El pique de Ciudadanos

Parece que Ciudadanos ha encajado muy mal que el 30 de septiembre, a las siete de la tarde, hubiera muchísima más gente en la plaza de la Villa de Sant Cugat, protestando contra la decisión del Tribunal Constitucional, de suspender la ley catalana de consultas, que en la convocatoria nacionalista española que tuvo lugar durante la Diada en el anfiteatro de Tarragona. Mientras en Sant Cugat, a pesar de la lluvia y en un acto meramente local, se reunieron dos mil personas, en el acto tarraconense, que pretendía reunir gente de toda Cataluña, sólo se reunieron unas seiscientas. De hecho, algunos músicos que han actuado en ese recinto dicen que la capacidad máxima es de ochocientas personas. Pero ni a ochocientas llegó la cifra ese día. Basta con mirar sus imágenes para ver el panorama desolador que ofrecía buena parte de la grada.

Hay evidencias de que escuecen, y, para apaciguarlas, Ciudadanos critica a la alcaldesa de Sant Cugat, en particular, y al Ayuntamiento, en general, por haber acogido un acto en favor de la Consulta. Dice Ciudadanos que para las manifestaciones ‘hay que avisar a los Mossos con diez días de adelanto’ y que la gente ‘invadió el consistorio de manera incontrolada’ poniendo en peligro su vida. ¡Viva la mentira! Es para mondarse de risa, francamente. Puedo dar fe, porque yo no sólo estaba, sino que fui una de las personas que hablaron a pie de micrófono.

De entrada, aquello no fue ninguna manifestación. Fue una concentración ciudadana decidida en pocas de horas para denunciar a un tribunal carente de toda legitimidad democrática y al servicio del Partido Popular y del Partido Socialista. En ningún momento hubo peligro de nada. De nada de nada. La Guardia Urbana, que sí estaba, lo vio. El acto, naturalmente, estaba previsto hacerlo en la calle, no en el vestíbulo del Ayuntamiento, pero la lluvia obligó a proteger los micrófonos y los altavoces. En este sentido, fue admirable que la plaza de la Villa, a pesar del agua que caía y la dificultad para escuchar los parlamentos del interior, se llenara a tope. Fue una demostración de que la lluvia no hará que nos quedemos en casa, ya que como dice María Rosa Caballé, presidenta local de Òmnium Cultural, ‘hace trescientos años que aguantamos chaparrones. Antes eran de bombas, ¿qué nos ha de importar los que puedan caer ahora?’

Sorprende, sin embargo, que Ciudadanos acuse a la alcaldesa de tomar parte activa en el acto y de hacer uso del cargo para favorecer sus intereses personales’. La alcaldesa tomó parte activa porque es una persona que quiere la libertad de su país y tiene derecho a expresarse libremente. Otra cosa es que esto escueza a Ciudadanos. En todo caso, les guste o no, haremos muchos actos como este en Cataluña, para que el mundo vea que en el seno de la Unión Europea hay un Estado, el Estado español, que conculca las libertades democráticas. Es decir, que las formaciones neofalangistas, como Ciudadanos, tendrán que aguantarse. Con todo, hay un viejo dicho catalán que les puede ayudar: ‘¿Pica? Pues pon música’.

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