{"id":69087,"date":"2026-10-27T20:51:53","date_gmt":"2026-10-27T19:51:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=69087"},"modified":"2026-10-27T20:51:53","modified_gmt":"2026-10-27T19:51:53","slug":"la-revancha-de-samuel-huntington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-revancha-de-samuel-huntington\/","title":{"rendered":"La revancha de Samuel Huntington"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de un \u00abchoque de civilizaciones\u00bb no era err\u00f3nea; simplemente era prematura<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nos encontramos ante un punto de inflexi\u00f3n en las relaciones internacionales tan decisivo como los de 1989, 1945 o 1919: un aut\u00e9ntico acontecimiento generacional. Como entonces, el derrumbe del orden liberal internacional surgido en los a\u00f1os noventa abre una etapa en la que esperanza y temor se entrelazan, mientras las viejas certezas \u2013tanto las reconfortantes como las inquietantes\u2013 se desvanecen. En momentos as\u00ed, los oportunistas carism\u00e1ticos suelen eclipsar a los gestores competentes.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En cada uno de esos puntos de inflexi\u00f3n previos, el viejo orden hab\u00eda ido resquebraj\u00e1ndose lentamente antes de desplomarse de golpe. Aunque no siempre resultara evidente para sus contempor\u00e1neos, en retrospectiva podemos ver que el nuevo orden destinado a reemplazarlo llevaba mucho tiempo gest\u00e1ndose. En 1919, por ejemplo, la proscripci\u00f3n de la guerra y la creaci\u00f3n de un parlamento de naciones figuraban desde hac\u00eda d\u00e9cadas en el debate pol\u00edtico; en 1918, el presidente estadounidense Woodrow Wilson incluso hab\u00eda propuesto la \u00abautodeterminaci\u00f3n nacional\u00bb como requisito para el reconocimiento de un Estado (aunque reservada, en la pr\u00e1ctica, a las naciones de liderazgo blanco). En 1945, la idea de una Sociedad de las Naciones reformada con un consejo de seguridad eficaz se hab\u00eda perfilado ya desde 1942, aunque la aparici\u00f3n del arma nuclear al final de la guerra alterar\u00eda por completo los c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos y allanar\u00eda el camino hacia la Guerra Fr\u00eda. Y antes de 1989, la noci\u00f3n de un orden internacional universal \u00abliberal\u00bb o \u00abbasado en reglas\u00bb como alternativa a las pugnas Este\/Oeste y Norte\/Sur ya era parte del debate desde la d\u00e9cada de 1970.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La hegemon\u00eda posterior a la Guerra Fr\u00eda que cristaliz\u00f3 en los a\u00f1os noventa descansaba sobre varios pilares normativos. El primero sosten\u00eda que las fronteras internacionales no deb\u00edan redibujarse por la fuerza, una norma de la posguerra cuya defensa sirvi\u00f3 incluso de &#8216;casus belli&#8217; declarado en la Guerra del Golfo de 1991. El segundo establec\u00eda que el principio de soberan\u00eda nacional segu\u00eda siendo inviolable, salvo en casos de atrocidades masivas contra los derechos humanos, excepci\u00f3n que acabar\u00eda formaliz\u00e1ndose bajo la r\u00fabrica de la \u00abresponsabilidad de proteger\u00bb. El tercero asum\u00eda que la integraci\u00f3n econ\u00f3mica y financiera global deb\u00eda ser abrazada por todos, pues el libre comercio \u2013presumiblemente justo\u2013 beneficiar\u00eda a cada una de las partes. Y el cuarto defend\u00eda que las disputas entre Estados deb\u00edan zanjarse mediante negociaciones legalistas en instituciones multilaterales, siendo la transformaci\u00f3n del GATT en la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC) en 1995 su expresi\u00f3n institucional m\u00e1s emblem\u00e1tica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ciertamente, ninguno de esos pilares qued\u00f3 libre de cuestionamientos; hegemon\u00eda nunca fue sin\u00f3nimo de consenso. Durante los \u00faltimos quince a\u00f1os, cada uno de ellos ha sido desafiado de forma creciente y expl\u00edcita, especialmente por la Rusia de Vlad\u00edmir Putin y la China de Xi Jinping. Pero lo que ha terminado por asestar el golpe definitivo a ese orden es que Estados Unidos \u2013que en las d\u00e9cadas de 1990 y 2000 se presentaba como su principal garante\u2013 ha empezado ahora a desmarcarse de esos principios uno por uno. Como apunt\u00f3 Nathan Gardels hace unas semanas, bajo el liderazgo de un Donald Trump reinstalado en el poder, Estados Unidos se ha convertido en la mayor potencia revisionista del planeta, una idea que Howard French ha repetido recientemente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras el viejo orden se descompone, la gran inc\u00f3gnita que hoy atenaza a las relaciones internacionales es la forma que adoptar\u00e1 el nuevo que pugna por abrirse paso. Sea cual sea la etiqueta que finalmente reciba, sus rasgos m\u00e1s visibles apuntan a un transaccionalismo de suma cero en la econom\u00eda internacional, a una pol\u00edtica de poder abiertamente tucid\u00eddea \u2013donde \u00ablos fuertes hacen lo que pueden y los d\u00e9biles sufren lo que deben\u00bb\u2013 y a una reafirmaci\u00f3n identitaria articulada en torno a los llamados \u00abestados-civilizaci\u00f3n\u00bb. Todo ello se desplegar\u00e1 en un tablero global mucho m\u00e1s nivelado que el que sigui\u00f3 a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn: aquel \u00abmomento unipolar\u00bb descrito por Charles Krauthammer, cuando Estados Unidos aparec\u00eda, en palabras del entonces ministro franc\u00e9s Hubert V\u00e9drine, como la \u00fanica \u00abhiperpotencia\u00bb.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Fukuyama vs. Huntington<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Durante aquella gran reordenaci\u00f3n, el debate central en las relaciones internacionales enfrent\u00f3 dos visiones ic\u00f3nicas: el ensayo sobre el \u00abFin de la Historia\u00bb de Francis Fukuyama \u2013publicado, prof\u00e9ticamente, pocos meses antes de la ca\u00edda del Muro\u2013 y el \u00abChoque de Civilizaciones\u00bb de Samuel Huntington, que llegar\u00eda cuatro a\u00f1os despu\u00e9s. El propio Fukuyama reconocer\u00eda que \u00abel fin de la historia\u00bb no deb\u00eda leerse como \u00abuna afirmaci\u00f3n sobre la condici\u00f3n emp\u00edrica del mundo, sino como un argumento normativo sobre la justicia o idoneidad de las instituciones pol\u00edtico-liberales\u00bb. Pero los liberales de la \u00e9poca entendieron que esa visi\u00f3n normativa merec\u00eda apoyo. Y, al filo del cambio de siglo, pod\u00edan contemplar las reformas en la Rusia de Boris Yeltsin y la China de Jiang Zemin con suficiente optimismo como para convencerse de que Fukuyama hab\u00eda ganado el debate, tanto en el fondo como en la forma.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Huntington no estaba de acuerdo. Al igual que Fukuyama, el acad\u00e9mico \u2013cofundador de &#8216;Foreign Policy&#8217;\u2013 sosten\u00eda que las divisiones de la Guerra Fr\u00eda entre un Este comunista y un Oeste democr\u00e1tico, entre un norte global rico y un sur global pobre, \u00abya no eran relevantes\u00bb. Pero mientras el internacionalista liberal Fukuyama ve\u00eda en el final de la Guerra Fr\u00eda el preludio de una paz perpetua entre estados alineados con los principios de la democracia electoral y un capitalismo regulado \u2013lo que \u00e9l describi\u00f3 como \u00abla forma final de gobierno humano\u00bb\u2013, el realista Huntington anticipaba algo muy distinto: un mundo atravesado por conflictos permanentes, aunque reconfigurados a lo largo de ejes completamente nuevos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Para Huntington, los actores geopol\u00edticos decisivos dejar\u00edan de ser los estados-naci\u00f3n para convertirse en las \u00abcivilizaciones\u00bb, entendidas en el sentido que les dio el historiador brit\u00e1nico Arnold J. Toynbee en su monumental &#8216;Estudio de la Historia&#8217;, publicado en doce vol\u00famenes entre 1934 y 1961. Desde esta perspectiva, las \u00abl\u00edneas de falla\u00bb \u2013una met\u00e1fora deliberadamente tect\u00f3nica\u2013 que separan unas civilizaciones de otras pasar\u00edan a ser los principales puntos de fractura del orden internacional posterior a la Guerra Fr\u00eda.