Incluso el interior de Gipuzkoa tuvo durante los siglos XIV y XV una estrecha relación con el mar. Además de la gran industria naval, el territorio procuró numerosos marinos, grandes profesionales. El azkoitiarra Lope de Olano fue uno de ellos.
LA historia de Gipuzkoa desde los siglos XIV y XV no se entiende sin tener en cuenta su relación con el mar. En la costa, la industria se dedicaba la construcción naval, había puertos… Y el territorio también engendró marineros: no sólo en el litoral, sino también en el interior.
De hecho, a raíz de la derrota de la Armada Invencible, Tellechea Idigoras publicó un estudio que recoge que hubo fallecidos de toda Gipuzkoa. Ataun, por ejemplo, perdió 20 hombres. En aquella época, el territorio era una tierra pobre y la única solución que tenían sus habitantes era trabajar en la mar. Es la opción que tomaron muchos vascos y, además, ofrecieron buenos resultados. Prueba de ello es que en el siglo XVI la marina de Castilla dependía prácticamente de los guipuzcoanos, tanto en lo que corresponde a la construcción naval como a los marinos que resultaron ser buenos profesionales.
Juan Sebastián Elcano, Gaztañeta, Oquendo, Etxaide, Joaquín de Agirre, Legazpi, Basurto, Garay, Blas de Lezo o Urdaneta son los nombres de los navegantes vascos más conocidos. En cambio, entre los más desconocidos se encuentra también el azkoitiarra Lope de Olano.
Precisamente el escritor oñatiarra Edward Rosset acaba de publicar un libro dedicado a la figura del azkoitiarra titulado El capitán Olano.
Lope de Olano fue un colonizador que acompañó al descubridor de América, Cristobal Colón, en su tercer viaje como piloto. Su hermano Sebastián ya había acompañado a Colón en su segundo viaje, enviado por los Reyes Católicos para cuidar las cuentas. Cuando Francisco Roldán se rebeló contra la tiranía de los hermanos Colón, Olano se unió a él, pero cuando los dos hicieron las paces, Roldán fue nombrado alcalde de Santo Domingo y Sebastián Olano, notario del Reino.
Aventuras
Huracanes y traición
En 1496 Alonso Ojeda organizó una expedición con Olano con la compañía de Juan de la Cosa y Américo Vespucci, con motivo de la boda entre Juana la Loca y el archiduque Felipe el Hermoso. En 1509 el azkoitiarra fue nombrado segundo de Diego de Nicuesa, gobernador de Castilla de Oro (en Panamá). La flota de Nicuesa navegó a Cartagena para unirse a Alonso de Ojeda y vengarse por la muerte de Juan de la Cosa.
Al navegar de Cartagena a Castilla de Oro, la flota fue alcanzada por un huracán y el bergantín de Olano, con su tripulación de 30 personas, se vio arrastrado al noroeste. Así fue como descubrieron, accidentalmente, Santa Catalina, luego nombrada Providencia, para dar gracias a Dios por salvarles la vida. Corría el 25 de noviembre de 1510.
Pero el barco de Nicuesa quedó destruido y se hundió cerca de la costa de Castilla de Oro. Nicuesa permaneció naufragado durante cerca de cuatro meses. A pesar de que Olano le buscó durante varias semanas, cuando apareció, éste le acusó de no haberle buscado lo suficiente, por lo que ordenó su decapitación. Otros capitanes vizcainos intercedieron por la vida de Olano y finalmente Nicuesa le perdonó la vida, aunque tuvo que permanecer encadenado y se le asignó el trabajo de moler maíz entre dos piedras, siguiendo la costumbre de los nativos.
Años más tarde, en 1513, Balboa descubrió el Mar del Sur con Olano y Pizarro a su lado. De allí volvieron con una inmensa fortuna de perlas y oro sin haber perdido un solo hombre y haber dejado atrás a muchos amigos.
Azkoitiarra
Hijo del alcalde
Lope de Olano no nació en una familia cualquiera, sino en el pueblo en el que su padre, Juan De Olano, era alcalde, en Azkoitia, en el año 1479. Su hermano mayor, Sebastián, fue nombrado caballero por los Reyes Católicos de España. Además, fue pariente de Ignacio De Loiola. Pero demostró su espíritu aventurero estudiando en Zarautz para ser piloto, «título que consiguió a la edad de 18 años, cuando se embarcó en el tercer viaje de Colón. A partir de ese momento, su vida se convirtió en una serie de aventuras. No tardó en unirse al rebelde Roldán en contra de la supuesta tiranía de los hermanos Colón, ayudando más tarde a pacificar la isla La Española bajo la gobernación de Francisco de Bobadilla», detalla Miguel de la Cuadra Salcedo, autor del prólogo del trabajo de Edward Rosset El capitán Olano.
«Antes de los 24 años era propietario de una hacienda y se dedicaba a la cría de cerdos. Sin embargo, su espríritu era demasiado inquieto para una vida tan pacífica, lo que le hizo embarcarse en la expedición de Diego de Nicuesa, de Baeza», explica De la Cuadra Salcedo. «Verdaderamente, Olano forma parte de unos hombres que tuvieron la suerte de poder escribir la historia, una historia apasionante de descubrimientos y conquistas que no tiene parangón», añade.
Ahora, todos los interesados en la vida del azkoitiarra podrán disfrutar del trabajo publicado por la editorial Edhasa. La obra se presentó el viernes de la mano de la Fundación Antonio Oteiza y contó con la participación del alcalde azkoitiarra, Asier Aranbarri; del conocido aventurero Miguel de la Cuadra Salcedo, autor del prólogo del libro; y del propio escritor, Edward Rosset.
Según explicaron desde el Ayuntamiento de Azkoitia, El capitán Olano pretende «dar a conocer y colocar en la primera fila de navegantes y descubridores ilustres al azkoitiarra Lope de Olano, un «desconocido e incomprendido navegante que compartió su tiempo y sus andanzas, entre otros, con Cristobal Colón, Vasco Núñez de Balboa, Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa».
Está claro Lope de Olano «se ganó un puesto en la primera fila de navegantes y descubridores ilustres», aseguran desde la Fundación Antonio Oteiza, impulsora de la publicación.









