Derrotas de Franco, racionamiento y Ceuta-Melilla


Fachada del Pazo de Meirás.
EP 

En la letra pequeña de la prensa ha aparecido estos días la publicidad de que se sacan a la venta pública el mobiliario, ajuar y objetos de adorno del pazo de Meirás. Aquel palacio lo construyó la escritora Emilia Pardo Bazán y Franco se apoderó fraudulentamente de él, por su condición de jefe de la sublevación, tal como ha quedado judicialmente probado. A los herederos de Franco se les tuvo que desposeer por la presión popular y por medio de pleitos, ya que no quisieron devolverlo honradamente, ni les obligaba a ello la insuficiente e indecente Reforma Política. 

Si el palacio y sus terrenos fueron usurpados, es obvio que también los fueron sus contenidos, tal como quedó probado en los más emblemáticos de todos ellos, que eran las esculturas románicas del pórtico de la Gloria, que también habían sido robadas desde el poder por la fuerza. ¡Qué asco! 

La cuestión es que ahora se pretende aumentar el precio de esos objetos y enseres subastados alegando su pertenencia al invicto (sic). Pero lo cierto es que Franco fue derrotado más de una vez y que siempre antepuso mantener el poder y enriquecerse a cualquier precio, como lo demuestra la relegada historia del Racionamiento, que Franco decretó el 14-5-1939; es decir, justo mes y medio después de su falsa proclama del fin de la guerra. Franco mantuvo aquel régimen de hambre y extremas penurias de millones y millones de familias hasta el 1-4-1952; o sea, ¡13 años! Durante ese largo periodo del hambre, en el cual se siguieron haciendo juicios sumarísimos y dictando condenas a muerte de miles de demócratas, Franco ya acumuló enormes riquezas, imposibles de provenir de sus ingresos legales. 

Y así, ciñéndonos en primer lugar a bienes inmuebles, Franco se hizo en los años 39 a 44 con el pazo de Meirás con sus 90 Ha de jardines y granjas; se hizo también con el palacio de Canto del Pico de Torrelodones (Madrid) y su entorno de 100 Ha. y un perímetro de 9 Km; y se hizo, sobre todo, con el latifundio de Valdefuentes de Arroyomolinos de Madrid de prácticamente 1.000 Ha. Esta última propiedad se la compró por más de 10 millones de pesetas de las de entonces, en buena parte en negro, a un heredero del conde de Romanones. Con esta última propiedad, que fue coto de caza particular del dictador, sus nietos dieron el pelotazo de una recalificación urbanística de más de 5.000 viviendas, zonas industriales y zonas comerciales… Otros enormes negocios con su hermano Nicolás Franco, con diferentes bancos, con el comercio internacional, con determinadas concesiones administrativas y monopolios incrementaron el enriquecimiento personal oculto. 

Pero por otro lado, el 14-6-1940, Franco, colaborando con Hitler y aprovechando la caída de Francia y valiéndose de que las colonias francesas de Argelia, Túnez y Marruecos habían quedado en poder del régimen pro-nazi del mariscal Petain de Vichi, lanzó un ataque desde Tetuán y Ceuta y se apoderó de Tánger, que tenía entonces un régimen internacional. Pero en 1942 los aliados, es decir, USA y Reino Unido, hicieron el doble desembarco simultáneo del Atlántico por Casablanca y del Mediterráneo por Orán. Esta acción fundamental en la mítica confrontación Rommel-Montgomery en África, fue dirigida por Eisenhower desde Gibraltar. Ni Petain, ni Franco hicieron frente a aquel desembarco, salvo alguna escaramuza en Orán. Pero Franco gastó enormes dinerales en la conformación y mantenimiento de un ejército de más de 130.000 soldados en el Rif. La ocupación de Tánger no sirvió más que para atrapar a algunos de los demócratas que se habían refugiado allí, pero originó enormes gastos militares. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, y concretamente en la Conferencia de París de septiembre de 1945, se conminó a Franco para que devolviese Tánger y sacase de allí el ejército; y así lo hizo el día 11-10-1945. A algunos soldados –y entre ellos a un familiar mío–, se les alargó la mili hasta cinco y más años por la simple acción indecente de no licenciarlos. Esta derrota de Franco, que no fue la única, coincidió con los enormes gastos en la militarización de los Pirineos por el miedo del dictador a un ataque de los aliados, ya que Petain había sido condenado a muerte el 15-8-1945, aunque luego su pena fue conmutada por De Gaulle a cadena perpetua. Los gastos de aquella acción militar, como también los de la División Azul fueron enormes, pero Franco siguió manteniendo el racionamiento y el hambre para sustentarlos. 

Previamente además, el 1-4-1940 Franco decretó la construcción del valle de los Caídos, llamado así por estar legalmente destinado en principio a ser solamente panteón de los muertos del bando de los sublevados, la mayoría de los cuales –dicho sea de paso–, no eran voluntarios, sino también otras víctimas de la sublevación. No fue hasta 1959 que, por motivos propagandísticos, intentaron cambiar su imagen, llevando allí los restos de luchadores del bando republicano, por cierto, sin conocimiento ni consentimiento de sus allegados y habiéndolos sacado secretamente de cruel oprobio de las fosas comunes, que son la prueba irrefutable de la condición criminal del franquismo. La obra del valle de Cuelgamuros –encomendada en buena parte por Huarte y Cía S.A. por decreto–, y en cuya realización se utilizaron como esclavos forzados más de 20.000 prisioneros políticos, muchos de los cuales murieron allí, supuso también un enorme gasto. Pero Franco mantuvo el racionamiento. 

La indecente rapiña que constituye ahora la venta de objetos del pazo de Meirás ha coincidido con la problemática de Ceuta y vuelve a dar la ocasión de preguntar: ¿Por qué no quieren muchos de los inmigrados volver a Marruecos? ¿Por qué Marruecos no acepta la devolución de los cuerpos de muertos en aquel intento de entrada en Ceuta? Pues bien, aunque los estamentos oficiales y oficialistas no lo mencionen, es justo recordar que fue Franco quien decidió y eligió entregar el Rif a Marruecos, en vez de convocar un referéndum de autodeterminación de los rifeños, como hubiese sido la opción democrática. Los rifeños fueron objeto de un cruel e implacable genocidio; primero por parte de España, que utilizó armas químicas; y luego por parte de Marruecos, que utilizó armas de fósforo. La entrega del Rif a Marruecos fue otra de las derrotas de Franco, pero también estuvo lubrificada con dinero negro, según atestiguan los rifeños. Lo mismo y parecido que ocurrió y sigue ocurriendo con el Sahara. 

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