El castillo de Buñuel

En Buñuel se conocen yacimientos desde el Neolítico (La Noria), la época del Bronce (La Bardena) y del Hierro (Mora), por lo tanto sabemos que estas ricas tierras, al lado del río Ebro, han sido ocupadas siempre; sin embargo, yo he decidido empezar mi estudio desde la época romana, en el siglo I d. C.

Es importante destacar que hay una gran abundancia de yacimientos de esta época y posiblemente, los materiales utilizados para la construcción de las villas, esencialmente piedra, se hayan reutilizado en la construcción del castillo. Deduzco esto, porque las canteras de piedra están aproximadamente a unos diez kilómetros hacia la Bardena y a unos doce en dirección Moncayo. Por tanto, si la piedra escaseaba en esta zona, es lógico pensar que tuvieran que invertir un gran esfuerzo y gasto en traerla, así que la solución más sencilla, sería reutilizarla.

El hecho de que requiriera un gran trabajo traer la piedra, no impidió que Buñuel tuviera grandes villas romanas y centros de fabricación de aceite y vino, para los que necesitaron grandes sillares de piedra que se han ido reutilizando a lo largo de los siglos en diferentes edificaciones. Aparecen restos romanos en La Fontaza, La Barca, La Perta, La Mina, La Talor, San Pedro y Almirón, que ha sido parcialmente excavado y que todavía guarda alguna sorpresa. También hay restos de cerámica en los Huertos del Castillo, que por su posición elevada, es probable que en el S. I, estuviera ocupada por alguna construcción, bien defensiva o bien de vigía del Ebro, que, recordemos era navegable.

Con la caída del Imperio romano, llegaron los visigodos, de los que no guardamos ninguna referencia conocida.

Más tarde, asistimos a la conquista musulmana. concretamente en nuestra zona se instaló la familia de los Banu Quasi, que en el 714 rindió vasallaje a los Omeyas y abrazó el islam, para, principalmente, mantener sus posesiones, entre las que se incluía La Ribera, y dentro de ésta, Buñuel. Aunque no hay datos escritos sobre Buñuel en esta época, sí que hay restos arqueológicos en los campos cercanos al barrio del Castillo, que, como la mayoría de castillos de la Ribera de Navarra, su origen es de época musulmana. El de Buñuel sería de esta época, y su primitiva construcción consistiría únicamente en una torre de base de piedra con muros de tapial. Como ya hemos expuesto anteriormente, la piedra utilizada, sería de las construcciones de la zona de época romana.

Pasamos a la época de la Reconquista, así en 1117, las tropas de Alfonso El Batallador conquistan la Ribera de Navarra, concretamente un noble caballero normando, primo carnal de Alfonso El Batallador, llamado Rotrou III de Perche, que recibió Tudela y que la gobernó como señor desde 1123 hasta 1131. Así pues, una vez conquistada la zona, Alfonso I El Batallador concede el Fuero de Sobrarbe o Fuero de Tudela a las poblaciones de La Ribera. En dicho documento, no se nombra Buñuel, pero sí Azut.

El primer documento en el que se nombra Buñuel como población es de 1176, aunque hay uno anterior, que no nombra el concejo de Buñuel, aunque sí nombra a la marquesa de Bugnol, en un pleito entre Oria de Oriz y las encomiendas templarias de Ribaforada y Novillas sobre el término de Azut, que probablemente era un poblado entre Ribaforada y Buñuel. En dicho pleito, el término se divide en tres partes y, a la marquesa de Buñuel, le toca lo que hoy conocemos como La Noria.

Tras la muerte de Alfonso El Batallador en 1134, entran en juego las órdenes templarias, que resultaron muy favorecidas en su testamento, en concreto la orden de San Juan de Jerusalén, que se instaló en Buñuel. En la plaza de los Fueros fundaron un hospital en un edificio que fue derribado no hace muchos años,espacio que hoy ocupa la sucursal de la Caja Rural. También construyeron la primitiva iglesia de Santa María ubicada en el recientemente derribado Trinquete. Asimismo, la orden recibe una tercera parte del poblado de Azut, otra tercera parte cae en manos de la orden templaria de Ribaforada y Novillas, y por último, la última parte junto con el castillo de Azut, va a parar a Oria de Oriz, marquesa de Buñuel.

