Jaume Renyer, autor del blog ‘Por la izquierda de la libertad’·
‘Los sectores más dinámicos de la sociedad civil cambian, pero la clase política va un paso más atrás’, dice Jaume Renyer. Es escéptico respecto del liderazgo político del proceso hacia la independencia y dice que sólo se creerá las candidaturas que incluyan en el programa electoral una declaración unilateral de independencia. Es el análisis que hace del proceso este independentista de toda la vida, nacido en 1958 en Vila-seca. De su biografía, hay que subrayar el papel destacado que tuvo dentro de Esquerra Republicana de Catalunya, partido que abandonó en 2009. Actualmente apoya a Solidaritat Catalana por la Independencia y profesionalmente es secretario general del Ayuntamiento de Reus.
Conversamos con Renyer porque desde 2007 escribe el blog de +Vilaweb ‘Per la esquerra de la llibertat’ (http://blocs.mesvilaweb.cat/jrenyer/). En él reflexiona -hace ‘gimnasia intelectual diaria’, dice- sobre la política del país y también vierte su interés por Israel: ‘A través de los debates que se viven en la sociedad israelí, puedo interpretar muchos de los conflictos internos de la realidad catalana’, explica. En esta entrevista, opina sobre el papel que puede tener Netanyahu -un líder al que ve con buenos ojos- si puede formar gobierno en Israel. También hablamos del encuentro que tuvo en Perpiñán, acompañando a Carod-Rovira, con dirigentes de ETA más de diez años después; del papel de Solidaritat y de las estructuras de Estado locales que necesitará un nuevo Estado catalán.
– Es un independentista que ha trabajado mucho por ella. ¿Cómo valora este desánimo sobre el proceso de que se habla?
– Creo Que no hay ninguna estrategia con voluntad de acceder a la independencia compartida entre varios partidos políticos, con un calendario viable y creíble. Vivimos un proceso en el que sí ha habido movilizaciones sociales reiteradas como nunca en Europa, cada año, desde 2010, pero sin resultados políticos. No hago una reflexión coyuntural, sino que me fijo en un largo período que podríamos calificar de estratégico. Creo que desde la sentencia del estatuto, en 2010, momento en que el régimen autonómico de Cataluña no da más de sí, hay una emergencia del soberanismo cívico porque las condiciones de la expoliación fiscal y de la dominación política del Estado español sobre Cataluña se han hecho evidentes. Hay una percepción social de opresión nacional. Los sectores más dinámicos de la sociedad civil cambian pero la clase política camina un paso más atrás.
– ¿No cree que se estén dando pasos decisivos?
– El 9-N se celebró y el decreto que lo convocaba es un precedente jurídico, aunque no entrara en vigor. Pero fuera del 9-N, el hecho es que las estructuras de Estado no se pueden construir con las reglas del régimen autonómico y con los comportamientos y las actitudes de una clase política y los mismos partidos que han gestionado la autonomía durante treinta años, por mucho que hayan ido cambiando. Una cosa es adaptarse a la realidad y otra es liderar un proceso hacia la independencia.
– Por Lo tanto, no cree que con la dinámica actual se pueda conseguir la independencia.
– Me Remito a los hechos. Habrá una nueva convocatoria de elecciones el 27 de septiembre, pero, teóricamente, las elecciones del 2012, fruto de una movilización multitudinaria, también debían haber dado un mandato al parlamento y al gobierno para convocar una consulta sobre el futuro de Cataluña, que debía ser el 9-N, que ha sido una consulta significativa, pero al final no ha sido un paso irreversible en el proceso hacia la independencia. Ha sido una etapa.
– ¿Qué les pediría a los partidos?
