Lista unitaria, ¿para qué?

Tras la conferencia del presidente de la Generalitat con su propuesta de lista unitaria cívica-social-política se ha reabierto el debate sobre la conveniencia de una, dos o más listas en favor de la independencia en las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña.

Desde el primer día, Solidaritat ha defendido la idea de una lista unitaria para llevar a cabo la declaración unilateral de independencia (DUI) en los primeros meses de la próxima legislatura. Es lógico, hay un mandato democrático diáfano para proclamarla con toda la legitimidad nacional e internacional. Y hay una unidad interna, de país, para evitar que en los momentos de máxima tensión, desgaste y presión exterior haya cualquier posibilidad de que intereses partidistas la dañen (del tipo «no pasa nada por esperar un poco para hacer la independencia y así este o aquel se desgastan y la independencia la gobierna mi partido…»).

Defienden los partidarios de listas separadas que con mínimos programáticos comunes es suficiente. El problema es el mismo, los mínimos programáticos: ¡porque no estamos hablando de mínimos programáticos sino de un máximo programático!, estamos hablando de que hace falta una unidad excepcional en un momento excepcional para poder llevar a cabo un máximo programático excepcional: la DUI. Sin esta unidad, los riesgos de quedarnos con los mínimos programáticos aumentan exponencialmente, tal y como indica, de hecho, la voluntad de compartir sólo mínimos programáticos.

Un argumento que me parece determinante y que todavía nadie ha puesto sobre la mesa es la efectividad de la presión popular. Todo el mundo está de acuerdo en que el proceso político hacia la independencia lo ha liderado el pueblo de Cataluña. El pueblo es el impulsor y el vigilante. Desde esta lógica, ¿qué es más fácil de fiscalizar y vigilar?, ¿una lista unitaria? ¿O cuatro listas separadas? Me parece evidente que focalizar toda la presión, y la ayuda cuando sea necesario, en un solo actor político optimiza la eficacia y la canalización de la presión popular. Los electos de la lista del «sí» ya no se podrán amparar en «yo lo haría, pero este o aquel partido no me ayudan…». Se acabó este juego.

Por último, hay que definir con más exactitud la hoja de ruta de la mencionada lista unitaria: ¡y este debería ser el debate en este momento! Las elecciones son necesarias, y luego proclamar la voluntad de independencia e iniciar las negociaciones internacionales también. Ahora bien, pasado un periodo prudencial (meses después de las elecciones), el referéndum que propuso Mas debería ser, en mi opinión, para ratificar una declaración unilateral de independencia que habría aprobado el Parlamento de Cataluña, tomando de esta manera el control sobre las competencias que tiene el Estado español en Cataluña.

Entonces se puede celebrar el referéndum y se pueden crear las estructuras de Estado. De otro modo, nos encontraremos en un escenario similar al del nueve de noviembre original y con la misma incapacidad de crear ninguna estructura de Estado con la que nos hemos encontrado en los últimos años, ya que todas han terminado liquidadas por el Tribunal Constitucional de turno: inmersión lingüística, ley de horarios comerciales, ley de consultas populares, Estatuto… Sin Estado no se pueden crear estructuras de Estado, como su nombre indica.

Este debería ser el punto de consenso. Partiendo de la propuesta de Mas afinar en la fase resolutiva y culminante del proceso. Para ayudar en esta tarea demos un paso adelante.

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