Este año es la Ikastola Argia de Tutera la que nos pide que acudamos el domingo a la localidad para celebrar el Nafarroa Oinez, la fiesta grande de las ikastolas de Nafarroa, con dos objetivos principales: el necesitado apoyo económico a su proyecto educativo e impulsar nuestro euskera. Como nos indica la alumna en el anuncio de ETB “Etor zaitez!”
Visitar la capital de la Ribera ofrece numerosos atractivos, tanto naturales como arquitectónicos. Para mí el río Ebro resulta imponente a su paso por Tutera, casi es un mar por su anchura, con un tono verde que le da una gracia especial a nuestro pequeño Nilo, por la riqueza que aporta a la exquisita huerta navarra. En el otro aspecto cuando visité recientemente Tutera me impresionó la Plaza de los Fueros con su especial kiosko y la viveza y bonito colorido de los escudos heráldicos pintados en las casas que la rodean. La catedral es verdaderamente hermosa, y no menos atractiva me resultó la iglesia de la Magdalena con su llamativa portalada románica. Pero el matiz más agradable es sentirte en casa y la amabilidad de su gente, y no sólo en las visitas, donde la guía, además de ayudarme en las fotos a la catedral desde uno de los palacios, al preguntarle cuánto era la visita, indicó: “Nada, somos gente hospitalaria. ¡Hay que volver!” . Recuerdo que al ver un viejo palacio, creo que el de Serralta, un joven me señaló: “¿Quieres verlo?”, y cordialmente me fue enseñando parte de las estancias.
Sobre la muga del euskera en la zona sur, creo que fueron J. Caro Baroja y R. Menéndez Pidal los que la situaban en el s. I en la línea que va desde Soria a Zaragoza, época que esta última se citaba Salduie, Salduba, Salduvia… entiendo que explicables bajo la fonética vasca como Zaldua, Zaldubia, -bea… En el s. X el euskera permanecía en la zona de Tudela. Para ver un poco su evolución en esta comarca recomendaría el libro “El Euskera en la Ribera de Navarra” del corellano euskaldun Jabier Sainz Pezonaga.
El escritor José María Iribarren (Tudela 1906-1971) escribía: “¿No es vergonzoso que a pesar de tener la sangre vasca apenas sepa uno diez palabras en la lengua de Aitor?… en un vascuence amado y comprensible” (‘Vascosnavarros’ Jose Mari Esparza).
En esta zona los jóvenes lo van aprendiendo, prueba destacada de ello tenemos a los premiados escritores en euskara Jokin Muñoz (Castejón) y Eduardo Gil Bera (Tudela). Y es que la recuperación del euskara no tiene por qué tener mugas, al ser la joya del patrimonio cultural de todo el viejo Reino, y asombro de la comunidad científica internacional.
Tristemente ha padecido un retroceso durante siglos, ya que, tal como indicaba José María Jimeno Jurío: “De ser lengua natural y propia de los navarros, considerada la primitiva y hablada en la mayor parte del reino y de la diócesis de Pamplona, se pasó a situaciones de abandono, desprecio y represión más o menos encubierta”.
De lo anterior, a través de los siglos, hay ejemplos bastante ilustrativos. Entre los más antiguos tenemos que fuese la lengua mayoritaria del viejo reino de Nafarroa, cuyo rey Sancho VI el Sabio se refería a ella en 1167 como lingua navarrorum, es decir la lengua de los navarros. Urzainki aporta un dato de 1177 sobre la frontera con Castilla, donde era “la lengua de la delegación del reino de Nafarroa”. El euskara era el vehículo de comunicación oral único de la población, incluso entre los altos cargos del Reino, hasta principios del siglo XV. Dato bastante lógico si vemos los mapas lingüísticos.
En 1545 el navarro Etxepare escribía el primer libro impreso en euskara. Los también navarros Axular (1643) y Leizarraga (1571), traductor del “Nuevo Testamento” al euskara por encargo de la reina de Nafarroa, contribuyeron a fijarla como lengua escrita.
Desde Oriente, en 1544, San Francisco de Xabier indicaba “la mía la bizcaína (euskara)”, y es que para nuestro emblemático santo fue su lengua materna y en la que pronunció sus últimas palabras.
De su uso se sabe que en Iruña en 1604 “muchos vecinos y habitantes no sabían ni entendían otra lengua que el dicho bascuence… lenguaje primero y natural de la dicha ciudad». Igual ocurría en Lizarra, donde en 1607 un tercio de la población sólo sabía expresarse en euskara. Aún en 1778 “la tierra vascongada ocupa, de tres partes del Obispado, las dos y más”.
EUSKARA, DANONA ‘Euskera, de todos’ indicaba un folleto del Gobierno de Nafarroa de 1.990 (J. Intxausti –E. Foronda). En él leemos: “El historiador y primer cronista del Reino, el Padre Moret (1615-1687), expresó enérgicamente el derecho y el deber de conservar el vascuence en los pueblos de Navarra”.
Muchos de nuestros deportistas lo utilizan y no sólo de la zona euskaldun, como Iñaki Perurena, Ezkurdia, Olaizola, Bengoetxea, Barriola… sino otros de la Zona Media que lo han aprendido hasta usarlo con fluidez, como Idoate, Pascual, Beroiz, Eulate… Numerosas personalidades de diversas partes de la ciencia, cuyo nombre omito por conocer personalmente a alguna, y entre ellas nuestro científico más universal, que no sólo la han aprendido, sino que la estudian y divulgan, como diría Etxepare, » Euskara, euskara… ialgi adi plazara, …ialgi adi mundura”.
Entre los hechos que incidieron en su retroceso está que en 1768 se prohibiera en la enseñanza. Un sacerdote de la Sakana me decía algo similar sobre el pasado siglo: “Lehen zegoen debekatuta, zigorrak ematen zizkioten mutikoei… Gure amak ez zekien erderaz, Iruñera joaten zenean jendeak barre egiten zion”.
Pero, con todo, en la Nafarroa Media quedan palabras en euskara. En Oko, por ejemplo: abarra, muga, koske, koskola, aida, ueske y euiao (para indicar a las reses izquierda o derecha), txara, zaborra, ondalan, ondarra, kaparra, kurrusko, mandarra, poliki-poliki, hamarreko, txori ‘lazo’, txandrio, orzalan (auzolan). La mayoría de ellas oídas a mi padre.
En cualquier parte de Euskal Herria la lengua de nuestros antepasados está viviendo un renacimiento impensable unos pocos años atrás. Ves que gracias a la enseñanza te puedes dirigir a los jóvenes y se dirigen a ti en euskera, hablándolo con soltura y calidad. A menudo me ha ocurrido que, en zonas donde se había perdido el euskera hace siglos, jóvenes que no me conocen de nada me hablan en euskera, y al preguntarles por curiosidad por qué habían utilizado el euskera, me han respondido “Lehengo hitza euskeraz beti” o algo similar.
Como me decía un señor de Eugi “gazte denboran, eskolan ez ziguten uzten euskaraz hitz egiten”, ahora nos toca utilizarlo. Beraz, auzolanean, “Taupadaz bat egin!”






