Salvador Cardús: «Tarde o temprano tendremos que romper la legalidad española»

El miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) Salvador Cardús ha asegurado esta tarde que habrá un momento en que el proceso soberanista deberá tomar el atajo, más allá de lo que diga el Estado o el Tribunal Constitucional y asumiendo un cierto grado de riesgo. «Tarde o temprano tendremos que romper la legalidad española», indicó, sin titubear, el sociólogo catalán, que ha evitado concretar el cuándo. «Esto lo tenemos que tener claro», añadió, cerrando una conferencia titulada ‘La hora de la verdad. Del sueño a la realidad’.

En un acto celebrado en la Fundación CatDem, vinculada a Convergencia, ante unas 150 personas que llenaban la sala, con la presencia del diputado de CiU Antoni Fernández Teixidó, Cardús ha comentado que esta ruptura con el Estado de derecho español se ha de producir «sucesivamente y por escalas» y no una sola vez, como otras voces han afirmado en las últimas semanas. «Después tendrá que venir la declaración solemne de la independencia, las negociaciones, la fase constitutiva y finalmente la proclamación», relató.

Con todo, y ante la proximidad del 9 de noviembre, Cardús ha alertado de que si finalmente no se puede votar a la consulta, la gente «no puede caer en la frustración». «Habrá malestar, evidentemente, pero tenemos que demostrar que somos un pueblo maduro. Lo más importante es que no se rompa la unidad política. Si se mantiene, que nos digan qué debemos hacer. Si no se mantiene, sí que el proceso entrará en crisis y quedaremos debilidades», advirtió uno de los ponentes del CATN. Asimismo, Cardús ha incidido en que el camino será «largo» y que esto se debe vivir con naturalidad.

«La gente ya se siente como si fuéramos independientes»

Desde una perspectiva más emocional, el analista político ha hecho referencia a lo que ha llamado el «como si». Ya pasó en el franquismo, dijo, donde se hicieron actividades y se crearon organismos como si Cataluña fuera un país, como los conciertos de la Nova Cançó, la fundación de Òmnium o la salida de la revista Cavall Fort, o durante el pujolismo, con la creación de TV3, y el traspaso de los Mossos, la educación o la sanidad. «Y ahora este como si, es que la gente ya se siente como si fuéramos independientes», opinó. «Mucha gente votará independencia sin serlo. No ha pasado por ninguna fase ideológica, sino que ha decidido pasar a ser un país normal», subrayó.

Cardús ha destacado la actitud constructiva del proceso, alejado del victimismo tradicional y sin centrarse en ir a la contra de España. «Pasamos de la humillación del Estatuto a sentirnos poderosos, a dejar de llorar y ya no pedir compasión. Los protagonistas pasábamos a ser nosotros. Este cambio de mentalidad ha sido decisivo», ha afirmado, y ha avisado de que lo que ocurrió en 2006 con el Estatuto podría volver a suceder con una hipotética reforma de la Constitución: «Nadie garantiza que una nueva Carta Magna no pudiera ser un retroceso».

Por último, Cardús ha evidenciado que la fuerza del Estado es muy potente y que no se puede subestimar, y que además el juego sucio puede volver a aparecer en cualquier momento, como durante la campaña electoral del 2012. «Un director de un diario de Madrid le dijo a un consejero [Francesc Homs] que por encima de la verdad está la unidad de España», ha puesto como ejemplo. Los oyentes, comprometidos con la causa y de todas las edades, eran conscientes de todo lo que decía Cardús. Se acerca la hora de la verdad, y los independentistas quieren dejar de soñar precisamente para dejar de serlo.

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