Entramos en el siglo XIII y nuestro pueblo y castillo dan un giro de 180 grados al empeñar los Oriz la villa y el castillo a la Corona de Navarra de Sancho VII. Corre el año 1213 y Oria de Oriz empeña la villa con sus tierras y soto del Ebro junto con el castillo a Sancho VII el Fuerte por 9000 maravedíes alfonsíes de buen oro. Es importante reseñar que Lope de Oriz, hijo de Oria de Oriz, marquesa de Buñuel, fue uno de los 200 caballeros que acompañaron al gigante navarro en las Navas de Tolosa. Por tanto, un Buñuelero estuvo en la mítica batalla en la que, según la leyenda, se trajeron las cadenas de Navarra. Lope de Oriz gozó de la confianza de Sancho VII el Fuerte y aparece como alcalde de diferentes castillos, como por ejemplo el de Monreal. El préstamo que hemos mencionado previamente, se hizo efectivo en 1220 y el monarca navarro adquiere la villa y el castillo de Buñuel, y así es como nuestro pueblo pasa a ser una villa de realengo y su castillo un baluarte real. Haciendo un ejercicio de ficción, podemos imaginar a Sancho VII y sus caballeros entrando en la fortaleza y tomando posesión de su reciente adquisición. Ellos harían ondear el águila negra en la torre de homenaje en señal de protección, bajarían por la senda del río a cazar en los Sotos del Ebro, también llamados Sotos del Rey, mientras que su hermana Berengela, reina de Inglaterra, estaría esperando en el castillo la vuelta del rey Sancho, su hermano, infante de Navarra y de todos sus caballeros. Esto sólo son imaginaciones de un soñador buñuelero en busca de una leyenda que magnifique este castillo. Lo cierto es que no hay muchas referencias históricas acerca de lo que se ha escrito anteriormente.

Hay que dar un salto importante en el tiempo para volver a encontrar datos del castillo. Será en 1328 cuando se refuerza el castillo junto con sus murallas y mazmorras. Esto se produce tras los sucesos de Estella contra los judíos, que acabaron buscando la protección del rey. Buñuel y su castillo, al ser de realengo, recibe familias judías que se instalan en el barrio de San Antón. Queda reflejada la existencia de esta comunidad de judíos en los cobros del tesorero del reino en 1309. Es a partir de 1328 cuando lo recaudado por el tesorero demuestra la llegada de las familias adicionales. No hay constancia de sinagoga pero sí de indicios, todavía por demostrar, de que la ermita de San Antón en la cuesta de Lazareto pudo ser su lugar de culto. En el archivo local de Buñuel se conservan unas páginas de la Torá que fueron reutilizadas como cubiertas de libro.

Algunos judíos importantes que se nombran en los archivos son “Semedo de Buñuel” y “Xemen Sanchiz de Buñuel” en 1381, aunque el judío más nombrado y más importante en posesiones en el concejo es “Ezmel de Ablitas”.

Otro salto en el tiempo nos lleva a 1413 en el reinado de Carlos III el Noble. Este monarca tuvo un hijo bastardo llamado Godofredo. Éste con título de mariscal de Navarra recibe censos, rentas y heredades de Buñuel. Un año más tarde, en 1414, Carlos III le concede el título de conde de Cortés. En 1415, Godofredo se casa con Teresa Ramírez de Arellano y en la dote de la boda queda reflejado Buñuel y su castillo. Un dato curioso es que durante esa boda el patxarán es nombrado por primera vez. Otro dato curioso de esta época es el pleito que mantuvo en 1442 el concejo de Buñuel con Teresa Ramírez de Arellano por un amojonamiento. Tenemos el documento que cita el pleito y asimismo nos hace situar el castillo a 500 pasos del Ebro.

