Humildes y contritos

Algunos españoles, muchos, montones de la caverna fascista: fanáticos o cruzados, boyardos de inter-economía, P.J. y siervos mediáticos, peperos, etc., es decir, toda la casta franquista y  entorno (alguien les llama profesionales del odio), asisten, no sé si perplejos, cabreados y soliviantados, incluso con perversa nostalgia, a lo que parece el  fin sin retorno de E.T.A.

Y al unísono, no sé si sólo a los victimarios del MLNV –como los llamó el Sr. Aznar- o a todo el pueblo vasco, nos interpelan, nos exigen  eso: contritos y humillados, pedir perdón a las víctimas.

¡Ay ese ancestral prurito del imperialismo español, imperturbable el ademán, de vernos a los vascos cabizbajos y sometidos!

¿Hemos de arrepentirnos y pedir perdón por ser una y mil veces -desde el s. XIII- conquistados, vilipendiados, asesinados, expoliados?

Afortunadamente, muchos navarros hemos recuperado nuestra memoria histórica. Afortunadamente, y gracias a ello, no vamos por ahí mendigando perdones a nuestros seculares victimarios.

Son demasiados lustros, vividos en la humillación, desde que el coronel Villalba exclamara: “Navarra está tan baxa de fantasía después que vuestra señoría reverendísima (Cisneros) mandó derrocar los muros, que no ay ombre que alçe la cabeza”

Cierto, desde 1512 hasta nuestros días, Navarra y toda Vasconia jamás pudo levantar cabeza.

Pero el cinismo del integrismo nacional-católico es inagotable. ¿Será por ese inveterado engreimiento por sentirse elegidos por Dios para la cosa esa del destino en lo universal?         ¿Será quizás por la  “hidalguía” esa de sentirse hijos del Imperio?

¿Cómo, esta derechona tan beligerante, que impunemente  sembró de sangre los campos y cunetas tan sólo hace unas décadas, puede vociferar exigiendo impúdicamente perdones, humillaciones, vencedores y vencidos?

España, no puede ignorar, que ha llegado a su configuración actual tras una colonización, la americana, que puede ser considerada como uno de los episodios mas atroces de la historia de la humanidad.

España no debiera olvidar que durante siglos, la barbarie de sus tercios y ejércitos expandió la ruina y la muerte por medio mundo.

Aymarás, quechuas, mapuches, onas, mayas, mexicas, tagalos, y decenas más de etnias, muchas aniquiladas, que sufrieron las salvajes fechorías promovidas por imperio español y que aún hoy día nos ponen los pelos de punta… ¿Alguna vez se les pidió perdón?

¿Pueden hablar de  perdón, quienes actualmente están metidos hasta las cachas –que encima los estúpidos blasonan de  protagonismo…- en guerras asesinas, auténticos genocidios, como las de Irak, Afganistan, Libia…? ¡Por favor!

Por otra parte, ¿cuántos grandes héroes, Cides, grandes capitanes, conquistadores –con la bendición de “Santiago matamoros”- lo son debido al mayor o menor torrente de muerte que provocaron? ¿A alguien se le ocurrió exigirles que pidieran perdón por las hecatombes humanas que provocaban?

¿Exigiremos que pidan perdón a quienes desde sus F-18 siembran los pueblos de daños colaterales?

¿Por qué esas guerras son más justas, que las  del IRA,  ETA, ELN, por poner algunos ejemplos?

Se me dirá, eran otros tiempos o son o guerras legitimadas por los órganos internacionales… Pura falacia…

El derecho a la vida y a la dignidad de todo ser humano está por encima de religiones, constituciones, intereses políticos y económicos  de cualquier organización de naciones, ONU, OTAN, etc.

En ese sentido, todo el que quita la vida a un ser humano por la razón que sea, debiera pagarlo, arrepentirse y pedir perdón por pura ética y mera justicia.

Y sin embargo no es así, porque según las conveniencias, el matar a otro (homicidio), para unos es necesario, para otros ley de guerra, para muchos ajuste de cuentas o justa venganza…

Es inaceptable que la perversidad de un crimen dependa por ejemplo de los dictámenes de una inquisición o de las conveniencias de un estado o de una multinacional… Esa doble moral  es absolutamente rechazable.

Por eso, ¡ah el perdón! Asunto bien complejo… Algo así como un tránsito desde la mística del arrepentimiento al odio más perverso…

Efectivamente, la reflexión te puede llevar al arrepentimiento, en esa “mística” –trascendente  o simplemente humanista- que te hace calibrar el daño del crimen y a solicitar compungidamente el perdón por tu delito.

Es el momento en que pedir perdón, resulta un acto liberador, terapéutico y una catarsis espiritual…

En el otro extremo, según este análisis, asistimos a incontables episodios como por ejemplo el de la “evangelización” (conquista de América), en que el misionero crucifijo en alto, obligaba al odiado indígena, ya moribundo y con sus miembros amputados, a arrepentirse por sus “enormes pecados”, ante el Dios del Imperio…

¿Que naturaleza de perdón es esa que se exige desde la  más profunda raíz del odio?

¿Y en la “gloriosa cruzada” qué naturaleza de perdón podía ser  la del que era asesinado en una cuneta con todas las amonestaciones y bendiciones del clérigo de turno?

Pedir perdón pues, debe ser un acto libre libre, producto de la conciencia de cada victimario.  De no ser así se convierte en un acto fallido, sin sentido redentor.

No se puede exigir a otros, menos a un estado, que pidan perdón por sus crímenes, cuando bien sea un estado o cualquier  otra organización comportan en su trayectoria multitud de crímenes irredentos.

En consecuencia, concretamente España, mejor haría en cerrar la boca, pues su historial de crimen y genocidio en su relación con los pueblos que avasalló y avasalla, resulta espeluznante.

Y eso, el que no tenga pecado que tire la primera piedra.

 

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua