Quizás a Juan Carlos de Borbón no le quede más de un telediario como rey. A Felipe habría que exigirle, cuando menos, oposiciones, no en vano puede convertirse en el primer funcionario del Estado español. Ignoró si son razones de esta índole las que mueven a muchos a reclamar la instauración de la República. No pretendo polémica, pero necesito cuestionar esta medida como solución para España. Atendiendo a la trayectoria de este Imperio, sinceramente, creo mejor su transformación en diversos Estados que respondan, también mejor, a las aspiraciones de los soberanistas navarros y otros y la marcha de los tiempos.
La República no resolverá los problemas de un viejo elefante que se muere –no me refiero a los de Bostwana-. ¿Nos garantizan que no dominarán los nacionalistas españoles? ¿Quién sería el presidente, García Trevijano? ¿Y Rosa Diez jefe de Gobierno? Entiendo las mejores disposiciones hacia los derechos de los pueblos navarro, catalán y demás de parte de muchos demócratas, pero pienso que es ya tarde para soluciones. La debacle española se aproxima y la actual Unión Europea carece de instrumentos para impedirlo. Esta organización se encuentra excesivamente ligada a los viejos imperios europeos que han demostrado su incapacidad para articular una Europa moderna. Lo evidencia la incapacidad de sus dirigentes a la hora de armonizar los intereses de la ciudadanía con una adecuación democrática a las exigencias del Mundo en transformación. Se les está acabando el tiempo, el tiempo de los envejecidos imperios obstinados en el mantenimiento del Estado-Nación. Nos mueven a risa y pena los políticos españoles que nos advierten de nuestra exclusión de la Unión europea, caso de separarnos de España ¡No aprenden! Ahora que los argentinos les están pelando las barbas, no son conscientes de que los europeos optarán por la alternativa de mayor eficacia ¡Qué otra puede ser que la soberanista de Navarra y Cataluña!
Me permitiría indicar a los republicanos españoles que intentan convencernos de la bondad de la República, que ésta también puede ser de derechas y servir a los intereses de la oligarquía. Es claro que se ahorraría en el presupuesto del Estado y los ciudadanos quedaríamos libres de tener que aguantar el sonsonete de mal lector de S.M. Don Juan Carlos, pero lo que nos preocupa a los soberanistas es la corrupción generalizada, que han hecho suya todas las fuerzas políticas españolas; también queremos poner freno al espolio de nuestros recursos que se despilfarran por toda la piel de toro y ser ciudadanos como creamos conveniente, amigos de todos los pueblos, sin que nadie pretenda que su identidad se acomoda mejor que la nuestra a parámetros de universalidad ¡Entended, republicanos españoles! El problema es España.
Discuto la pretensión de la legitimidad que se atribuye a la República de 1931. No afirmo que la tuvieran los gorilas franquistas. Simplemente reclamo el derecho de los pueblos a la libertad, derecho que no respetó la Republica de Azaña y Negrín. El sometimiento del Sáhara, la displicencia del gobierno republicano frente a los marroquíes que, al parecer, llegaron a ofrecerse para aplastar a los golpistas de África, aunque su oferta fue rechazada por la negativa de los republicanos a concederles la independencia ¡Lo siento! Pero no me sirve, dejando a un lado los excesos que tuvieron lugar por parte de sus defensores y posicionándome –faltaba más- a su favor frente a Franco por tantas razones, entiendo que es fórmula pasada ¿Por qué esa izquierda española no la defendió en el momento de la desaparición de Franco? No me seduce la perspectiva de que el dominio español sea a través de un señor que viva en Madrid y que pretenda que todos somos iguales, como en el momento actual defienden los republicanos franceses, cuando pretenden que son igual el habitante caribeño de Martinica y Guadalupe y el parisino de Monmatre, o que el ciudadano de Maule es igual que el de Orleans en su derecho a hablar francés, por lo que no tiene derecho ciudadano a hablar Euskara.
¡No os empecinéis! Todos los que denomináis intentos de convivencia en el marco de un Imperio español se han resuelto en fracaso, porque gran parte de esa ciudadanía española no entiende que se tengan aspiraciones que no coincidan con las suyas. España ha dado sobradas muestras de su incapacidad para entender que cada colectividad nacional es autosuficiente, también a la hora de administrarse ¿buscáis acaso otro Ayacucho o 98?
Publicado por Nabarralde-k argitaratua








