Ayer se anunció que ERC ofrecía a Jordi Martí ser el número dos de la candidatura local de Barcelona. Ernest Maragall ya fue el número dos de la candidatura de las europeas y en muchas poblaciones se anuncia un desembarco en masa de exmiembros del PSC en las candidaturas de ERC. Incluso, en algunos casos, ha originado una tensión evidente con la gente que ha sido republicana desde siempre.
Supongo, pues, que ya podemos hablar de una tendencia muy clara. ERC parece que ve su oportunidad electoral en la sustitución más o menos mimética del PSC, en el hecho de ser, de alguna manera, lo que era el PSC.
Es una decisión que me imagino que deben haber meditado mucho, y las elecciones locales serán un primer test para ver si la cosa funciona. Pero, mientras no llegan, a mí me sorprende la exclusividad de la operación y las pocas precauciones que parecen tomar. También por la forma: no estoy nada seguro de que la mejor manera de acercar el exvotante socialista en Barcelona sea poner de número dos al exjefe del grupo municipal socialista, entre otras razones porque perdió las primarias del partido.
Sea como sea, la influencia del ‘modelo PSC’ en la actual dirección republicana es cada vez más visible. Es un dato objetivo y podemos especular que tenga una parte de responsabilidad en el cambio de orientación de los republicanos del verano acá.
Ahora, yo me pregunto a dónde nos llevará esto como país. No lo sé. Pero en las rencillas constantes de estos últimos meses entre ERC y CiU creo que esta influencia es un factor que no deberíamos descuidar. No digo que sea el único: la reacción de algunos convergentes a raíz de la demanda para que Mas comparezca en el Parlamento para aclarar el asunto Oriol Pujol es simplemente lamentable. Pero a estas alturas se me empieza a hacer evidente que, en el horizonte de ERC, el eje derecha-izquierda vuelve a interferir en el debate sobre cómo conseguir la independencia. Y eso que durante años ellos mismos nos habían explicado de manera brillante que un planteamiento como éste era simplemente erróneo.
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