Dos de los temas centrales del debate suscitado hacían referencia a la fecha de las elecciones y en la cuestión de si era mejor concurrir con una lista soberanista única, o con listas diversas y un bloque de programa compartido. Se fijó la fecha del 27 de septiembre, y se resolvió presentarse con listas diversas y un compromiso programático común sobre la puesta en marcha del proceso hacia la independencia. Para llegar a buen puerto, se contó con el apoyo activo de organizaciones como la ANC, la AMI u Òmnium, y todo el mundo tuvo que ser generoso. El resultado establecía las bases de una plausible unidad de acción que reconocía las diferentes posiciones y canalizaba el futuro del proceso con respecto a sus principales -no todas- expresiones políticas institucionales. Por eso, hasta el 27 de septiembre, hay que ser tan firmes en el respeto a lo que se acordó. Y trabajar para ensanchar el espacio común y preparar bien el ciclo electoral que empezamos. Cualquier intento, ahora, de reabrir el debate sobre lo que ya se pactó -la fecha, la fórmula-, por bienintencionado que sea, es una irresponsabilidad que sólo puede erosionar el marco de unidad logrado y disminuir las expectativas de una sólida mayoría. Trabajar por la unidad de acción, ahora mismo, incluye la defensa de los acuerdos alcanzados.
En la preparación y, sobre todo, después de la celebración del 9 de noviembre de 2014 se hicieron evidentes algunas diferencias sustanciales en el interior del bloque político partidario del derecho a decidir. La pluralidad interna había estado presente en el proceso desde el inicio y contribuía a explicar su transversalidad social y su fuerza. La atmósfera fraternal de las grandes manifestaciones y el protagonismo decisivo de las instancias unitarias hicieron pensar a mucha gente que el acuerdo en torno al objetivo de hacer efectivo el derecho a decidir, primero, y de proceder, después, a la construcción del Estado catalán, podían relegar las otras distinciones. Pero la compleja realidad casi siempre se impone. Nadie ha querido agrietarse ni estropear nada. Simplemente la pluralidad ha emergido. Ha contribuido que la propuesta de una lista única no parte de ningún consenso previo. Y que quedara inmediatamente descartada desde sectores de UDC, o desde de ICV, EEUU o la CUP, y restringida, en consecuencia, a dos formaciones: CDC y ERC. Y esto ya no era la unidad del independentismo. En torno a esta cuestión se hicieron más visibles algunas líneas delimitadoras de espacios ideológicos y políticos diferentes. Pero el reconocimiento de la pluralidad interna del campo soberanista no debería incomodar a nadie que forme parte. Sin esta pluralidad, el soberanismo no sería hegemónico en el grado que lo puede ser. Ni tendría la capacidad de convocatoria y de impulsar una nueva cultura política que deben garantizar el carácter plebiscitario del 27 de septiembre.
Al catalanismo le ha hecho falta disponer, históricamente, de instancias unitarias que le proporcionaran la necesaria cohesión interna. Justamente porque era plural y diverso. Ahora también. Y le ha hecho falta coordinarse y extender los lazos de colaboración hasta donde fuera posible, en cada coyuntura. Desde Solidaritat Catalana hasta la Asamblea de Cataluña. Pero la unidad de acción del catalanismo soberanista, para fortalecerse, debe recoger todas sus expresiones, con el propósito inmediato de obtener un mandato democrático tan contundente como sea posible. Restringir, ahora, las diversas expresiones sería limitarlo. Desdibujar la pluralidad de planteamientos que contiene sería debilitarlo. La mata de junco entera tendrá más consistencia que la trenza urdida alrededor del junco más grueso. De las elecciones del 27 de septiembre, que serán el plebiscito que nos ha sido negado por todas las otras vías, saldrá un Parlamento y un Gobierno que deben tener plena representatividad desde todos los puntos de vista. Para que el país y el Estado propio no nos vienen dados; se deben construir. Y la voluntad popular nos debe decir cómo, sobre qué bases y con qué criterios. Y esto también comenzará a pasar el 27 de septiembre.
ARA