– Convergència mantiene que defiende la independencia, pero Unió, ICV, PSC o ERC mismo mantienen siempre la puerta abierta a una reforma de la constitución española y, por tanto, una expectativa a pactar la tercera vía. Es una opción que no llega porque desde el gobierno y los partidos españoles no existe la voluntad de realizar una oferta, pero desde la parte catalana se hacen continuas apelaciones a encontrar una vía en este sentido. Que el castellano sea oficial, que España es el mejor amigo que puede tener Cataluña… Estos partidos utilizan un lenguaje no consciente de vivir un conflicto político. Se habla de independencia como se puede hablar de la reforma de la autonomía. Tenemos los mismos actores, los mismos partidos y los mismos resultados. De momento, jurídicamente, tenemos cero resultados.
– Los líderes políticos o los partidos ¿están dispuestos a pagar el precio de conseguir la independencia?
– Se lo debería preguntar a ellos. Yo confío en la honestidad de los dirigentes de la CUP. De los demás, no puedo responder.
– A pesar de la posición escéptica que tiene, ¿cuál cree que es la fórmula más favorable para la independencia en las elecciones del 27-S?
– Puede haber más de una fórmula, pero lo importante es el contenido del proyecto. No es creíble ninguna candidatura que no lleve en el programa la declaración unilateral de independencia (DUI). No incluirlo significa que no tienes legitimidad ante la población catalana y también quiere decir que ante las instancias internacionales no puedes reclamar un arbitraje o un reconocimiento del Estado catalán. Quiero recordar que en 2012 sólo Solidaritat incluía esta condición y ninguna de las otras lo preveía en sus programas. Los discursos son una cosa, y los programas, otra.
– ¿Qué papel puede tener en las municipales Solidaritat (junto con Reagrupament en Barcelona)?
– Solidaritat tendrá un papel secundario, porque se presenta en muy pocos lugares de Cataluña, pero el resultado que obtenga puede ser significativo en los lugares donde se presente. Si ahora no está en el parlamento, además de por errores internos, es por la connivencia de las otras fuerzas políticas y mediáticas, que ya les vino bien que un partido que llevaba en el programa la necesidad de la DUI se quedara fuera.
– ¿Qué recorrido tiene Solidaritat más allá de las municipales?
– No me importaría que Solidaritat tuviera un recorrido corto si hubiera una candidatura compartida con otras formaciones políticas que llevaran la DUI en el programa.
– ¿Ve algún paralelismo entre las elecciones municipales del 24 de mayo y las de 1931?
– Creo que no, porque no se plantean en términos de ruptura. Aquí aparecen fuerzas como Podemos, que significativamente en el ayuntamiento de Barcelona representa una versión renovada de una ideología caduca, que es el progresismo abstracto y banal, que prescinde del conflicto Cataluña-España para situar los problemas en un anticatalanismo y más aspectos que desvirtúan los términos reales del conflicto social.
– Un hecho destacado de su biografía fue la ida a Perpiñán con Carod-Rovira. ¿Cómo lo valora, con la perspectiva de los años?
– Aquel gesto no fueron dos personas que actúan por su cuenta, sino que respondía a una estrategia de un partido político que era ERC -partido en el que ninguno de los dos militamos ya, por motivos diferentes. Tras hacerse público el contacto con la dirección de ETA, ERC experimentó una subida electoral muy importante, que se notó en las elecciones españolas de marzo de 2004. A continuación la misma dirección de ERC comenzó a desmontar el acumulación de apoyo popular que había obtenido. Es un comportamiento similar al que nos encontramos diez años después, en el proceso independentista actual. En lugar de encabezarlo, opta por priorizar acuerdos y propuestas que favorecen eso que en abstracto podemos llamar la cuestión social, en detrimento de la independencia. En el fondo, ERC, tanto en 2004 como en 2015, demuestra con los hechos, no con las palabras, que sólo tiene voluntad de actor secundario de otro partido, y no de líder de un proceso de independencia. Entonces fue un actor secundario del PSC y ahora es el rival, pero amigo y cómplice, de Convergencia.
– ¿Cómo le cambió la vida la ida a Perpiñán?
