Los peores augurios

Mikel_Sorauren

Parece que nos acercamos al precipicio. Hasta el momento  hemos contemplado el paso lento de los acontecimientos. Incluso sentíamos que nuestra percepción sobre la gravedad de la situación pudiera estar equivocada. En el momento actual  adquirimos la sensación de que la corriente por la que se desliza nuestra débil chalupa acelera su marcha, como si nos acercáramos a la catarata que nos va a engullir. Los responsables de la economía española han dado la impresión de resistirse  a lo que es percepción generalizada entre los observadores externos. Finalmente se impone la denominada cruda realidad. El tan encomiado mercado  de los defensores del neoliberalismo se muestra como monstruo despiadado, que no reconoce como amigos ni a quienes lo adoran.

Ese monstruo desconsiderado necesita tragar, sin que  ninguna pieza calme su voracidad, por el contrario, parece aumentar su hambre insaciable. Los dirigentes españoles empiezan a temer que se los lleve por delante también a ellos. Hoy encuentran que la victoria de Rajoy y su Partido Popular no ha sido sino una niebla que les ha ocultado la perspectiva durante un instante. El desenfrenado afán con que estos últimos han iniciado su política económica  no ha detenido la degradación de la Economía española. Al final se han visto obligados a reconocer que el paro y la recesión aumentarán a medio plazo. Estos dirigentes pretenden apaciguar a una opinión pública mediante la repetición continua de su profesión de fe neoliberal ¡Ineficaz instrumento para dar satisfacción a las apremiantes exigencias de socorro de los desfavorecidos que se sienten arrollados por la impetuosa corriente del paro y falta de recursos primordiales!

Las alarmas se disparan de continuo. No son ya las sensatas apreciaciones y análisis de tantos expertos –universitarios unos y otros profesionales económicos- quienes señalan y constatan el previsible descarrilamiento.  Las alarmas llegan también del exterior y marcan los escenarios más graves. Es muy indicativo de la situación el desapego con el que miran a Rajoy desde ciertos sectores del P.P. y medios de difusión allegados. No quieren entender que no es cuestión de personas. Ni Zapatero, ni Rajoy son mayores responsables de unas deficiencias que hunden sus raíces en los defectos estructurales de la economía española. Es cierto, en cualquier caso, la inoperancia del sistema para abordar las insoslayables reformas a lo largo de este periodo de postfranquismo monárquico. El sueño de las burbujas ha explosionado y no queda sino el jabón de las pompas, manchando ridículamente la cara de una pretensión por alcanzar un puesto entre las grandes potencias mundiales. A España le aguarda un nuevo 98 a la vuelta de la esquina; debacle anunciada por la cuarta parte de la población activa en paro, la deuda impagable a largo plazo y la ruina del conjunto de la economía.

La cantinela lastimera de impulsar el crecimiento, mediante la imposición de condiciones de trabajo precarias y renuncia de los débiles a las exiguas seguridades ofrecidas por el pasado estado de bienestar, junto con la negativa de los fuertes a que se vea disminuida su privilegiada posición, conseguirán pronto la exasperación que se va a traducir en explosión social generalizada ¡Que dejen de frotarse las manos quienes prevén aumento de beneficios como resultado de la reforma laboral y reducción de gasto social! ¡Tampoco garantizan esos beneficios las adulaciones de políticos europeos e instituciones como el F.M.I.! ¿Han acertado alguna vez en sus previsiones? Resulta difícil predecir al detalle  lo que tiene que suceder, no obstante, ni el actual gobierno, ni el propio sistema van a evitar el contundente golpe del accidente de un vehículo al que chirrían las ruedas por las maniobras inadecuadas de quien lo conduce.

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua