En esta entrevista, el comisionado para la transición nacional explica que no habrá un vacío legal en el momento cero y resuelve dudas sobre las estructuras de Estado
Tiene el encargo de preparar hasta donde se pueda las estructuras de Estado y toda la arquitectura legal que deben permitir el paso de la autonomía a la independencia. Carles Viver Pi-Sunyer ha pasado de asesorar al presidente Artur Mas a responsabilizarse de uno de los aspectos más delicados de la política catalana. Es consciente de ello. En esta entrevista reconoce que ha dado un paso más en su carrera: ‘He cambiado la bata blanca por una dedicación más política’. Pero quiere hablar del contenido, y no de él mismo. Se ve apasionado en todos los detalles de eso que se llama transición nacional. Asegura que no habrá ningún vacío legal. Que no se hará un salto al vacío. Y deja bien claro que desconectar de España no es cometer ninguna ilegalidad. ‘Una vez desconectemos, el Tribunal Constitucional español no podrá jugar aquí’, remata.
– ¿Qué Piensa de la suspensión de la ley de consultas por el Tribunal Constitucional?
– Pienso que nos dice que dentro del ordenamiento español, tal como el Estado interpreta la constitución, no cabe una consulta al pueblo catalán sobre su futuro político. Por tanto, sólo nos deja la opción de unas elecciones plebiscitarias. No hay otro camino. Esta es la constatación que podemos sacar de la decisión del Constitucional. Ha hecho la interpretación más estricta que podía hacer. Yo sigo pensando que puede haber una interpretación favorable de esta ley de consultas. Pero nos encontramos una vez más con la actitud más restrictiva de España. Esta interpretación de la constitución la hace inservible para la mayoría de ciudadanos de este país.
– ¿Cuál es su impresión sobre la suspensión por tres años del juez Vidal?
– Es completamente desproporcionado. Así es como lo veo. Es desproporcionado y complica más las cosas que resolverlas.
– ¿Ha leído las propuestas de constitución que se han hecho? ¿Cómo las ve?
– Las he leídas, naturalmente. Pero todavía no puedo hacer ninguna valoración. Como comisionado de la transición nacional, cuando empecemos a preparar una ley constitucional provisional, no haremos -como se ha dicho en algún medio- un proyecto de constitución. Y para hacer la ley tendremos en cuenta todas las aportaciones que se hagan desde la sociedad. Creo que este proceso que vivimos es muy interesante y uno de los puntos de interés es precisamente que sale desde abajo y no desde arriba. Esto quiere decir que hay que tener en cuenta todas las propuestas que se hagan.
– La querella contra el presidente Mas, la vicepresidenta Ortega y la consellera Rigau ¿puede terminar en una inhabilitación?
– No soy penalista y, por tanto, no es la mi especialidad. Pero por lo que he podido estudiar me da la impresión de que la querella no puede prosperar de ninguna manera. Creo que acabará sin consecuencias penales.
– De aquí a septiembre, es responsable de poner en funcionamiento algunas estructuras de Estado. ¿Cuáles son las más importantes o las más sensibles?
– De hecho, todavía estoy en la primera fase de mi trabajo. Consiste en identificar las medidas que deben prepararse para tenerlo todo a punto si los catalanes votan a favor de crear un Estado independiente. Lo hago a partir de un informe del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) sobre las medidas que hay que activar antes de la proclamación de la independencia y de los informes que han preparado todos los departamentos de la Generalitat. El president les encargó que hicieran el vaciado de los dieciocho informes del CATN para identificar todo aquello que afectaba a sus competencias o ámbitos de actuación. Ya he visitado siete departamentos para contrastar los informes que han hecho y los del CATN. De aquí saldrá un documento que se presentará a fin de mes. Una vez tengamos terminada esta tarea, podré responder con precisión a esta pregunta.
– Pero se ha dicho que la hacienda propia o la seguridad social están entre las más importantes…
– Todos los departamentos tienen medidas que preparar y muchas de éstas son muy importantes y poco conocidas. Pero son medidas que aseguran que desde el primer día estaremos preparados para dar el paso. No haremos el paso hacia la independencia con un vacío. Los ciudadanos deben tener claro que, si optan por el Estado independiente, no se improvisará nada. En el momento de la independencia, lo tendremos todo a punto. Estará todo preparado para implementar todas las medidas necesarias. Hasta que no demos el paso, no se podrán implementar más de un 5% de las medidas que hemos identificado. Pero todo estará listo para hacerlo.
– ¿Cómo se evita el vacío legal entre la desconexión de España y la constitución de la nueva legalidad catalana?
