Hace unos días Simplicius oyó, en un programa de tertulia en los que se reciben y emiten preguntas y observaciones de los oyentes, la llamada telefónica de un rotundo español afirmando rotundamente, ante la entusiasta aquiescencia de todos los contertulios, que el idioma que se habla en España, el idioma de España es el español y solamente se le puede y debe llamar español y que hay que dejarse ya de esa tontería de llamar castellano al español, porque el único idioma de España es el español. Simplicius deduce de esa rotunda afirmación de un solo y único idioma de España y de que ése es el español, que los demás idiomas que se hablan en el Estado, no son españoles.
Con la misma rotundidad, Simplicius dice tanto al llamante como a los tertulianos que tienen toda la razón, que apoya total, absoluta y rotundamente su opinión y que cualquier otro idioma, por mucho que lo hablen muchas personas, por mucha literatura, gramática y academia que tengan, no son españoles.
Simplicius corrobora con rotunda rotundidad y valgan todas las rotundancias, que el euskera, posiblemente la más antigua lengua del mundo; el catalán, el gallego y perdonen si me olvido de alguno, no son españoles. ¿Cuándo nos largamos?
Javier Alday Careaga
Diario de Navarra







