Los tres grandes objetivos del nuevo secretariado de la ANC

Los setenta y cinco nuevos miembros del secretariado de la ANC se reunirán el sábado para elegir los cargos principales de la entidad -presidente, vicepresidente, secretario y tesorero- y para poner manos a la obra en un trabajo intenso y decisivo desde ahora hasta el 27 de septiembre. La responsabilidad de los nuevos -o renovados- dirigentes de la entidad que ha hecho de motor cívico del movimiento independentista es muy grande. Como también es grande el honor de pilotar la ANC en un momento histórico como el actual.

Hasta ahora la entidad ha funcionado mucho mejor de lo que se podía esperar teniendo en cuenta las experiencias precedentes de entidades transversales en el campo independentista. Ya sabéis que se decía: cuatro independentistas, cinco organizaciones. La ANC ha pasado sus tres años de vida pública sin escisiones ni fracturas que no se pudieran corregir. Y en cambio, ha sido capaz de convocar -siempre con el apoyo y la implicación inestimable de Òmnium- las movilizaciones políticas más importantes de la historia de Europa.

Por lo tanto, la herencia que reciben los nuevos dirigentes de la Asamblea es un tesoro preciado que no puede ser desperdiciado. Los setenta y cinco nuevos dirigentes heredan una entidad que desde el 9-N no ha atravesado sus mejores momentos. La división abierta en el soberanismo a raíz de las propuestas de fórmula electoral del presidente Artur Mas y de Oriol Junqueras creó una discordia insalvable en los órganos de dirección de la ANC. El proceso de relevo de Carme Forcadell y demás dirigentes más conocidos ha llegado cuando ya era imposible el hacer ninguna reunión sin peleas entre sectores. En este sentido, es un relevo oportuno.

Es por ello que el objetivo principal y urgente de los setenta y cinco será limpiar de malas prácticas y recuperar el sentido de la transversalidad que llevó a la fundación de la entidad. Una manera de hacerlo será escogiendo una presidencia y un grupo de arriba que no responda a consignas de un sector u otro y que sea capaz y tenga la voluntad de recomponer la entidad. Por eso la reunión de pasado mañana será tan importante. Creo que quien dirija la entidad central del independentismo estos meses que vienen debe reunir cuatro virtudes: capacidad de sacrificio, firmeza patriótica, libertad política y compromiso de trabajo en equipo.

Además, los setenta y cinco miembros del secretariado -junto con las decenas de coordinadores territoriales y todos los socios implicados- deberán saber hacer algo muy difícil una vez pasadas las elecciones municipales: continuar trabajando juntos y sin tregua aunque a su alrededor convivan las disputas partidistas y los intereses particulares del presidente Mas y la candidatura que presente, Junqueras y la gente de ERC, y el mundo de la CUP. Si se hubiera hecho una lista unitaria, los miles de activistas de la ANC se habrían podido poner al servicio de la campaña transversal. Pero dicen que esta cuestión está cerrada y esta máquina poderosa que pudo convertir una campaña como las de siempre en una campaña excepcional deberá limitarse a realizar actos aislados de apoyo a las candidaturas separadas que asuman la hoja de ruta pactada. Como ocurre ahora en esta campaña de elecciones municipales. No será fácil el mantener la equidistancia y la neutralidad sin aflojar la intensidad, pero habrá que intentarlo.

Finalmente, el tercer gran desafío de los setenta y cinco generosos dirigentes que se reunirán pasado mañana llegará al día siguiente de las elecciones plebiscitarias. Ganar las elecciones será un paso decisivo sin el cual todo quedaría parado. Pero una vez ganadas las elecciones habrá que ganar la independencia. Y eso es tan difícil o más. Quien piense que la movilización cívica acabará el 27-S y que a partir de entonces todo quedará en manos del parlamento y el gobierno, se equivoca de medio a medio. Para los pasos institucionales que tendrán que hacer, hará falta una movilización social constante y un compromiso de la sociedad como todavía no hemos visto. Con un Estado completamente en contra y dispuesto a la guerra sucia para frenar la independencia, la independencia no será un paseo primaveral junto al río. Habrá que asumir sacrificios temporales y habrá que plantarse en muchas ocasiones. La ANC tendrá un papel fundamental para conseguirlo.

Aprovecho la ocasión para felicitar a los setenta y cinco activistas que han sido elegidos para formar parte de la dirección de una entidad que ya tiene un lugar en nuestra historia. Y a la vez que les felicito, les animo a mantenerse firmes contra los intentos de instrumentalización de los partidos, a pensar en libertad y tomar las decisiones con inteligencia y sentido común, y a trabajar como si cada día fuera el último día. Y a los que os toca dejar la dirección después de tres años espléndidos -Carme y compañía-, quiero agradeceros el trabajo y el ejemplo. Por favor, los que marcháis y quienes entráis continuad sonriendo y haciendo sonreír a un pueblo que se merece abandonar para siempre la cárcel donde lo recluyeron hace muchos años.

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