– Bueno, me cambió en el sentido de que tenía un cargo en la Generalitat, el Consejo Consultivo de la Generalitat, y volví a mi trabajo de siempre, en la secretaría del Ayuntamiento de Reus. Fue un cambio profesional, pero no un cambio sustancial. Sí que fue un cambio sustancial mi percepción del papel de ERC y de las dificultades que tiene para liderar un proceso hacia la independencia. Por eso me di de baja en 2009, después de intentar cambiar su línea estratégica.
– ¿Los secretarios de los ayuntamientos condicionan mucho la vida de los ayuntamientos?
– Mediáticamente, sólo se les hace caso cuando hay problemas. El mejor signo de que un ayuntamiento funciona es cuando el secretario no es conocido. Los secretarios son estructuras de un Estado, que es el español, pero que hacemos las mismas funciones que debería tener la misma figura en un Estado catalán si fuera independiente, porque se dotaría de funcionarios que garantizaran la legalidad y la buena gestión económica los ayuntamientos. En Cataluña, en este ámbito, no hay cultura de Estado.
– ¿Por qué?
– Los secretarios de los ayuntamientos son vistos como unos elementos extraños no porque dependan del Estado español, sino por la función. Si tuviéramos un Estado catalán, también debería haberlos, y tal vez deberían tener unas funciones más renovadas. En cambio, el presidente Mas encarga continuamente informes profesionales que orientan la reforma de la administración no concibiéndola como un instrumento de construcción de un Estado, sino en el sentido de promover su aproximación a formas de gestión privada. Es lo que se llama ‘la nueva gestión pública’ y en Cataluña, fuera del Ayuntamiento de Barcelona, ha demostrado sus resultados negativos en los ámbitos donde se ha aplicado, como en el ámbito sanitario.
– ¿Qué hay que cambiar del mundo local en la Cataluña independiente?
– Con el nombre que se le quiera dar, pero en todos los niveles de la administración, debe haber un equilibrio entre los electos que dirigen la administración, los directivos de confianza que se elijan para aplicar las políticas de sus programas electorales y unos funcionarios que garanticen la transparencia y la legalidad, por encima de la coyuntura electoral.
– En su blog habla a menudo del mundo judío. ¿De dónde le nace este interés?
– No soy judío ni de religión ni de origen. Me aproximo a Israel a partir de 2001, lo visito en 2004 y, a partir de entonces, he ido cada año. Me encuentro con una riqueza de elementos políticos, culturales y económicos y una vitalidad que me interesa. Además, a través de los debates que se viven en el seno de la sociedad israelí o desde fuera, a favor de la realidad israelí o en contra, puedo interpretar muchos de los conflictos internos de la realidad catalana.
– Si Netanyahu consigue formar gobierno, ¿cree que mantendrá la estrategia tan dura sobre la seguridad que ha marcado su discurso en la campaña electoral?
– Para un pueblo como el judío, permanentemente perseguido desde hace siglos, víctima del genocidio nazi y atacado por el totalitarismo islamista que tiene como objetivo la destrucción de Israel (bien por el eje chií liderado por Irán, bien por el califato islámico), la seguridad es una cuestión existencial, gobierne quien gobierne. La contundencia de Netanyahu es proporcional a la gravedad de las amenazas de sus enemigos.
– En concreto sobre la oposición frontal de Netanyahu a un Estado palestino, ¿cree que es totalmente invariable?
– El Estado árabe y el Estado judío estaban previstos desde el año 1947, cuando las Naciones Unidas acordaron la partición de la Palestina británica. La población árabe afectada y los estados vecinos (salvo Jordania y Egipto que posteriormente han llegado a acuerdos de paz con Israel) no han reconocido hasta ahora el derecho del pueblo judío a tener un Estado propio. Cuando estén dispuestos a un reconocimiento mutuo el pragmatismo históricamente demostrado por los gobernantes israelíes desde Ben Gurion a Ariel Sharon sabrá encontrar una solución viable.