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La identidad civilizatoria, advert\u00eda Huntington, ganar\u00eda un peso creciente en el futuro. El mundo quedar\u00eda moldeado, en gran medida, por las interacciones entre siete u ocho grandes civilizaciones: la occidental, la confuciana, la japonesa, la isl\u00e1mica, la hind\u00fa, la eslavo-ortodoxa, la latinoamericana y, quiz\u00e1 tambi\u00e9n, la africana. Los conflictos m\u00e1s significativos del ma\u00f1ana estallar\u00edan precisamente en esas l\u00edneas de falla culturales que separan unas civilizaciones de otras.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La visi\u00f3n de Huntington sobre el nuevo orden era considerablemente m\u00e1s sombr\u00eda que la de Fukuyama, aunque ambas conten\u00edan una ambivalencia de fondo. Fukuyama cerraba su c\u00e9lebre ensayo advirtiendo que el precio de la paz perpetua ser\u00eda un tedio tecnocr\u00e1tico: la \u00abaudacia, el coraje, la imaginaci\u00f3n y el idealismo\u00bb que hab\u00edan alimentado las grandes contiendas ideol\u00f3gicas ser\u00edan reemplazados por \u00abel c\u00e1lculo econ\u00f3mico, la resoluci\u00f3n interminable de problemas t\u00e9cnicos, las preocupaciones medioambientales y la satisfacci\u00f3n de sofisticadas demandas de consumo\u00bb. Los \u00absiglos de aburrimiento\u00bb que se avecinaban, sosten\u00eda, desembocar\u00edan en una crisis existencial para quienes buscaran reconocimiento social en un mundo sin espacio para la gloria pol\u00edtica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Por el contrario, Huntington sosten\u00eda que las identidades de grupo \u2013alimentadas por distinciones culturales profundamente arraigadas\u2013 eran perdurables y solo se volver\u00edan m\u00e1s visibles a medida que las ideolog\u00edas universalistas de la Guerra Fr\u00eda se disiparan. En el libro de 1996 que desarrollaba su art\u00edculo original, anticip\u00f3 un equilibrio inestable sostenido por \u00abestados centrales\u00bb capaces de imponer su autoridad dentro de sus respectivas \u00abesferas de influencia\u00bb civilizatorias. Por un lado, \u00ablos choques de civilizaciones son la mayor amenaza para la paz mundial\u00bb, escrib\u00eda, pues el \u00e9nfasis en diferencias culturales insalvables sentaba las bases de una hostilidad sin fin. (Huntington tambi\u00e9n previ\u00f3 que la animadversi\u00f3n hacia los inmigrantes se convertir\u00eda en el rasgo definitorio de la pol\u00edtica interna en un orden mundial moldeado por el choque de civilizaciones).<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, si en ese nuevo orden todos asum\u00edan la insensatez de intentar imponer su propio sistema cultural a civilizaciones \u00abajenas\u00bb, entonces \u00abun orden internacional basado en civilizaciones es la salvaguardia m\u00e1s segura contra una guerra mundial\u00bb. La hostilidad cultural entre civilizaciones pod\u00eda ser inevitable, pero, con algo de suerte, el \u00abchoque\u00bb se limitar\u00eda a un estr\u00e9pito ensordecedor antes que a un enfrentamiento violento.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En comparaci\u00f3n con el de Fukuyama, el ensayo de Huntington \u2013y el libro que lo ampli\u00f3\u2013 recibi\u00f3, si cabe, a\u00fan m\u00e1s atenci\u00f3n, mucha de ella en un registro abiertamente cr\u00edtico. Historiadores y antrop\u00f3logos cuestionaron la incoherencia de la categor\u00eda misma de \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb (una fluidez que el propio Huntington reconoc\u00eda), mientras que los especialistas en relaciones internacionales subrayaron que muchos de los conflictos m\u00e1s sangrientos del momento \u2013desde las guerras entre musulmanes sun\u00edes y chi\u00edes hasta numerosos enfrentamientos en \u00c1frica\u2013 estallaban &#8216;dentro&#8217; de las supuestas civilizaciones, no entre ellas. Cosmopolitas, globalistas y liberales rechazaron el libro no tanto por su lectura de la pol\u00edtica mundial como por lo que percib\u00edan como un amoralismo descarado.