De las numerosas consecuencias dramáticas en que nos esta sumiendo está crisis, la perplejidad, ese no saber con exactitud que nos están cociendo que nos deja en la inoperancia, quizás sea la más preocupante.
Son momentos, pues, en que el ciudadano de a pie como un servidor, no tiene más remedio que informarse si no quiere desesperarse.
Porque, evidentemente, los contribuyentes estamos sometidos a tan insoportable “guerra de desinformación” o de intoxicación por parte de los medios, que parecemos zombis.
La mayoría de los medios(Prensa, radio, Tv), en manos de los grandes trusts, (en España como mínimo el 85%), nos marean con el hipócrita discurso de que el orden -¿a que orden se referirán?-, nos exige inevitables sacrificios y privaciones.
Estos medios degenerados, que se cuidan muy mucho de profundizar y -desvelar al pueblo-, en las causas y sobre todo, en los auténticos caminos para salir de la crisis.
Mientras tanto, ¿qué hacemos con ser conscientes de que los que gobiernan hoy son unos estafadores, unos descerebrados, o puros delincuentes si se quiere?
Porque al parecer, las medidas que están impulsando, son justamente opuestas a las que cabría establecer para emerger airosamente de la crisis.
En esta necesidad agobiante de entender algo de este mundo tan descompuesto –cuando no criminal-, de conocer a esta golfería económica, que cual dócil rebaño trata de arrearnos, he topado con un libro, que me ha resultado sumamente ilustrativo.
Seguro que muchos se me habrán anticipado en su lectura. Mejor que mejor.
El estudio que Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa, con el título “Hay alternativas”, ofrece eso, alternativas, bien pensadas y analizadas, para salir de la crisis.
Evidentemente se mueven en unos parámetros, que nada tienen que ver con las fracasadas recetas neoliberales de estos políticos tan necios como perversos y si se me apuran sinvergüenzas, que nos han guiado y que tan cínicamente nos empujan a la más estrepitosa ruina.
En espacio tan pequeño sería imposible reflejar una mínima parte de sus análisis. Por razones obvias ni lo voy a hacer, ni me siente tan experto como para llevarlo a cabo.
Si existe un punto, razón, argumento o como se le quiera llamar que ha despertado todo mi interés. Se trata de la influencia que en la estabilidad económica y hasta en el remedio de muchas crisis, adquiere la inversión en bienestar social…
Ellos explican perfectamente, que mantener los puestos que hacen viable este bienestar social, conlleva que un gran sector de la sociedad, mantenga un razonable poder adquisitivo que haga sostenible la mediana y pequeña empresa…Precisamente la más sensible ante las grandes crisis…Que son muchos los economistas que apuestan por la pequeña y mediana empresa, como motor de la economía…
“Una de las principales causas de la falta estructural de puestos de trabajo en España es el escaso desarrollo del sector público y, muy en particular, de los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios de ayuda a las personas con dependencia, vivienda social y otros servicios. Si España, que en estos momentos tiene un 9 por ciento de su población empleada en estos servi- cios, tuviera el porcentaje que tiene Suecia (25 por ciento), tendría como poco 5 millones de puestos de trabajo más de los que tiene ahora, cifra que es superior, por cierto, al número de desempleados actual, lo que significa que el desempleo no existiría en España.”
Me imagino que inmediatamente saltarán todos esos garrulos calienta-sillas de hemiciclos y despachos: ¿Y eso como se financia?
Efectivamente, esa es la madre del cordero…
“Tales puestos de trabajo podrían financiarse con los 200.000 millones de euros más de los que recibe el Estado español (tanto central como autonómico y municipal) si éste tuviera la política fiscal que tiene Suecia. Los españoles ricos y los grupos de gran poder fáctico (banca y gran patronal) pagan en impuestos sólo el 20 por ciento de lo que pagan sus homólogos en Suecia.”
Pero claro, un país como España que sigue aplicando y viviendo una economía, siguiendo al dictado, los trucos de la vieja picaresca, difícilmente acepta las pautas de solidaridad o de justicia distributiva, que comportan el ejercicio democrático.
Como lo están aceptando los estados nórdicos por ej…
Esta sociedad, que muchos hemos de soportar -contra nuestra voluntad, al menos los que nos sentimos vascos-, nunca ha aceptado la filosofía de una auténtica democracia. Y esto tiene una explicación. Sus regentes: monarquía, políticos, oligarquía iglesia…, jamás la enseñaron o la predicaron. La aceptaron a regañadientes, “por imperativo de los tiempos”.
En este contexto: “España es uno de los países integrantes de la UE-15 con un sec- tor público de menor tamaño. El problema, pues, no es económico, sino político, y ello aparece con toda claridad cuando se analiza quién paga impuestos en España, y más concretamente que la mayoría de su recaudación procede de las rentas del trabajo.”
Y para más inri, tenemos a los ínclitos sindicatos.
¿Para que sirven hoy día los sindicatos cuando tiempo ha, abandonaron la función y el sentido originales. Se acabó eso de condenar y oponerse frontalmente a la dictadura político-oligárquica.
Me refiero, por supuesto, a los “ugtecos hispanos”, -los nuestros, los vascos, ahí siguen, para PP, PNV y PSOE, como insoportables moscones- que gozan de ”voz y voto” y aceptan sin rechistar, este farisaico juego democrático, encamándose hoy sí y mañana también, con los responsables de estos mercados depredadores.
Porque ¿alguien lo duda? Hoy día, oficialmente unos y otros: Megapolíticos, políticos, sindicatos y gran patronal, transitan por la misma ciénaga…
Así que “treinta y tres años después de haber terminado la dictadura España todavía está a la cola de la Europa social. Por eso el bienestar insuficiente sólo puede conllevar una economía menos dinámica, más ineficaz y, por supuesto, más injusta y menos satisfactoria.”
Esta España, en que, repito, los vascos nos vemos implicados contra nuestra voluntad, no tiene realmente más soberanía que la que le permiten los mercados. En eso realmente estriba -no hay más que ver la gestión técnica y política de los actuales buitres de la Moncloa- la gestión técnica y política de la crisis. En escucharles, obedecerles y establecer cuantas medidas, por sangrantes que sean, promueva su criminal voracidad.
Ese, dicen las malas lenguas, va a ser el programa exclusivo de Rajoy, “el mariano y sus marianitas”, al menos que los voluntariosos y dignos-¿porqué no?- indignados y otros acólitos -¡ojalá!, pero ja…-, lo impidan.
En “Hay alternativas”, por supuesto se analizan minuciosamente otras vías, eso, “alternativas”, para eludir la crisis. Por supuesto absolutamente ignoradas tanto por la derecha borreguil y caciquil que nos “gobierna”, como por esa oposición, o izquierda casposa, que no aprende. Bueno que que en estos momentos, en que se le ve a la greña o envuelta en triquiñuelas y zarandajas para ostentar el quiquiriquí más alto del gallinero, no está para crisis…
No me agrada ser ave de mal agüero, pero presiento que se está generando un alud, que tarde o temprano va arrasarnos a todos, pasando a ser una mera sombra en el contexto Europeo.
Euskalherría, puede y debe liberarse de esta situación. Es decir, de este estado y de sus horrible gestores. Sobre todo, si queremos albergar unas mínimas garantías, para renacer mínimamente airosos de esta profunda y posiblemente larguísima crisis.
Guk bai, guk ahal dugu…









