El Reino Unido toma la delantera

A PESAR de no poder decir lo mismo de nuestros políticos, soy consciente de que, en otras latitudes, el cambio climático ha empezado a ocupar ya una parte importante en la agenda de los políticos, sobre todo europeos, debido a la tormenta que levantó el Informe Stern sobre las repercusiones económicas que tendría el cambio climático.

También ha influido la campaña desatada por la amplia difusión que el documental de Al Gore Una verdad incómoda ha tenido en el Reino Unido. Fue un acuerdo lleno de esperanza, el protagonizado los días 8-9 de marzo por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea cuando acordaron reducir las emisiones europeas de CO2 en un 20% e ir incluso más lejos, si tanto EEUU como otros grandes países, a nivel económico, estuvieran dispuestos a ir más adelante todavía.

También es de destacar el hecho de que el Reino Unido, a nivel mundial, haya tomado la delantera en la lucha contra el cambio climático. Tras la Cumbre de Primavera de la Unión Europea celebrada en Berlín, el Gobierno británico, para dejar amarrados los presupuestos de los próximos cinco años, anunció sus planes relativos a la lucha contra el cambio climático. Así, el 13 de marzo de 2007, el secretario de Estado para el Medio Ambiente, David Miliband, presentaba el primer borrador del Proyecto de Ley sobre el Cambio Climático que establecía objetivos obligatorios para reducir las emisiones de GEIs en un 60%, para el 2050 y entre el 26-32%, para el 2020.

Además, en este proyecto de ley se pretende que, para los próximos 15 años, la Ley sobre el Cambio Climático proporcione claridad suficiente a los responsables políticos acerca de los objetivos a perseguir, así como seguridad a las empresas en sus planes de desarrollo e inversiones. Se considera vital la creación de un comité sobre el cambio climático que se ocupe exclusivamente de dar consejo, asesoramiento y guía al Gobierno británico en todo lo relativo a la preparación y lucha contra el Cambio Climático. A su vez, que se ocupe de elaborar un informe anual para el Parlamento que sea claro, ajustado y transparente en su exposición sobre el progreso desarrollado en materia de preparación y lucha contra el cambio climático. De igual modo, y para darle mayor rigor y legitimidad a esta rupturista apuesta británica, el Proyecto de Ley sobre el Cambio Climático resultante se someterá a su consulta pública para ser luego ratificado por el Parlamento.

La asociación empresarial británica CBI felicitó al Gobierno por esta iniciativa. A juicio de los empresarios, este proyecto de ley es un gran paso adelante en la lucha contra el cambio climático con la virtud añadida de combinar los dos aspectos fundamentales del problema; por una parte, aporta la claridad necesaria sobre la dirección que tomaran las políticas a largo plazo y, por la otra, establece unos objetivos y concreta unos plazos que permiten a las empresas actuar de manera flexible.

De cualquier modo, algunos actores plantean reducciones aún mayores, al menos de un 3% de reducción de GEIs al año, en vez de los objetivos para cinco años. También se plantea la inclusión de las emisiones de CO2 debidas a los sectores aéreo y marítimo internacionales. A su vez, anuncian que pronto se acometerá la revisión de la directiva sobre biocombustibles del 2003 dentro del marco que ofrecerá una nueva sobre las energías renovables. Europa y los británicos se mueven, ¿Y nosotros?