– La posición tan intransigente de Netanyahu, ¿cree que puede potenciar el fanatismo islamista?
– El fanatismo nace de causas internas, no a causa de los que lo combaten. El islamismo es un fenómeno endógeno y previo al Estado de Israel. Israel es catalizador, no la causa del islamismo. Además, Israel tiene una alianza con estados árabes que luchan contra el islamismo, como Jordania y Egipto. Por lo tanto, se puede llegar a un acuerdo de paz con otros estados árabes. Hace pocos años tenía pactos con Turquía, antes de que se convirtiera en un Estado claramente reaccionario y que apoya a Catar. Catar era, de una manera encubierta, un socio económico de Israel. Ha sido en los últimos años cuando ha pasado a tener un papel absolutamente antiisraelí, mediáticamente.
– ¿Qué visión de Netanyahu tiene la sociedad israelí?
– Netanyahu, para la sociedad occidental se presenta como el Churchill del siglo XXI, hablando para occidente y no sólo para la sociedad Israelí. La sociedad israelí es mucho más crítica con él y hay gente que comparte algunos de sus puntos de vista respecto de la amenaza iraní y de la bomba atómica, pero que en cambio no lo apoya. La sociedad israelí es una sociedad rica, innovadora y que, pese a la amenaza de genocidio a que está sometida, es una sociedad que crece económica y culturalmente. Más que Venezuela u otros estados en los que la izquierda catalana se refleja, Israel puede ser un buen Estado a observar, porque tiene muchos elementos de éxito.
– Israel tiene muchos elementos de éxito, pero, en cambio, religión y Estado tienen un vínculo fuerte.
– No es verdad. Hay una separación entre Estado y religión. Es un Estado que no tiene constitución y los sionistas son esencialmente laicos. La mayoría de la población israelí es culturalmente judía, pero no religiosamente judía. Ahora, como los musulmanes, hay una parte de los ortodoxos judíos que no reconocen el Estado como una creación de los hombres, porque dicen que el Estado viene de Dios y la salvación viene de Dios.
– ¿En Europa es posible la coexistencia de religiones?
– Será posible si el laicismo y el republicanismo en la vida pública se mantienen. El islamismo no es el único movimiento que quiere imponer la religión en el espacio público. El mundo ortodoxo ruso también lo intenta. El otro día me sorprendió mucho que nadie se escandalizara cuando Syriza tomó posesión de los cargos ante los sacerdotes ortodoxos de Grecia. En la Rusia de Putin pasa igual, que instrumentalizan las religiones. La intrusión de las religiones en el espacio público, cualquiera que sea, aboca a Europa al conflicto. Es la poca práctica de los valores que teóricamente inspiran la Unión Europea.
– ¿Israel puede ser un buen aliado para la independencia de Cataluña?
– Si nos lo merecemos y lo buscamos, sí. Pero un país es independiente no por la ayuda que tenga del exterior, que puede ser importante, sino por la voluntad y capacidad de sus dirigentes. La ayuda de Alemania y del papado católico fue importante para Eslovenia y Croacia, pero si no hubiera habido la determinación del país no habrían ido a ninguna parte. El problema de Cataluña no son los amigos que tenga en el exterior, sino los líderes que tenga en su interior.
– ¿Qué significa para usted el blog de Vilaweb?
– Para mí Vilaweb es un éxito del país. Conozco la voluntad que inspira a VilaWeb y, aunque no comparta muchas de las líneas editoriales y lo critique en mi blog mismo, estoy muy cómodo. Para mí escribir el blog de Vilaweb es la gimnasia intelectual de cada día. Me ha permitido reflexionar, escribir, ensayar y sobrevivir políticamente en momentos difíciles. Es mi ejercicio intelectual diario para vivir feliz.
VILAWEB