– Esencialmente, con una cláusula general que se debería introducir en la ley constitucional provisional en el que se declara de entrada que el derecho español, el derecho catalán y el derecho europeo que se aplica en Cataluña en el momento de la desconexión se continuarán aplicando salvo aquellos puntos que nos digan los departamentos que no quieren que se apliquen ni en un primer momento. Pero estos puntos serían excepcionales. Lo que se hace es garantizar la continuidad del ordenamiento y tener un plan para ir sustituyendo progresivamente esta legalidad.
– Por ejemplo…
– Es evidente que en el momento cero debemos tener un código penal, un código de comercio, unas leyes procesales… y es evidente que esto no lo podemos hacer en un solo día. La solución que se aplica siempre es la cláusula general de pervivencia de la vigencia del derecho, que se aplica con algunas excepciones. Por ejemplo, la cadena perpetua ésta que ahora se han inventado en España no la aplicaremos. Por lo tanto, especificaremos qué tipos penales consideramos que no se aplicarán ni en el primer momento.
– Para que se entienda bien, desconectarse de España no es cometer ninguna ilegalidad.
– Exacto. Una vez desconectas de España, no cometes ninguna ilegalidad porque ya has constituido tu propia legalidad. Es cierto que no podemos implementar medidas que no nos permite el marco legal actual hasta que no hayamos desconectado. Una vez desconectemos, el Tribunal Constitucional español no podrá jugar aquí.
– Si el 27-S gana la independencia, ¿qué pasará el 28 de septiembre?
– Ahora quiero hablar como ex-presidente del Consejo Asesor. Con toda la prudencia, porque la hoja de ruta está en manos de los partidos y yo no quiero entrar ahí. Pero desde el CATN decíamos que se debería hacer una proclamación en la primera sesión del nuevo Parlamento de Cataluña diciendo que se inicia el proceso para constituir un Estado independiente, porque existe el mandato de los ciudadanos. A partir de este momento, habrá que dirigirse al gobierno de España para notificarle que se inicia este proceso y para pedirle si quiere pactarlo. Y también se debe comunicar a la Unión Europea y a la comunidad internacional que se ha iniciado el proceso y que se ha pedido el establecer conversaciones con España.
– ¿Y después?
-Entonces hay que continuar preparando las estructuras de Estado hasta donde sea posible. Cuando quede claro que ya no se puede avanzar más y que el Estado español lo impugna todo, será el momento de hacer la desconexión. Pero habrá que tener preparadas antes las estructuras de Estado para garantizar que el poder del nuevo Estado será un poder real. Es decir, poder efectivo sobre la población y el territorio de Cataluña.
– Pero eso parece un pez que se muerde la cola. No se podrá realizar la desconexión hasta que las estructuras no estén suficientemente preparadas y no se podrán terminar de desplegar hasta que se haya desconectado de España.
– Este es un punto realmente delicado del proceso. Se trata de saber hasta dónde preparas las estructuras de Estado en unas condiciones precarias porque estás aún bajo el ordenamiento jurídico español y en qué punto ya no puedes continuar preparando porque todo lo que haces es inútil. Encontrar ese punto de equilibrio será decisivo y dependerá de muchos factores. Según cómo se podrá dar un salto más seguro o menos. Hay que tener en cuenta que se pueden hacer muchas cosas antes de desconectar. En buena parte las coordinaremos desde el comisionado. Podemos preparar anteproyectos de ley, propuestas de estrategias determinadas en ámbitos de gobierno concretos… Y no es necesario que las publiquemos en el boletín oficial. Las podemos tener preparadas para cuando sea el momento. Y eso no nos lo pueden impugnar. Lo podríamos tener en un cajón -no creo que sea necesario tampoco-. No pueden evitar que preparemos todo este trabajo.
– Hay varias hojas de ruta para después del 27-S sobre la mesa. ¿Se podrán conciliar?
– El problema o las diferencias son básicamente de calendario. Se puede alargar más o menos. Por ejemplo, algunos dicen que la constitución provisional no sería necesaria y que se podría hacer directamente la constitución definitiva. Es posible que exista la manera de hacerlo así y hacer muy breve el proceso constituyente, pero siempre pedirá dos meses, tres o seis. Durante este periodo habrá que tener una constitución provisional. Al final, la diferencia entre hojas de ruta será pequeña.
– ¿Cómo debe ser el punto programático de los partidos para que el 27-S se entienda en el mundo como un plebiscito sobre la independencia?
– Aquí nos jugamos mucho, ya que parece que en principio no se irá a las elecciones con una lista unitaria -que habría sido la fórmula más clara-. Es muy importante que desde fuera -y también desde dentro- los resultados se lean desde el punto de vista plebiscitario. La única solución es que en los programas que van a favor de la independencia, en el primer punto, haya una cláusula común -con los acentos, los puntos y las comas- que deje claro que si se vota esa candidatura lo primero que se hará será abrir el proceso de construcción del Estado independiente. Este punto debe encabezar el programa electoral de una manera muy clara y diferenciada del resto de contenidos del documento. Si esto no lo hacen todos los partidos igual, o difuminan el texto de esta cláusula mezclándola en medio de cuestiones del programa económico y social, la lectura será difícilmente plebiscitaria.
