La Asamblea Nacional de los Remensas

Aceptar que la cultura es una manera de tener conciencia de la propia ignorancia hace que cualquier pretexto sirva para intentar hacer retroceder un poco esta ignorancia. Así, por ejemplo, me encuentro en situación de tener que explicar qué es el Libro del Sindicato Remença sin saber casi nada. Ah, sí, los remensas, aquellos agricultores de la edad media que se sublevaron ¿verdad? Obligado a saber más, descubro una nueva maravilla de mi país. Este libro, conservado en el Archivo Municipal de Girona, fue inscrito en 2013 en el registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, cerca de medio millar más de testigos claves de la historia de la humanidad. Y todo para que los agricultores de Cataluña fueron los primeros en Europa en exigir formalmente la abolición de la servidumbre, lo que llamaban los malos usos.

Y decían eso, en este libro, escrito en latín entre 1448 y el 1449: ‘Los malos usos son, en todos los sentidos, absolutamente horribles a la ley de la naturaleza, a las Escrituras y el precepto divino’. Sí, en Cataluña, a mediados del siglo XV, estos agricultores ya reivindicaban lo que siglos más tarde serían llamado derechos humanos. Con palabras necesariamente impregnadas de dogma cristiano pero espectacularmente modernas en cuanto a su objetivo. Y modernas también porque estas palabras no surgieron de la mente de algún clérigo aislado sino de las asambleas de campesinos de las diócesis de Barcelona, ​​Elna, Gerona, Urgell y Vic. Y como la condición puesta por el rey Alfonso el Magnánimo para autorizarlas era que estuvieran presentes un delegado de la corona y un notario, disponemos hoy los nombres de los 10.425 hombres que participaron. Los actos de cada asamblea empezaban casi, igual, como por ejemplo ésta, del martes 31 de enero de 1449: «En presencia de Jaume Coma, notario, y los testigos Pere Torrent, Berenguer de Puente, Jaume Boixader y Jaume Mascaró, de la villa de Ribes de Freser, son convocados en la villa de Ribes, con repique de campanas de la iglesia, los hombres del Valle de Ribes de Freser, Bruguera, Campelles, Ventolà, Fustanyà y Queralbs, diócesis de Urgell, con licencia de Bartolomé Ribes, portero real, también presente .’ Los nombres de los agricultores presentes eran latinizados: Petrus Capdevila, Anthonius Torrent, Arnaldus Subirà, Iohannes Ventelola …

Una exposición sobre este Libro del Sindicato Remença se puede ver hoy en Elna, esta Elna hoy descabezada de la Cataluña oficial. Y al leer la traducción de las frases más reivindicativas, al ver desfilar tantos miles de nombres es muy difícil imaginar las condiciones de vida real de estos catalanes del siglo XV pero, más allá de la miseria y la opresión, estas asambleas dejan ver que uno de los motores de su revuelta era la dignidad. ¿Cómo si no se hubieran podido reunir, de parroquia en parroquia, y sólo en cinco diócesis, diez mil hombres en una época en la que Cataluña tenía doscientos mil habitantes?

A los historiadores no les gustan mucho los paralelismos históricos pero como no ejerzo este noble oficio, puedo osar hacer esta comparación, en la que todos ya ha pensado: nosotros siempre los herederos de estos agricultores no sólo por filiación o porque vivimos en el mismo territorio sino por este sentido de la dignidad. En contextos y condiciones muy diferentes, nuestra dignidad y la suya es la misma, nuestro combate y el suyo es el mismo. Nuestra capacidad de constituirnos en asambleas, de generar ideas colectivas y de cambiar la historia es la misma. Porque sí, los agricultores catalanes del siglo XV dieron la vuelta a la historia, consiguieron que en 1486, por primera vez en Europa, fuera abolida la servidumbre. Así pues, aunque pueda parecer un poco solemne, hay que tener presente que es también para honrar la memoria y ser dignos del legado de estos agricultores por lo que tenemos que hacer de nuestra tierra una tierra libre.

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