Habremos de agradecer, que como mínimo, manifiesten sus intenciones, aunque conociendo la finura de su calidad moral -son ya siglos tragándonos sus ardides-, tengamos que tamizarlas a fondo.
Y así ha de ser, teniendo en cuenta la dificultad que conlleva escudriñar las intenciones de personajes, como esa amalgama de tartufo y corchete quevedesco, que se me antoja el nuevo aspirante a presi de la cosa del Reino de España.
Conociendo al Sr. Rubalcaba, uno no sabría decir si siente lo que dice, si dice lo que siente o si cree en lo que dice y siente lo que siente…
Lo más probable es, que el que sus verdaderas intenciones suelan manifestarse preñadas de galimatías, sea una pura puesta en escena.
En esta ocasión sin embargo no pudo ser más claro y apodíctico. Es de agradecer.
Ante los resultados espectaculares de Bildu, manifestó que había que desarrollar todos los medios posibles para “reescribir la historia”. Ni más ni menos, lo que durante varios siglos viene haciendo España: reescribir y tergiversar o aminorar…nuestra historia.
En cualquier caso enterrar nuestra verdadera historia y con ella a nuestro pueblo.
¿Un tercio del electorado vasco de izquierdas y el resto del abertzalismo, no somos capaces de desarrollar y escribir, nuestra historia? ¿Cuando el ilustre sociata, habla de reescribir la historia esta pensando en enviarnos a sus corchetes, justicias y toda la parafernalia del Duque de Alba, tercios incluídos?
La historia nos enseña que España, no aprende.
Estos demócratas de toda la vida siguen empeñados en imponer patrias, banderas, idiomas y culturas, pasaportes…etc…etc…
¿Negociar? nunca con los que percibe más débiles. Que estas son latitudes en que el “élam” democrático, se quedó anclado en la “democracia”, orgánica franquista. Aquí los fácticos, no están para experimentos que superen los riesgos de la gaseosa…
Y como visto el viejo historial del ex-ministro, muchos no podemos evitar serios prejuicios ante cualquiera de sus manifestaciones, pues que sus últimas declaraciones, retando en las urnas al independentismos vasco, nos embargan de perplejidad.
Que además no veo porque el independentismo vasco o catalán ha de ser peor que el español… Si ser español para un vasco o catalán fuera una bicoca, no precisaría ningún marketing.
Claro que viendo como al imperio se le fugó media América, Filipinas etc…
¿A qué juega el Sr. Rubalcaba, cuando sabe perfectamente, que dado el marco jurídico actual, la opción independentista vasca no tiene más recorrido que el que le permitan los jueces, la benemérita y los milicos…?
¿Quizás se guarda algún as en la manga, este político ladino y maniobrero donde los haya…?
Seguro, pero si algo ha de tener claro, es que seculares y amargas vicisitudes, habrán conseguido lacerar la piel de Vasconia, pero aquí estamos, enhiestos comprometidos y esperanzados…
Lo mejor es, que por fin se ha llegado a la raíz del conflicto que hoy ya se proclama sin tapujos por tirios y troyanos.
Lo que está en juego, no es ni más ni menos que el independentismo vasco, “Argi eta garbi”.
“Hay que vencer en las urnas al independentismo vasco” Pues adelante, Sr Rubalcaba, que sean las urnas las que nos permitan ser ejecutores y cronistas de nuestra verdadera historia.
Y de esto se trata sin duda, que de una vez por todas se permita al pueblo vasco, desarrollar y escribir sin interferencias su propia historia.
Este es nuestro reto una vez más, porque como dice el filósofo mexicano Leopoldo Zea, únicamente por medio de la historia, podremos tomar conciencia, no sólo de lo que somos, sino también por qué somos así y no de otra manera.
Pero para ello los vascos necesitamos estar en paz con el pasado, conocerlo y aceptarlo tal como fue. Es necesario recuperarlo y reconstruirlo, con una sistemática labor de investigación y estudio. Y añadiría con una revisión a fondo de nuestro sistema educativo en lo que atañe, entre otras disciplinas a la historia…
¿Quién impide Sr. Rubalcaba, que nuestro pueblo pueda acceder a este estadio, tan humano, tan democrático, tan respetuoso con la voluntad de lo demás pueblos?
Me parece excelente un pensamiento del antropólogo Guillermo Bonfil “ Para consolidar la paz, es preciso evitar el ocultamiento –o la tergiversación, añadiría un servidor- del pasado. Sin historia no se es, y con una historia falsa, ajena, se es otro, pero no uno mismo”
Sabemos que la verdad histórica por si sola no aportaría la paz, que sería imprescindible establecer una justicia social. Cierto. Pero sería una condición “sine qua non”.
Cuando soñamos pues a Euskalherria, como estado soberano de Navarra, estamos reclamando ser una vez por todas, redactores y ejecutores de nuestra propia historia.
Y pensamos en toda la historia o si se quiere, en todas las historias.
La científica –por decirlo así- donde todas las tendencias puedan analizar con honestidad los hechos y sus causas.
Nuestras crónicas, boletínes, gacetas o lo que se quiera, gestados por nosotros, y para nosotros con toda soberanía y honestidad…
¿Y por qué no? la historia –la nuestra-, donde la fábula y la leyenda tengan su parcela. Esa parcela donde personajes, como Robín de los bosques, Rolando, Juana de Arco, Viriato el Cid o Hernan Cortes –héroes, locos, soñadores o en su caso meros truhanes o villanos- pasen a representar los ideales o incluso las virtudes de un pueblo…
Finalizo con unas bellas palabras de Carlos Henríquez Consalvi, investigador de uno de los episodios más dramáticos de la guerra del Salvador, como fue el genocidio de “El Mozote”:
La Paz no se puede alcanzar plenamente de espaldas a la verdad; y que esta no puede establecerse sin el conocimiento de la historia.
Será gracias al inglés Adelardo de Bath y Roger Bacon que traficaron las nuevas ideas de África y Medio Oriente, que Europa comenzó a considerar que la razón y el empirismo, no la autoridad, podían ser instrumentos de la verdad. Lo más importante: instrumentos democráticos, ya que no eran propiedad que se heredaba como se heredaba la nobleza do se puede dialogar con convencidos
No se puede dialogar con convencidos chauvinistas, ultranacionalistas y disimulados racistas. Es más fácil dialogar con un orangután y llegar a un acuerdo
La imaginación histórica es la segunda mayor fortaleza del chauvinismo. La primera, sigue siendo “el brazo armado de Dios” —no Dios, espero.