– Otro punto decisivo de la constitución del Estado será el momento de demostrar el poder efectivo del gobierno a la hora de recaudar los impuestos de ciudadanos y empresas oa la hora de conseguir la obediencia de jueces, policías y todos los cuerpos funcionariales. ¿No cree que es una de las principales incertidumbres?
– Este es el punto clave. Todo este proceso sólo tendrá éxito si detrás de todas estas medidas que impulsamos está la fuerza del país. Si está, eso no hay quien lo pare. No lo detendrán ni la constitución, ni los jueces, ni el Tribunal Constitucional, ni la Unión Europea ni la comunidad internacional. Si no existe la fuerza del país no lo podremos hacer. Y es esta fuerza la que indica que estarán los ciudadanos y las empresas dispuestas a pagar los impuestos a Cataluña y no a España.
– ¿Pero cree que los jueces aplicarán la nueva legalidad catalana cuando se dé esta instrucción?
– Habrá una cláusula como aquella que hemos comentado sobre la continuidad de la legalidad, pero aplicada a los funcionarios del Estado que están en Cataluña. Se les debe ofrecer la posibilidad de quedarse y decirlo claramente así. Habrá que poner las condiciones para que puedan hacerlo. Tenemos que acabar de analizar cuántos funcionarios estatales pueden querer quedarse y planificar la necesidad de tener bolsas de interinos preparados para ocupar las plazas que puedan quedar vacantes. Puede que algunos funcionarios del Estado decidan abandonar el Estado catalán para irse a España. Esto ya lo vamos estudiando.
– ¿Habrá que contratar muchos funcionarios nuevos para las instituciones del nuevo Estado?
– Ahora calculamos los recursos humanos y materiales necesarios para las nuevas estructuras administrativas que se deberán crear. Sin embargo, no hablamos de un gran volumen. Hay un informe del CATN que analiza estas cuestiones y la conclusión es que ya tenemos una estructura administrativa bastante desarrollada. Ya les gustaría a muchos estados candidatos a entrar en la UE y a los que han entrado recientemente tener nuestra estructura actual. Podemos afinar mucho qué estructuras tendremos que reforzar desde el punto de vista material y humano.
– La cuestión del ejército del nuevo Estado ha levantado mucha polvareda últimamente. ¿Hay algún tratado internacional que nos obligue a tener una mínima estructura militar?
– Es un aspecto que analizaremos. Haremos un informe que expondrá todas las opciones que hay internacionalmente. Pero no pasaremos de aquí. Porque hay decisiones que las debe tomar el parlamento elegido en unas elecciones constituyentes. No sería bueno empezar a perfilar si Cataluña debe tener ejército o no, si Cataluña debe tener nucleares o no… Todo ello lo debemos tener estudiado, pero son decisiones políticas que debe tomar el parlamento constituyente.
– Hasta ahora usted era un asesor del presidente. A partir de ahora eres un ejecutor en el cargo de comisionado para la transición nacional. ¿Ha cambiado su mirada sobre el proceso de independencia? ¿Es un paso adelante?
– Sí, tal vez se podría decir así. La línea entre el técnico y el político es una línea muy difuminada. Cuando hacía informes era consciente de que tenían una repercusión política muy concreta. Ahora doy un paso más, sí. Pero dentro de lo mismo que hacía. Ahora toca concretar lo que se apuntaba en los informes. ¿Que se quiere decir que he cambiado la bata blanca por tener una dedicación más política? No perdería mucho tiempo en esta reflexión.
– Pero sí ha experimentado un cambio en su mirada política.
– Hace unos años no era independentista. Lo intenté todo. He tenido una cierta participación en el proceso de lo que se llamó la relectura de la constitución y del estatuto de autonomía. Después participé desde el Instituto de Estudios Autonómicos en la elaboración del nuevo estatuto. Participé como jurista en la parte jurídica del pacto fiscal, que nos dijeron que no podía ser. Y llegué a la conclusión, hace tres años, que no teníamos otra alternativa que intentar la vía de la independencia. Ahora quizás sí he dado el último paso. Me parece que este es un proceso que hemos hecho mucha gente. Leía hace poco a alguien que decía que los ‘independentistas sobrevenidos’ hace pocos años se echarían atrás si cambiaban las circunstancias españolas. Pero no. Esto es irreversible. Cuando llegas a este punto, ya no vuelves atrás. Si algo me siento, sin renunciar a todo lo que he hecho, es que alguno de estos estadios de mi evolución los habría hecho más cortos. Llegados a este punto, la convicción independentista es irreversible. Si algo cambiaría, sería acortar alguno de los pasos que me han llevado hasta aquí. Pero había que dar todos estos pasos para llegar.
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