Olof Palme, caso abierto

Hace cosa de unos días, dentro del ciclo ‘El documental del mes’, que organiza el Ayuntamiento de Sant Cugat, pudimos ver el film ‘Palme, el hombre, el político, el líder’, dirigido por las cineastas Kristina Lindström y Maud Nycander, que es una aproximación a la figura de Olof Palme, primer ministro de Suecia, muerto hace veintiocho años. Palme, como recordaremos, fue asesinado la noche del 28 de febrero de 1986 al salir del cine junto a su mujer.

El documental, construido con imágenes de archivo -algunas no se habían exhibido nunca públicamente- y con declaraciones de personas cercanas a Palme, como la familia, los amigos y los compañeros de profesión, hace un retrato interesantísimo del personaje. Un personaje que decía cosas como esta: ‘No digas exactamente lo que piensas, porque puede ser que la gente se compadezca de tus adversarios’. Desgraciadamente, la película no incluye ningún elemento que aporte algo de luz al misterio que rodea aquel asesinato. Un asesinato, por cierto, tan turbio como el de John Kennedy, ya que Christer Pettersson, el drogadicto inicialmente acusado, encarcelado y condenado a cadena perpetua, fue absuelto porque no había ninguna prueba verdaderamente concluyente contra él, como autor del crimen. Se habla de la CIA y de un complot, sí, incluso de una trama kurda, pero no pasan de ser meras especulaciones. El arma homicida, por ejemplo, un revólver Magnum 357, no ha aparecido nunca.

Sin embargo, la idea de un magnicidio parece bastante plausible, ya que Palme, por sus valores humanísticos, contrarios al comportamiento estadounidense en Cuba y en Vietnam, y favorables al desarme y a la independencia de Palestina, se había convertido en una figura internacional bastante incómoda para determinados intereses. Sea como sea, parece que nunca lo sabremos y que el caso seguirá abierto. Sabemos quién mató a Julio César, en el siglo I antes de Cristo, pero lo ignoramos absolutamente todo sobre quién mató a John Kennedy o a Olof Palme, en el siglo XX. Al ser preguntado sobre qué le gustaría que dijera su obituario, Palme respondió esto: ‘En esto no había pensado nunca, y espero no pensar nunca hasta mi último aliento, porque cuando las personas empiezan a pensar en su obituario, comienzan a vivir asustadas, no se atreven a hacer cosas y pierden vitalidad’.

CUGAT.CAT

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