Este año lamentamos la más severa de nuestras batallas perdidas. Una derrota militar que se materializó en Noain en 1512 y que nos ha traído 500 años de imperialismo, de sumisión a españoles y franceses, de sufrimiento e impotencia en suma.
En la Calle Navarrería reina la animación en sus diferentes comunidades. Está el gremio de los historiadores que ocupa varias manzanas. Siempre contentos de recordarnos que a pesar de nuestra pobre situación actual, tuvimos tiempos mejores y eso siempre es de agradecer ya que así es más fácil pensar que lo que fue puede volver a ser. Son los que saben y nos lo cuentan. Nos dicen de donde venimos y cual es nuestro sitio. Están orgullosos de los tesoros de la memoria que consiguen recuperar del olvido y se saben secretamente admirados por los viejos galeones cargados de tesoros históricos que están sacando a flote.
Si el recordado José Miguel Barandiaran y otros nos devolvieron nuestra protohistoria, justo es reconocer, que la nueva escuela de los historiadores navarros nos está devolviendo nuestra historia. La pena es que, en lo concerniente al tiempo presente no parecen sentirse tan participativos y no se significan adelantándose con alguna de esas iniciativas, a veces arriesgadas; pero que suelen crear historia, precisamente. Se les da mejor señalarnos los castillos derruidos que decirnos cómo construir nuevos y más sólidos. Les pasa un poco lo que a la mujer de Lot que se convirtió en sal de tanto mirar hacia atrás. Por lo demás, como saben que la historia es como una gran madre que incluye a todos, son ellos mismos de un natural afable y inclusivo con sus conciudadanos de todo tipo.
En los siguientes portales están los del gremio de los pensadores. Lo saben todo de los ingredientes, del tiempo de cocción, de la presentación del plato; pero nunca cocinan nada. Quieren escribir el mejor libro de cocina pero no rompen un plato. Cada una de las recetas ha de ser perfecta y no soportan a los aficionados que les sacan de quicio porque siempre andan merodeando entre las cazuelas y revolviendo la nevera. Como se pasean con la navaja de Occan al cinto dan un poco de miedo y la gente prefiere mantenerse un poco a distancia de ellos. Parecen felices de estar disfrutando de los laberintos de los constructos mentales que añejos filósofos dejaron a la posteridad por mucho que Monsieur Derridá se haya empeñado en echarlos abajo. Lo propio de los filósofos es saberlo todo: nada nuevo bajo el sol del pensamiento que pueda crear una impertinente sombra en su solarium de certezas bien asentadas.
Algún que otro vistoso dandy también viene a animar con su estilo y verbo euskaldun florido el ambiente un tanto excesivamente solemne de la calle. También, ocasionalmente, se deja ver algún orfebre de la auténtica política con su gesto altivo. Son la nota de color.
Como la calle , por méritos propios, atrae a curiosos , admiradores y algún que otro conspirador un tanto despistado , bulle de animación y jovialidad desde primeras horas de la mañana. Definitivamente la calle Navarrería está de moda; pero Navarra sigue esperando a sus libertadores. Nadie quiere, puede o sabe ser el referente político de su Estatalidad, nadie da un paso adelante, ni siquiera un gesto, nada. El espíritu de Navarra ha sido despertado y anda ahora penando en busca de un cuerpo nuevo en el que fijar su morada. Parece que los que han frotado la lámpara de Aladino deberían ahora poner a trabajar al genio; pero en lugar de eso no le hacen ni caso: no le piden ningún deseo que pueda materializar, corporeizar al Estado de Navarra dándole unos sólidos huesos soberanos, una buena musculatura estatal, una elegante traje constitucional , un buen gobierno que lata al compás del pueblo, y una respiración profunda que le infunda vida ahora, en este tiempo que nos toca vivir.
En este sombrío aniversario es preciso un gesto, fuerte, y claro para todos. Tan vigoroso que haga salir al muerto de su tumba. ¡ NABARRA!: ¡ VIVE!, y ella se pondrá en pie y caminará en nosotros. Se lo debemos a nuestros antepasados, a los nuestros que dieron sus vidas para que ella viviera, nos lo debemos a nosotros mismos, a nuestros hijos y descendientes. No tenemos porque soportar ni una hora más de opresión, de violación de nuestro derecho, de secuestro de nuestra libertad.
La reinstauración de nuestro legítimo estado soberano es para ahora. Ahora mismo es la hora del hauzolan patriótico. No es hora de escapismos disfrazados de excusas varias, de marrullerías que aplazan indefinidamente la hora de nuestra libertad. ¡Lo queremos todo y ahora mismo.! No es hora de pedir al otro que nos presente una estrategia finamente pensada antes de dar un palo al agua. Haremos el camino caminando. Resolveremos las dificultades a medida en que se presenten. Pondremos nuestra lealtad en donde debe estar, toda nuestras capacidades al servicio de la liberación de la nación, construiremos un estado fuerte que se haga respetar, una sociedad solidaria que ponga en el centro a la persona, una sociedad culta donde el espíritu pueda vivir y crear.
Recordemos a los viejos maestros:
“Todo día es un buen día”…. para dar un paso adelante.
“El primer paso es la mitad del camino de las diez mil leguas…” démoslo rápido.
NAFARROA BIZIRIK!!
Publicado por Nabarralde-k argitaratua







