Ciertamente, lo que se esta dibujando, empieza a parecerse más que a una crisis a un caos. Eso es al menos es lo que se cuece en el subconsciente del ciudadano.
Lo más preocupante, es que el propio ciudadano tan ligado a sus meras necesidades, no perciba las dimensiones reales y sobre todo cósmicas, de este trance que sin duda va a resultar como poco agónico.
Si la solidaridad estuviera incardinada en los biorritmos de las sociedades más privilegiadas de occidente, sería otro cantar. No es así. Sistemáticamente constatamos, tanto el egoísmo de nuestros entornos, como la falta de cualquier compromiso que no se implique con su inmediatez.
Dicen que el impacto sobre los países subdesarrollados va a ser, ya lo esta siendo, brutal.
Agriculturas desprotegidas dedicadas a la exportación y a los agrocombustibles, recetas del FMI o del BM. Trabajo precario, informal hasta niveles de esclavitud. Depredación ecológica, energética etc…etc… Es el resultado del capitalismo despiadado que ha impuesto el sistema y esta globalización sin entrañas.
Un sistema maléfico que usurpa los bienes de todos los ciudadanos mediante leyes inicuas, el látigo o el crimen institucional y lo deja al arbitrio de cuatro desalmados.
Este es el meollo. ¿Van solventar la crisis los mismos verdugos llámense G-20, FMI, OMC…? ¿Acaso no se ha demostrado hasta la saciedad que estas instituciones antidemocráticas están deslegitimadas? ¿Van a seguir llevando la batuta EEUU o la EU, con sus planes de rescate que en ningún caso se encaminan a la raíz del problema?
Saben volar cohetes a la luna, sin duda, pero nunca ha sabido alimentar pobres, respetar, proteger y dignificar a los pueblos y a sus gentes, ellos, los artífices de la superexplotación de las mayorías.
¿Reintentarán reflotar el crecimiento con nuevos intentos oligopólicos de capitales? ¿Organizarán nuevos Irak, Palestina Afganistan, el laberinto africano, con la consiguiente militarización y criminalización de la protesta social?
Las recetas clásicas ya no funcionan.
Tiene gracia que Dominique Strauss-Kahn, presidente del FMI, o el propio Presidente del BBVA hablen de crisis de valores.
¿Crisis?, o derribo de valores.
Claro que cuando Francisco Gonzalez critica la codicia y el desorden bancario, no parece que esté pensando en ningún valor ni revulsivo, que ponga en entredicho la maquinaria capitalista de la banca. Y me imagino que ni en los emolumentos sangrantes y escandalosos que perciben altos ejecutivos y otros capitostes, ni en sus paraísos fiscales.
El susodicho jerifalte, percibe (es lo que declara) 5,7 millones de Euros. ¿Qué valores hay que cambiar, Sr. Presi?
También la jerarquía católica habla de crisis de valores. Pero claro, siempre entona las mismas peteneras: que si el aborto, el preservativo, el divorcio… Es combatir el azote de una pandemia a hisopazos. Estas eminencias no apuntan al tiesto ni con embudo.
Y nos queda la sociedad.
Ya sabemos la altura de mira de los políticos. Su patética inoperancia, exclusivamente obsesionados por mantenerse en el candelero a costa de valores, idearios y de la más mínima honestidad (patéticos y rastreros los mejunjes que montan en Euskalherria: parlamento de Nafarroa, rapiña de la lendakaritza…)
Eso… que nos queda la respuesta de la sociedad.
¿Pero de cual? ¿La que se desmelena por su equipo de futbol, la que se empacha de telebasura, la que permanece indiferente (o colaboradora) ante las cifras astronómicas que devengan algunos deportistas, toreros, astros del celuloide y parecida mancebía? ¿Se puede pensar que el ser humano -yo me niego a asumirlo- ha sido hecho para ser prisionero del trabajo, de la moda, de la insolidaridad, de la superficialidad…?
¿Qué puede pensar -pienso- un mileurista ante esos 85 millones de Euros que se ofrecen, a alguien cuya aportación al bienestar social no pasa de patear un cuero, o cuando ve forrarse a cuatro cretinos por desmadejar sus bazofias en los medios?
Narcotizada, apática cuando no desesperada, idiotizada, enferma…etc… Es la letanía de piropos, que con gesto de vómito, arrojamos contra estas, nuestras sociedades del «bienestar…» Tal vez nos creemos que esta actitud de denuncia pueda exculparnos, cuando realmente, somos por mínima que sea, una parte de ese magma que definimos corrupto.
Cierto es, que en momentos puntuales, las entrañas de ese magma viscoso revientan con una lava que arrasa la rosa de los vientos. Unas veces surgen auténticas revoluciones como la francesa, la Bolchevique, la sublevación de la Casbah argelina etc. En ocasiones no pasan de convulsiones sociales como la revuelta del Mayo, las movidas contra la guerra etc… que a la postre dejan intactas las raíces del sistema.
De ahí la desesperanza, porque esta crisis o caos, según grandes pensadores y analistas, no se cura con medidas coyunturales que no pasan de puros paños calientes. Mucho menos, cuando los que las proponen son los directamente responsables de tal caos: banqueros, financieros y sus grandes cómplices, los políticos.
El sistema se desploma estrepitosamente, porque tiempos ha, tiene sus raíces podridas. Y sobre todo porque, entre otros motivos, es un sistema que se ha basado en la injusticia, en la explotación y en definitiva, en la esclavitud del hombre por el hombre.
¿Está preparada nuestra sociedad para entender, reflexionar, urgir y luchar por otra sociedad más justa, cohesionada y solidaria, sabiendo que los grandes cambios, nunca van a surgir de los que actualmente manejan nuestros mundos?
Tendrá que hacerlo. Es lo que uno quiere creer, porque de no ser así, estos depredadores que gobiernan el cosmos, no es que vayan a terminar con la crisis, sino con la viabilidad del planeta.
Así pues, ¿esperanza? Pues sí. Sin remedio, porque, ¿qué culpa tienen nuestros hijos?
Me quedo con las palabras del ilustre profesor y gran articulista Angel Guerra: «De Bravo a la Patagonia, existen fuerzas fogueadas ya en la lucha de trabajadores, indígenas, campesinos, profesionistas y desempleados, que podrían dar un memorable ejemplo a sus hermanos de otras latitudes de unidad y organización desde abajo, en la lucha por la liberación, la democracia radical y el socialismo. Mañana será tarde«.
O es que alguien piensa que a nuestros modernos sociatas o a los sindicatos bien acomodados en el pesebre del estado, tan engrasaditos ellos, les quedan ganas, arrestos e ideas para zurrarse en estas lides…







