Esa tarde ha tenido lugar el primer acto de la campaña -que quiere ser ininterrumpida- para que el Gobierno de la Generalitat convoque un referéndum sobre la independencia de Cataluña del próximo año.
Con esa finalidad se han concentrado un puñado de personas en la plaza de Sant Jaume de Barcelona ante el Palau de la Generalitat convocados por la Coordinadora nacional para la consulta sobre la independencia, constituida por buen número de los promotores de las consultas locales iniciadas en Arenys de Munt en 2009.
Me parece una iniciativa necesaria precisamente porque diferentes dirigentes de CIU y miembros del gobierno catalán -como hoy Felip Puig- van soltando lo que ya tienen de garganta abajo, que en 2014 no habrá consulta (dado que el gobierno español no la autorizará). Si además tenemos en cuenta que el propio presidente Mas ha anunciado reiteradamente que no está dispuesto a promover una declaración unilateral de independencia, hay que deducir que el bloque CIU-ERC a pesar de los desmentidos no está tan lejos de la tercera vía de Duran-Navarro .
Ciertamente habrá una petición formal de consulta con pregunta incluida tal como se aprobó en el último debate de política general celebrado en el Parlamento de Cataluña. Pero la anunciada negativa de los partidos políticos españoles (visualizada esa misma semana en el Congreso a reconocer el derecho de autodeterminación) convierte el acuerdo del Parlamento en un trámite sin efectividad. Dado que el gobierno catalán descarta dichas elecciones «plebiscitarias» hasta 2016, sólo queda pensar que Mas está a las puertas de aceptar la negociación política con el gobierno Rajoy que hoy propugna Piqué, dispuesto a ser el Pierre Trudeau catalán. Santiago Vila, candidato in pectore para sustituir a Mas y convertirse en el Urkullu catalán, ya ha apuntado varias veces en ese mismo sentido.
Todos estos actores parecen no tener en cuenta que el poder real, español por supuesto, no está dispuesto a aceptar otra cosa que una rendición incondicional, un extremo al que los políticos de CIU -excepto Duran- no están dispuestos a llegar. Así pues, 2014 se presenta con la perspectiva de convertirse en un callejón sin salida con un conflicto Cataluña-España no asumido por las partes con capacidad de resolverlo. El silencio de la ANC en ese escenario post-vía catalana hace necesaria la campaña de puesta en marcha hoy en pro de la consulta de 2014 ya que dibuja una estrategia política unilateral hacia la independencia asumiendo que será un conflicto jurídico y político de largo alcance, con la confianza de que visto el fracaso de la convocatoria españolista de ayer no hay confrontación interna en la sociedad catalana. La mayoría del pueblo catalán espera una solución independentista en esa situación de bloqueo institucional, y para encontrar las vías para llegar allí la primera condición es querer buscarlas.
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