hace cinco años, nadie lo pensaba.

– ¿Cree que su semilla ha sido decisiva para llegar donde estamos?

– Quizá sea falta de modestia, pero estoy convencido de que si no hubiéramos existido los independentistas luchando desde hace cuarenta años y hubiéramos abandonado, no se habría producido todo lo que se ha producido ahora.

– ¿Qué renuncias se han hecho de lo que ha solicitado?

– No hemos hecho ninguna renuncia. Pedir primero la independencia sólo del Principado no es ninguna renuncia, sino que se refuerza y ayuda la reunificación política de toda la nación y avanzamos hacia una sociedad más justa y más favorable a los intereses de las clases populares. No renunciamos, sino que no vienen las tres cosas de golpe: independència, socialismo y Países Catalanes. A estas alturas ya no renunciamos a nada.

– La foto de la fecha y la pregunta es la del frente patriótico que se había imaginado en los años 1980?

– Se acerca un poco. Esta sería la foto de los representantes políticos del frente patriótico porque cuando hablamos de frente patriótico no son sólo partidos políticos, sino que hablamos de una masa social. Pero la masa social representada por estos y por algunos otros que no estaban en la foto, esto es el frente patriótico.

– ¿La CUP ocupa ahora un espacio del independentismo combativo que desde el PSAN se había ocupado?

– Bueno, la CUP es hija ideológica del PSAN, hasta cierto momento reciente en que la CUP, o algunas de sus franjas, no han terminado de aceptar plenamente que vendrá primero la independencia del Principado, y eso es un hándicap. No hacen un análisis concreto de la realidad, que es un requerimiento marxista que nosotros aplicamos siempre. No aceptan que es necesario un frente patriótico para llegar a la independencia, pero después sí que se hacen la foto. Tienen como una especie de mala conciencia.

– ¿La CUP no ve bien este proceso por fases de las que habla?

– En sus papeles y en sus pronunciamientos aún no lo tiene asumido. Todavía están con independencia, socialismo y Países Catalanes -que es un legado del PSAN y que el PSAN lo continúa manteniendo-, sin ver que estos tres ítems no irán juntos, que vendrá primero la independencia de una parte y luego avanzaremos hacia el socialismo y hacia la unión del conjunto.

– ¿Qué peligro tiene?

– Hablando en general de las organizaciones de izquierdas, el problema concreto de fondo es que deben ser estas organizaciones las que se ponen delante del proceso de independencia del Principado para que el Estado resultante sea lo más de izquierdas posible y lo más favorable posible a los intereses del pueblo trabajador. Estas dudas que hay por parte de Guanyem Barcelona, Podemos, la CUP e Iniciativa defienden que la dirección y la reivindicación independentista esté en los sectores más derechistas. Esto es un error histórico de las fuerzas de izquierdas. Ante el proceso independentista, deberían ser las fuerzas de izquierda, como ha sido el PSAN y querríamos estar allí. Deberían ser los más independentistas de todos. Muchas veces estas fuerzas de izquierda hablan del proceso como si fuera algo de Mas y Junqueras y no fuera de ellos. Este distanciamiento del proceso es peligroso porque si no encabezas la lucha, el Estado te lo construirán otros.

– ¿La CUP ocupa bien el rupturismo, desde el Parlamento?

– Creo que no. En este sentido creo que era más interesante el trabajo que hacía Solidaritat. El trabajo que hicieron Uriel Beltran y Alfons López Tena desde el punto de vista independentista y desde el punto de vista de denunciar con nombres y apellidos las fuerzas de derechas que se oponen al independentismo, no la hace la CUP.

– ¿Qué contribución puede hacer Solidaritat al proceso?

– Solidaridad Tiene una actitud positiva, impulsando la campaña de los voluntarios que ayudan a hacer posible la votación del 9-N, que es su primer objetivo. Luego, a partir del 9-N ya lo analizaremos. Seguramente Solidaritat hará una asamblea nacional a finales de noviembre, en la que analizaremos la situación.

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