Ronald Fraser

En El libro de la risa y del olvido, Milan Kundera describe el dictador comunista checo Gustav Husak como el «presidente del olvido». Y lo era porque potenció una estética política kitsch y la cultura de masas para organizar y fomentar el olvido y, también, para travestir la miseria cotidiana en una sociedad dominada por el socialismo realmente existente. Escribe Kundera, y tomo el párrafo de la magnífica traducción al catalán de este libro, de 1988, a cargo de Monika Zgustová: «Cuando se quiere liquidar una nación -dijo Hübl- se empieza por sustraerle la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y alguien escribe otros libros, de otra cultura e inventa otra historia. Entonces, lentamente, la nación comienza a olvidar quién es y quién había sido». Esto mismo hizo el franquismo. Como el comunismo en Checoslovaquia, el franquismo fue, entre otras cosas, lucha del poder contra la memoria.

 

Poco después de la muerte del dictador español, las estantería y mesas de las librerías mostraban una extensión de libros de historia impresionante. Y algunas de estas obras estaban escritas por historiadores británicos. Recuerdo la fascinación que me provocó la lectura, en 1979, de ‘Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros’, un libro de Ronald Fraser sobre la guerra civil española, que en inglés tenía un título más literario y menos, digamos, metodológico: ‘Blood of Spain’. Y si me fascinó fue porque respondía a un modo de concebir la historia que se alejaba -¡y mucho!- de lo que habíamos visto hasta entonces, secuestrados como estábamos por el franquismo. Era una historia desde abajo, reconstruida por medio de la historia oral: «La gente del pueblo -explicaba el autor en una entrevista de la época- es la que no deja constancia de su existencia en documentos o escritos. Es la gente que hace la Historia [y enfatizaba la mayúscula] y que la padece, pero que no aparece en los libros de historia tradicionales. […] Mi propósito es restituir a esta gente su historia y, a través de ello, al pueblo español. En una palabra: historia oral, para mí, significa historia del pueblo o historia popular».

 

Ronald Fraser murió el día 10 de febrero en Valencia, donde vivía desde hacía muchos años con Aurora Bosch -también historiadora-, una buena amiga. Será necesario que un día evaluemos esta historiografía para destacar el valor, sobre todo porque la ‘history from below’, de tendencia claramente izquierdista, no se acaba con Eric Hobsbawm o EP Thompson.

 

 

 

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