Seguimos con nuestro relato sobre Godofredo ya que durante el reinado de Juan II de Aragón con Blanca de Navarra, este personaje cae en desgracia. Desposeído de sus posesiones por Juan II, también llamado “el usurpador”, según la cancillería por malas costumbres, Godofredo desaparece del reino. Las últimas noticias que se tienen lo sitúan en Castilla.

En el año 1428 empiezan las guerras civiles en Navarra entre agramonteses y beamonteses.

En 1434 el reino de Navarra devuelve a Teresa Ramírez de Arellano las posesiones de Buñuel confiscadas a Godofredo.

Llega el momento álgido entre los partidarios de Juan II y Carlos, príncipe de Viana. Buñuel pertenecía a la condesa de Cortes,casada en segundas nupcias con Juan de Mendoza, hombre muy cercano a Juan II, pero el concejo, muy partidario de Carlos, príncipe de Viana, reclama al Consejo Real, el testamento de Blanca de Navarra, para volver a ser pueblo de realengo. Esta reivindicación se hace efectiva con los reyes Juan y Catalina.

El panorama en los reinos cambia totalmente. En Aragón, reina Fernando el Católico, hijo de Juán II. En Castilla reina Isabel la Católica. En Navarra, Juan y Catalina, con posesiones en Francia.

En la primavera de 1494, Juan de Mendoza, maestre de Fernando el Católico, asalta y ocupa el castillo de Buñuel. En el castillo de Olite, los reyes de Navarra, escriben una carta fechada el 14 de mayo de 1494 en la que ordenan sitiar y recuperar con artillería el castillo que se ha asaltado. Éste había sido cercado y sitiado por las tropas navarras al mando del merino de Tudela y del comisario real Mossen Tristán. Se tiene constancia de que Juan de Mendoza escapa del asedio en junio y se dirige a Alfaro en busca de refuerzos. Este conflicto creó un accidente entre los reinos y Fernando el Católico manda un embajador a la corte navarra. Finalmente, a finales de 1494, vuelve el castillo a la posesión de Juan de Mendoza. Este suceso pudo ser una de las maniobras de Fernando el Católico para la desestabilización del reino en la antesala de la conquista de 1512. Que el viejo reino era pieza clave en la política de expansión de Fernando el Católico está más que demostrado, que no fue una anexión sino que fue una conquista por las armas.

En 1512 las tropas de Alfonso, arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando el Católico, pasaron por Buñuel para sitiar Tudela, última ciudad de Navarra en claudicar y rendirse.

En 1516 llega la orden de derribar castillos, torres y recintos amurallados del reino. A Buñuel le toca el desmoche de su recinto amurallado, pero se respeta el castillo al ser de Juan de Mendoza, firme aliado en la conquista de Navarra. Si ya había conflictos entre el concejo de Buñuel y el conde de Altamira antes de la conquista en 1494, 1509 y 1510, se acrecentaron después de 1512. Hay decenas de pleitos en el Consejo Real de Navarra y cientos de documentos. Se usó la torre de cárcel y poco a poco se fueron vendiendo las piedras para construir casas. El último dato es la venta de la piedra del torreón o castillete a un constructor de Tudela en 1841 para hacer tres casas. A partir de ahí, ya no tenemos referencias documentales aunque nuestro castillo sigue presente en la nebulosa de los recuerdos de las buenas gentes que habitan el lugar y en el nombre de la calle que fue testigo de su presencia.

Alfonso Bordonaba Rodero. Buñuel, 3 de diciembre de 2021.

Nosotros los navarros, honramos nuestro pasado como viejo reino.

Por eso queremos a Navarra como una madre y

a nuestro pueblo, como un hijo.

Porque fueron, somos.

Porque somos, serán.

BIBLIOGRAFÍA

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Archivo Real y General de Navarra.

Archivo Local de Buñuel.