El nuevo informe del Consejo de Europa sobre el cumplimiento de los compromisos de la Carta Europea de Lenguas Minoritarias -firmada por el Estado español, son de obligado cumplimiento para sus comunidades- debiera ser leído como una oportunidad por el actual Gobierno de UPN. A Navarra le reclama la asunción de sus obligaciones para asegurar la captación de ETB y la legalización de la emisora en euskera Euskalerria Irratia. También le solicita un mayor compromiso con esta lengua en ámbitos como educación, sanidad, justicia o medios de comunicación. En realidad, el Consejo de Europa pone en evidencia una forma de entender la política excluyente, obsesiva y en buena medida ilegal. El empeño en dificultar el acceso a ETB a los navarros y navarras es absurdo y trasnochado. Pero la pertinaz negativa de los gobiernos de UPN a normalizar legalmente las emisiones de Euskalerria Irratia apunta tics antidemocráticos en la acción de gobierno. Su exclusión de la adjudicación de licencias en 1998 ya fue denunciada por una comisión de investigación del Parlamento de Navarra como «dictada por el capricho y el prejuicio y arbitraria al dar lugar a actos contrarios a la razón y la ley», y supuso la reprobación del entonces consejero José Ignacio Palacios. El TSJN de Navarra, en 2005 primero y en 2010 por segunda vez, anuló las adjudicaciones de 1998 por considerar aquel proceso amañado un caso de arbitrariedad, prejuicios ideológicos, amiguismo y vulneración de la libre concurrencia. Por supuesto, el Gobierno de UPN sigue haciendo oídos sordos a la justicia cuando sus sentencias no le gustan. Y también al Parlamento, al Congreso, al Defensor del Pueblo, al artículo 3 de la Constitución, a la Ley del Euskera y al propio Consejo de Europa. Tampoco ninguno de los responsables políticos ni sus actuales partidos -uno ahora en UPN, Ángel Sanz Barea, al frente de la desastrosa gestión de la sanidad pública como director gerente de Osasunbidea, y otro, el mismo Palacios, senador del PP dedicado a ensalzar a los golpistas franquistas que en Navarra asesinaron y enterraron en cunetas a casi 3.500 navarros y navarras- se ha dado por enterado. Euskalerria Irratia cumple 25 años. Barcina tiene una oportunidad de enterrar ese desaguisado heredado del fanatismo más rancio. O seguir avalando otra enorme tomadura de pelo a la ciudadanía navarra. ¿Quién debe responder políticamente de todo ello?
http://www.noticiasdenavarra.com/2012/11/04/opinion/mesa-de-redaccion/europa-senala-al-euskera