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La lenta erosi\u00f3n del orden liberal<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Durante las dos primeras d\u00e9cadas posteriores al fin de la Guerra Fr\u00eda, el orden internacional oper\u00f3, en lo fundamental, dentro del marco normativo que hab\u00eda anticipado Fukuyama. Desde mediados de los noventa hasta bien entrada la d\u00e9cada de 2010, la mayor\u00eda de los l\u00edderes pol\u00edticos \u2013aunque a veces de mala gana\u2013 aceptaron jugar seg\u00fan las reglas del llamado \u00aborden liberal internacional\u00bb. Europa profundiz\u00f3 su integraci\u00f3n bajo el paraguas institucional de la Uni\u00f3n Europea. Las disputas comerciales se encauzaron a trav\u00e9s de la OMC, cuyos dict\u00e1menes fueron, en general, acatados. Los criminales de guerra fueron perseguidos con desigual rigor, pero cuando eran detenidos, terminaban ante tribunales internacionales formalmente establecidos: el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (1993), el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (1994) o la Corte Penal Internacional (2002).<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando Estados Unidos decidi\u00f3 recurrir a la fuerza \u2013en los Balcanes en los a\u00f1os noventa, en Irak en 2003 o en Libia en 2011\u2013 procur\u00f3 revestir sus operaciones con alg\u00fan tipo de legitimaci\u00f3n internacional, ya fuera a trav\u00e9s de Naciones Unidas o de la OTAN (aunque, llegado el caso, un voto adverso nunca lo disuadi\u00f3). George W. Bush, en particular, se empe\u00f1\u00f3 en presentar tanto la guerra global contra el terrorismo como el derrocamiento del r\u00e9gimen iraqu\u00ed en clave fukuyamiana, y no huntingtoniana: \u00abCuando se trata de los derechos y necesidades comunes de hombres y mujeres, no hay choque de civilizaciones\u00bb, proclam\u00f3. \u00abLas exigencias de la libertad se aplican plenamente a \u00c1frica, a Am\u00e9rica Latina y a todo el mundo isl\u00e1mico. Los pueblos de las naciones isl\u00e1micas quieren y merecen las mismas libertades y oportunidades que los de cualquier otra naci\u00f3n. Y sus gobiernos deber\u00edan escuchar sus anhelos\u00bb.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Incluso Rusia, el gran perdedor geopol\u00edtico del arreglo posterior a la Guerra Fr\u00eda y, por ello mismo, su potencia disidente m\u00e1s previsible y vehemente, mantuvo durante un tiempo cierta deferencia hacia el nuevo orden. Sus intentos de modificar fronteras se limitaron a anexiones &#8216;de facto&#8217; \u2013y no &#8216;de jure&#8217;\u2013 de territorios arrebatados a sus vecinos: Transnistria en Moldavia tras 1992, y Abjasia y Osetia del Sur en Georgia a partir de 2008. Cada uno de estos episodios puede leerse como el tributo que el vicio rinde a la virtud; pero, en \u00faltima instancia, no dejaban de ser un tributo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Parafraseando a Fukuyama (y, en \u00faltima instancia, a Hegel), toda \u00e9poca contiene las semillas de la que habr\u00e1 de sucederla, encarnadas en fuerzas que se oponen al orden dominante. A comienzos de la d\u00e9cada de 2010, las grietas en la arquitectura normativa de la posguerra fr\u00eda ya eran visibles. Y, cada vez con mayor nitidez, las potencias emergentes que empezaban a pensarse a s\u00ed mismas en los t\u00e9rminos civilizatorios anticipados por Huntington dos d\u00e9cadas antes comenzaron a cuestionar abiertamente los valores supuestamente universales sobre los que descansaba el orden liberal internacional. Si en los a\u00f1os noventa algunos l\u00edderes de pa\u00edses m\u00e1s peque\u00f1os \u2013como Singapur y Malasia\u2013 hab\u00edan defendido la existencia de unos \u00abvalores asi\u00e1ticos\u00bb distintos de los occidentales, para 2014 tanto Putin como Xi describ\u00edan sin ambages a Rusia y China como \u00abcivilizaciones\u00bb dotadas de valores propios, inconmensurables con los de las democracias occidentales y, desde su perspectiva, superiores a ellos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La geopol\u00edtica vuelve con fuerza<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Con una d\u00e9cada de perspectiva, 2014 se revela como el punto de inflexi\u00f3n en el que la erosi\u00f3n del orden liberal internacional