No votarán dos millones

Ahora que ya tenemos consenso -y que dure- sobre la consulta voluntaria del 9 de Noviembre, algunos comienzan a tirar al vuelo cifras de participación con alegría excesiva. El coordinador del Pacto por el Derecho a Decidir, Joan Rigol, con cierta frivolidad se marcó el objetivo de captar 2 millones de votantes. Para el ‘Sí-Sí’, además. Algún alocado incluso ha hablado de 3 millones.

No es que quiera echar agua al vino, pero yo partiría de unas cifras mucho más conservadoras. ¿Por qué? La consulta del 9N no tiene precedentes, como es sabido. Por eso tenemos que ir a buscar convocatorias masivas que se le puedan parecer.

– La primera y más evidente son la ola de consultas organizadas por la sociedad civil entre 2009 y 2011. En total, 800.000 personas votaron, de las cuales alrededor de 9 de cada 10 lo hizo por el ‘Sí’ a la independencia.

Si nos centramos en la consulta de Barcelona del 10 de abril de 2011, la que más atención mediática despertó, y la que se benefició del efecto ola de todas las anteriores, las cifras clave son: 7.000 voluntarios y un 21% de participación. Si extrapolamos a toda Cataluña, un 21% sería alrededor de 1,2 millones de los 6 millones aproximados que están llamados a votar. Los 37.000 voluntarios también hacen pensar en una cifra quizá ligeramente superior.

– La segunda referencia obligada son las últimas manifestaciones masivas del 11 de septiembre, sobre todo la Vía Catalana de 2013 y la de 2014. El recuento que coordinó un equipo de la UAB comisionado por Sociedad Civil Catalana de la Vía de 2013 dio… Bingo, 800.000 personas de nuevo. La cifra fue corroborada por el colectivo Contrastant, que habló de entre 700.000 y 800.000. No tenemos datos serios del 11 de septiembre de este año (las absurdas por hinchadas de la Guardia Urbana no las tengo en cuenta), pero unos cálculos rápidos sobre las inscripciones previas y la superficie aproximada de la Diagonal y la Gran Vía hacen pensar que, este año sí, es posible que la gran ‘V’ tuviera una participación que se acercara al millón de personas. Y hay que recordar que, de este hipotético millón, muchos no tenían más de 16 años.

Esto nos lleva a que la movilización independentista más grande de la historia probablemente reunió a unas 900.000 personas con derecho a voto según las condiciones establecidas por la Generalitat para el 9N.

– La tercera y última referencia es bastante evidente: Los votos que los partidos independentistas han sacado en las últimas convocatorias electorales.

En las elecciones de 2012, los partidos que, en principio, piden activamente que se vote el 9N, sacaron 1.780.000 votos, con la participación más alta desde 1980. Si sumáramos los dudosos de ICV, llegaríamos a los 2.140.000 votos.

Pero una convocatoria que se parece mucho más a la del 9N son las últimas elecciones europeas, un voto que la mayoría de electores no percibe que tenga un efecto directo. En la contienda de mayo de 2014, la suma de los votos a partidos activamente proconsulta fue de 1.142.000. Si sumamos ICV, 1.401.000, y si, en un estado de locura inducida por psicotrópicos independentistas añadimos Podemos, se supera por poco el millón y medio, 1.518.517.

Resumiendo: 800.000 votos marcan un mínimo de referencia evidente, el de las consultas populares, la Vía Catalana y ‘V’. Menos de 800.000 votos serían una catástrofe para el soberanismo y el final de la vida política de Artur Mas.

Cualquier resultado entre el umbral psicológico del millón y el millón y medio de votos debería de ser considerado un gran éxito, ya que implicaría movilizar de sobra todos los votantes soberanistas y algunos proconsulta. Para ponerlo en contexto, esta es la audiencia que suele tener un partido importante del Barça en la Champions League. Y es el número de votos que puede asegurar una mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña.

Movilizar más de un millón y medio de personas no sólo sería un éxito deslumbrante, resultado de mover a todos los soberanistas que votaron en las últimas elecciones al Parlamento, sino que implicaría sumar cientos de miles de proconsulta votantes del ‘Sí-No’ y del ‘No’. Me parece altamente improbable que esto suceda en una consulta que no tiene valor legal.

Huelga decir que cualquier número por encima del 1.750.000, y no digamos los dos millones de Rigol, me parece pura fantasía. Además, la experiencia de las consultas nos dice que la participación de nuevos catalanes y menores de 18 acaba siendo casi testimonial.

El soberanismo ya tiene suficientes adversarios como para que supuestos amigos pongan expectativas muy por encima de lo que es realizable. Un millón de personas es mucha, muchísima gente, y hay que ser conscientes de que es complicadísimo movilizarla. Pensar lo contrario es asegurarse un 10N de lágrimas, y hacerle el trabajo al Estado.

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