Y este cuento se acabó. Tras años de propaganda sobre «el derecho a decidir» todo queda en una sumisa pataleta de «recurrir de modo individual a Europa» «para que se enteren en Madrid de lo que vale un peine». Impotencia, mediocridad, insulto a la inteligencia, evidencia de lo evidente, fin del paripé.
Patética contundencia la de la respuesta final «del que cumple su palabra». Bien es cierto que a pesar de lo flojo del guión, el Lehendakari de la Navarra Occidental tenía a su favor la capacidad generar un inflexivo momento político que nos sacase subversivamente, si bien parcialmente, solo a tres herrialdes, del «imperio de la Ley»…española. Pero ha preferido «irse a casa», porque se irá ¿no?, que a la cárcel con centenares de abertzales, que hace años que sufren vil prisión, por promover lo que él ha pretendido promover.
Imaginemos por un momento que «cumple su palabra». Hace la consulta ilegal, el estado trata de impedirla…en otros países, este tipo de escenarios han supuesto verdaderos procesos políticos vertebradores de nuevos marcos. A veces inducidos desde el exterior, pero otras veces la entidad popular de una coyuntura de este tipo ha llevado a la ruptura definitiva del marco vigente.
Pero Petronor está por la estabilidad de los mercados y por proyectos de futuro de ancho transversal, en lo que se refiere al cemento. Esto es lo que hay, y no es nuevo. El PNV nunca ha dado de sí en el ámbito de la soberanía, ni nunca lo dará. Todo este fuego de artificio, como el Plan Ibarretxe o su participación en Lizarra-Garazi no tienen más objeto que el meramente electoral. Su sumisión vocacional a las leyes de la ocupación no permite otro recorrido. Solo que esta vez va a destiempo, está fuera de su juego electoral.
Los procesos electorales preconcebidos sobre una base de ingeniería y planificación electoral ilegalizadora tienen lo que tienen, que a veces las cuantas que antes salían ahora solo le salen al que hace la ley y la trampa. Y el victimismo del «que viene el lobo» puede que ya no funcione tan bien como con Mayor Oreja, ya que todo el mundo ha percibido con nitidez, el nivel de determinación de todas las propuestas habidas hasta ahora: la determinación que permite el marco jurídico vigente, es decir ninguna.
La izquierda abertzale lleva décadas exigiendo un cambio de marco jurídico político. No existen opciones democráticas en este marco legal. Todo el mundo lo sabe, el PNV también. Pero no le importa demasiado, pesa más intentar a toda costa reeditar 30 nuevos años de orondez institucional en este marco, llegando incluso a acercarse a las marcas que dejo el PRI mexicano, fuerza cada vez más análoga e inspiradora, que dar salida definitiva a las ansias de libertad de la mayoría de este pueblo. A 30 años de estatuto o estatuto «más no se puede pedir», otros 30 años de más estatuto «primer peldaño para la independencia».
Queda la vía de la insumisión, de la subversión técnica, del poder popular, de los hechos. Impera y se reclama la articulación de un determinante y hegemónico contundente movimiento civil, que promueva la «revolución del color que sea» para superar este marco de totalitarismo legal que impide toda expresión política independentista efectiva, que aborta todo recorrido político democrático, que niega la existencia de Euskal Herria como Nación, que prostituye y manipula la historia de Navarra, que niega la posibilidad de un proceso democrático de decisión colectiva.
Es tiempo de emergencia, son tiempos para emerger. Es urgente organizarse, ilusionarse, crear, activarse y es inevitable salir de la oscuridad, de la resignación, subir como la espuma. Al igual que Escocia o Flandes, son tiempos para los nuevos estados emergentes europeos occidentales.
Ciclo terminado. Euskal Herria Año 0, está todo por hacer, esta todo por ganar. 2012 independentzia baietz!








