Tres factores han intervenido según el periodista Idilio Mendez Grimaldi en el derrocamiento de Lugo: los intereses de las trasnacionales del agronegocio (Monsanto, Syngenta Cargill) y del sector financiero; los de la oligarquía terrateniente y los de los viejos partidos de la derecha. Todos ellos -como no podía ser de otro modo-, apadrinados por EEUU.
En el fondo y sin tapujos en la forma, son los intereses de la Casa Blanca, los responsables de la degradación económica, social y medioambiental que padece el planeta.
Nuevamente se da la intromisión del comando Sur del Pentágono, y en particular de la agencia Internacional para el desarrollo (USAID), en su estrategia contra los pueblos de la Alianza Bolivariana. Dicha USAID -papel clave el jugado por sus embajadores James Cason y Liliana Ayalde-, se sabe que controla la fiscalía, el poder judicial y la policía nacional de Paraguay. Lo que demuestra que hoy día, la injerencia de EEUU en los destinos de muchos pueblos, sigue siendo un hecho tan reprobable como humillante y un verdadero riesgo para la estabilidad y la justicia del planeta…
Con estos preludios, y en estrecha colaboración con la Oligarquía latifundista stroessneriana, la iglesia y la prensa, a fabricar con su guerra sucia, enfrentamientos, terrorismo mediático, cuartelazos… En definitiva, todo tipo de operaciones sicológicas, encaminadas –en este caso- a destruir el Alba.
Por supuesto, pocos comentaristas honestos dudan que sea una réplica perfecta del golpe, modelo Hondureño, en el caso Zelaya.
Algo todavía endémico, a lo que el imperialismo yanqui, con la complacencia de las naciones “democráticas”, (sobre todo europeas) nos tiene tan acostumbrados, con las secuelas de crimen y pobreza que conlleva.
Sin duda, uno de los agentes más activos en este golpe –que como tal ha sido denunciado-, es el grupo Zucolillo, vinculado a las antes mencionadas Monsanto, Syngenta y Cargill, de las que Aldo Zucolillo pasa por ser el mayor accionista.
Y tengamos en cuenta, que el tal pájaro de Zucolillo, es el propietario del diario ABC color de la capital de paraguay, probablemente uno de los de mayor tirada.
Los nuevos propietarios del gobierno, hablan de un procedimiento constitucional. Alguien lo ha calificado como un tragicómico simulacro de juicio político sumarísimo.
Lo cierto es que el presidente Lugo, había conseguido en los años 2009-10 y 2011, una notable reducción de los índices de pobreza, ahí están las estadísticas. Simplemente una tímida presión fiscal sobre multinacionales y latifundistas, -los terceros exportadores de soja- que hasta entonces se iban de rositas, aportó el dinero suficiente para adecentar las profundas injusticias del país. Pero ya sabemos lo que piensan estas mafias sobre justicia y bienestar social, hambre, reparto de la riqueza etc…
La jugada la preparó el embajador yanqui, o si se quiere el conspirador Cason. El alimentó las ganas subversivas del vicepresidente Federico Franco, del ex-general golpista Lino Oviedo y del ex-presidente Nicanor Duarte Frutos y ya se sabe, en tierra de golpistas…
Lo demás fue bien sencillo. Dinero de por medio, en estos casos a raudales. Se compró la bancada que inicialmente juró su apoyo al presidente Lugo. Claro que tratándose de políticos, estos mejunjes pasan sin pena ni gloria… De ahí al paripé del juicio “político”…
La matanza de Curuguaty, fue la trampa perfecta para Fernando Lugo. Hoy, se sabe perfectamente que los protagonistas de -Lugo no habría permitido tal operativo- tal carnicería, fue la élite de los GEO de la policía nacional, entrenada especialmente para la lucha contrainsurgente, por el comando Sur, en el contexto del “Plan Colombia”, bajo los auspicios de Alvaro Uribe.
No creo que sea necesario pormenorizar más para extraer algunas conclusiones.
Leía unas anotaciones de Hermann Bellinghausen. Aseguraba ”que la agricultura indígena y campeina, según “La vía Campesina”, es la solución que puede enfriar el planeta, pues tiene la capacidad de absorber o prevenir hasta dos tercios de los gases de efecto invernadero que se emiten cada año”. Y añadía: “con un mínimo impacto ambiental, estos pueblos producen la mitad de los alimentos del mundo, y sin embargo ocupan solo el 20% de las tierras agrícolas o cultivables a escala mundial y sin embargo todo apunta a desaparecerlos.
Esta era la política de Fernando Lugo, distribuir las tierras para que con una explotación ecológica, racional y de sobrevivencia, el campesinado Paraguayo, pudiera acceder a unos niveles de vida humanos.
Pero esa política no es la que propone el monstruo gringo representado por Monsanto, Syngenta, Carguill y los latifundistas paraguayos, ávidos de convertir todo el Paraguay en un erial de soja.
A las multinacionales les trae al pairo que su política feroz de despoblamiento campesino, provoque esos enormes hacinamientos de hambre, miseria, delincuencia y muerte en los corrompidos núcleos urbanos de Asunción, Buenos Aires, Méjico D.F., al fin y al cabo, se trata de simples vidas humanas.
Lo que el imperialismo yanqui –el ruso, chino o los europeos, hoy con pantalones y calzones en los tobillos- no entiende ni siente, es que la tierra no es nuestra. Dicen “la tierra es mía, la compro, la perforo la pavimento o la enveneno (Bellinghausen)”. Lo único que interesa es explotarla según mis propios intereses, los míos y que los demás se las arreglen o mueran, ¿qué mas da?
El hecho es que la humanidad, hoy por hoy está a merced de una calaña de homínidos, que se creen con el derecho a robar, explotar, matar, clasificar, decidir sin tener en cuenta la voluntad del resto de los seres humanos, con iguales derechos, con las mismas necesidades y aspiraciones.
El Alca, es quizás no la mejor, pero si una buena respuesta a la barbarie Yanqui. El imperialismo estadounidense lo sabe. Es una obligación de todos los pueblos que se sientan solidarios, por supuesto del pueblo vasco, condenar este, ya pertinaz atropello yanqui y apoyar sin fisuras, el esfuerzo del pueblo “latinoamericano”. ¡Viva Paraguay libre!
La agricultura indígena y campesina, según La Vía Campesina, “es la solución que puede enfriar el planeta, pues tiene la capacidad de absorber o prevenir hasta dos tercios de los gases de efecto invernadero que se emiten cada año”. Con un “mínimo impacto ambiental”, estos pueblos “producen la mitad de los alimentos del mundo, y sin embargo ocupan sólo 20 por ciento de las tierras agrícolas o cultivables a escala mundial”. Sin embargo, todo apunta a desaparecerlos
“El pasado (la Historia) fue generoso (con las oligarquías). El presente lo es. ¿Para qué moverle? El futuro era un invento leninista, y ya ven cómo acabó.
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la Tierra no nos pertenece, la tenemos de encargo para los que vienen. El capitalismo piensa al revés: la Tierra es mía, la compro, vendo, perforo, pavimento o enveneno para sacarle jugo” Hermann Bellinghausen
Publicado por Nabarralde-k argitaratua