comenz\u00f3 a volverse gangrena. Ese a\u00f1o, la anexi\u00f3n &#8216;de jure&#8217; de la pen\u00ednsula de Crimea por parte de Rusia supuso una ruptura abierta: un desaf\u00edo frontal a uno de los pilares b\u00e1sicos del sistema surgido tras la Guerra Fr\u00eda, seg\u00fan el cual las fronteras no deb\u00edan redibujarse por la fuerza. Significativamente, Putin justific\u00f3 la operaci\u00f3n en t\u00e9rminos expl\u00edcitamente \u00abcivilizatorios\u00bb, alegando que Crimea siempre hab\u00eda formado parte del \u00abmundo ruso\u00bb. Ese mismo a\u00f1o, el ascenso de Narendra Modi y del BJP \u2013que desplaz\u00f3 al pluralista Partido del Congreso\u2013 tambi\u00e9n se articul\u00f3 mediante un marco civilizatorio: la ideolog\u00eda del &#8216;Hindutva&#8217;, que presentaba a la India como un estado-civilizaci\u00f3n hinduista, pese a los cientos de millones de ciudadanos indios que no profesan esa religi\u00f3n. A su vez, la consolidaci\u00f3n de Xi Jinping como l\u00edder supremo \u2013sin pretensi\u00f3n alguna ya de mantener la ambig\u00fcedad estrat\u00e9gica sobre una eventual liberalizaci\u00f3n de China y cada vez m\u00e1s inclinado a la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica directa\u2013 termin\u00f3 de disipar la utop\u00eda fukuyamiana. Para mediados de aquella d\u00e9cada, la c\u00e9lebre \u00abtercera ola\u00bb de democratizaci\u00f3n ya no parec\u00eda el anticipo de un futuro radiante, sino m\u00e1s bien una falsa alarma hist\u00f3rica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Desde esta perspectiva, el \u00faltimo cuarto de siglo puede leerse como una larga fase de incubaci\u00f3n de la tesis de Huntington. Hoy resulta evidente que el polit\u00f3logo no err\u00f3 tanto en los contornos del orden llamado a suceder a la posguerra fr\u00eda como en el timing de sus intuiciones. Supo se\u00f1alar el elemento antin\u00f3mico que qued\u00f3 incrustado en el interior del orden liberal y que, con paciencia, aguard\u00f3 su momento para emerger como cimiento del siguiente. Y ese nuevo orden \u2013definido por la l\u00f3gica civilizatoria y la rivalidad identitaria entre grandes potencias\u2013 ha terminado por desplegarse en toda su magnitud durante la \u00faltima d\u00e9cada.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Visto desde la c\u00faspide del optimismo internacionalista liberal de finales de los noventa, nuestro presente se comprende mejor como \u00abla revancha de Huntington\u00bb. El sue\u00f1o de un consenso universal en torno a la democracia liberal y a un capitalismo global gestionado tecnocr\u00e1ticamente ha quedado atr\u00e1s, y los valedores del choque de civilizaciones avanzan con paso firme en casi todos los rincones: de Mosc\u00fa y Pek\u00edn a Delhi y Estambul, y ahora tambi\u00e9n en Washington D. C. En este nuevo orden, la fortuna se inclinar\u00e1 \u2013aunque no siempre en el sentido de favorecerlos\u2013 hacia los audaces y vehementes antes que hacia los corteses y ordenados. En lugar del as\u00e9ptico tedio de las reglas burocr\u00e1ticas poshist\u00f3ricas, nos aguardan las pulsiones viscerales de un sistema internacional m\u00e1s crudo y despiadado. La crueldad ser\u00e1 recompensada; la debilidad, explotada. Cuesta no imaginar a Huntington sonriendo desde su tumba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">* Historiador y vicepresidente ejecutivo y director de operaciones del Instituto Berggruen.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">P\u00c1GINA INTERNACIONAL<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><a href=\"https:\/\/paginainternacional.com\/articulo\/207\/la-revancha-de-samuel-huntington\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/paginainternacional.com\/articulo\/207\/la-revancha-de-samuel-huntington<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea de un \u00abchoque de civilizaciones\u00bb no era err\u00f3nea; simplemente era prematura Nos encontramos ante un punto de inflexi\u00f3n en las relaciones internacionales tan decisivo como los de 1989, 1945 o 1919: un aut\u00e9ntico acontecimiento generacional. 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