El día 13 del presente mes de enero leí una carta en el Diario de Noticias con el citado título, y en razón de asentar principios y concreciones, ruego tengan en consideración publicarme los siguientes puntos aclarativos.
1º La donación de los cañones a toda una región, colonizada y regida como provincia (de los romanos), fue una medida de índole política, para hacer incurso a todo el país en unos méritos que ni siquiera concurrieron.
2º Que como medida política, los pueblos que lo colocaron y ostentan podrán optar por mantenerlos o quitarlos según lo juzguen. ¿Y si no, porqué ha cambiado Navarra su escudo?
3º Sobre mantener las cosas en su sitio, la historia oficial conserva y obvia aquellos que así le conviene. Que los cañones fueron descubiertos semi-abandonados por los vigías que llevaban los militares españoles estantes en Guipúzcoa, sin acción militar importante, lo confirman los escritores coetáneos, Mártir de Anguería y Luis Correa.
4º Lo que la historia oficial explica, faltando a la verdad, es que las tropas «francesas» saquearon el monasterio de Belate, cuando los que lo hicieron fueron capitanes españoles (castellanos para mas señas) y se llevaron desde las ropas y joyas del monasterio hasta el ganado. Consta la excomunión que contra ellos dieron los canónigos y cabildo de la catedral de Pamplona, hecho silenciado oficialmente.
5º Los nacionalismos no nacieron en el siglo XIX, y ejemplos los hay (por poner un ejemplo) los que hubo en las universidades ya desde el siglo XIII, donde los estudiantes se inscribían atendiendo sus nacionalidades.
6º Ignoro porqué el autor mantiene «que en esos cientos de años las Cortes de Navarra hubieran formulado alguna protesta por la heráldica de la provincia vecina», cuando el partidos españoles que gobiernan afincados en Navarra son los actuales vigías de la ortodoxia política navarra en tal aspecto.
7º Lo increíble es que un navarro defienda que Guipúzcoa debe mantener símbolos de enfrentamiento con Navarra para «esforzarse en mejorar. Esperemos, por ello, que Antzuola y Zizurkil conserven sus cañones y Gipuzkoa, recupere los suyos». Todo un alarde de despropósitos.









