El debate presente en relación al camino que E.T.A. debe seguir para finiquitar su trayectoria histórica, lleva una vez más a tratar de la cuestión de la violencia como instrumento político. La sensibilización social suscitada al respecto, ha supuesto una distorsión de la materia, al haber buscado una de las partes en conflicto, España –y conseguido en cierto modo- polarizar en la organización, fines y actuación militar la razón misma de un injustificado conflicto, causante de tanto dolor.
Reincidiré en mi convicción de que España –autoridades, Entidades políticas y demás- pervierte la realidad. Sin peligro de exageración, debe afirmarse que el mundo actual se encuentra repleto de situaciones similares, en las que están implicadas las instancias que se pretenden con mayor predicamento para exigir al resto del Mundo que renuncie. Pero la guerra es la política por otros medios y la casi totalidad de los Estados tienen en mente la posibilidad de recurrir a este instrumento, caso de considerarlo conveniente para sus objetivos –ni imprescindible, ni necesario tan siquiera-. ¡Claro que estoy pensando en U.S.A. y en Israel! Recordaré no obstante a los cercanos la naturaleza intrínsecamente violenta del Estado español. No exagero, pero en todos está presente la prevista intervención militar en Navarra y Cataluña de decidir estas naciones proclamar la independencia unilateral, de acuerdo con el derecho internacional.
No pretendo hurtar el bulto de lo que supone una página sangrienta por parte del movimiento soberanista navarro. Los resultados de muerte, dolor y destrucciones siempre constituirán un hecho lamentable y en diversa medida condenable desde una actitud de honestidad no interesada por propósitos políticos injustificables de los verdaderos responsables de la violencia. Soy igualmente consciente de que situaciones similares a la de nuestra Nación Navarra, como han podido ser las sucedidas a los bosnios en el último decenio del siglo XX, o las que, más recientemente se han producido en los conflictos del mundo árabe, cuando los oprimidos encuentran la oportunidad de vengarse en sus antiguos torturadores, no justifica la crueldad de tantas víctimas, sobre las que se ha ejercido un castigo desproporcionado y totalmente injustificado. Lo afirmo aun a sabiendas de que en este preciso momento quienes se muestran más intolerantes en relación a lo que denominan “terrorismo vasco”, contemplan felices, si no aplauden, las matanzas que tienen lugar en Irak y Afganistán. Me acercaré más. Encuentro duro el castigo, a pesar de la evidencia generalizada del dolor que se ejerce de forma premeditada por la administración española, por impulso de formaciones políticas y con el estímulo de colectivos españoles sobre el conjunto de nuestro Pueblo de Navarra –vasco-; un dolor del que solamente voy a recordar la parte suscitada a partir de las guerras carlistas, en las que ya el ejército español denominaba a Euskal Herria País hostil y se consideraba a sí mismo Ejército de ocupación. ¿Cuál ha sido la Historia posterior, hasta hoy en día? La destrucción del resto de nuestra organización política, expropiación sistemática de nuestros recursos y arrasamiento de nuestra cultura,. en un intento de etnocidio y masacre –Gernika- que ha estado a punto de destruir nuestro Pueblo.
Hablemos sin embargo con palabras más inteligibles. A partir del momento en que se instauró la legalidad vigente de la mano del genocida Franco, la represión mediante matanzas y torturas se ha mantenido hasta el día de hoy. No me voy a referir ahora a la época de Franco en la que transcurrieron los primeros 30 años de mi existencia. Es la denominada transición en la que se planificó el aplastamiento del movimiento soberanista. utilizando todos los instrumentos que había creado la Dictadura ¡Que se haga público el plan Zen y quedara evidente quién ha querido el conflicto y quién lo ha iniciado!… “No os importe matar” clamaba el jefe de las brigadas de choque de la Policía Nacional en la masacrada Iruña, en aquel dramático San Fermín (1978), punto álgido de una represión de la ciudadanía que duró años… ¡Nunca terminó! E.T.A. ha sido el pretexto que ha permitido justificar a los ojos de los españoles los mayores desmanes; sobre quienes tomaron las armas, sometiéndolos a las torturas más infames en una política implementada por el mismo Gobierno y vergonzosamente tolerada por los tribunales ¡Por cierto! ¿Cuándo eran más terroríficos los S.S. de Himmler? ¿Cuando mataban, o cuando torturaban? Dicen que eran muy cuidadosos. El general Galindo de la Guardia civil parece que no lo era tanto (Lasa, Zabala, Mikel Zabalza). Barrionuevo dejó bastantes pistas. Al primero lo jaleó el socialista Rodríguez Ibarra, al segundo toda la marabunta del partido. Fueron indultados. Aznar pasó página.
Víctimas han sido los asesinados, muchos de ellos torturadores, Manzanas, Carrero… víctimas han sido también los presos, a los que se ha impuesto un castigo, no atendiendo a hechos objetivos, sino por el fin que perseguían. Víctimas han sido sus familiares, castigados por conservar el afecto a los suyos ¿Cuántos han muerto en los desplazamientos? Víctimas han sido tantos jóvenes y adultos a quienes se ha acusado de pertenecer a la organización -y torturados- simplemente por desarrollar una actividad cultural y política reivindicativa, haciéndoles perder años de los mejores de su vida. Victimas somos todo el Pueblo de la Nación Navarra a quienes nos ha tocado en menor grado alguna forma de represión y a quienes se nos niega el derecho fundamental de decidir por nuestra cuenta. ¡Qué nadie que asuma la legitimidad de la actual situación se atreva a pedir mi condena de la violencia generada por quienes se han rebelado frente a la imposición de España, ni mi solidaridad junto a él con las presuntas víctimas! ¡Le niego capacidad para ser ecuánime! Estoy, sin embargo, dispuesto a unirme en el rechazo a cualquier violencia concreta con quien acepte que tengo mis razones y que éstas pueden ser válidas en principio.
He de decir que siento como un lastre los daños que han podido recaer sobre amigos y contrarios. Considero de importancia que se implanten en nuestro quehacer diario instrumentos de acuerdo. No obstante prefiero no asumir mi parte de responsabilidad en lo que dejo atrás, puesto que todos somos responsables por igual –los mayores-. Sí estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de trabajar para que en el futuro nuestra existencia se vea libre de la violencia.
Publicado por Nabarralde-k argitaratua







