{"id":68686,"date":"2026-09-06T10:08:17","date_gmt":"2026-09-06T09:08:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=68686"},"modified":"2026-09-06T10:08:17","modified_gmt":"2026-09-06T09:08:17","slug":"huntington-y-el-sentido-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/huntington-y-el-sentido-comun\/","title":{"rendered":"Huntington y el sentido com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando Samuel Huntington public\u00f3 el art\u00edculo sobre el choque de civilizaciones (luego ampliado a libro), las voces del multiculturalismo se pusieron en pie de guerra. Hablar de colisi\u00f3n entre las grandes configuraciones espirituales ofend\u00eda al ecumenismo. Era como advertir de la presencia de un gran bloque de hielo bajo la superficie mientras los pasajeros bailaban en cubierta. Huntington dif\u00edcilmente pod\u00eda ganar adeptos para su tesis despu\u00e9s de d\u00e9cadas de universalismo simplificador. Las personas de mi edad recordar\u00e1n la llegada a Espa\u00f1a a mediados de los sesenta de un grupo de j\u00f3venes cantantes que se llamaban &#8216;Up with People&#8217;; en espa\u00f1ol, &#8216;Viva la Gente&#8217;. Este grupo \u201ceducativo\u201d hab\u00eda sido fundado en Tucson, Arizona, en respuesta a la rebeli\u00f3n juvenil de la \u00e9poca y empez\u00f3 a girar por el mundo cuando se extend\u00edan las protestas por la guerra de Vietnam. Al drama de toda una generaci\u00f3n poniendo en jaque al sistema, &#8216;Up with People&#8217; contrapon\u00eda buenos sentimientos, optimismo a raudales y propuestas de armon\u00eda global, lo que en la jerga actual se llama \u201cbuen rollo\u201d. Musicalmente pelada y con una letra completamente tonta, la canci\u00f3n &#8216;Viva la gente&#8217; se enganchaba como un chicle y se populariz\u00f3 al instante.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Los lectores algo m\u00e1s j\u00f3venes, los que no pueden revenir la cantinela, recordar\u00e1n en cambio el equivalente local &#8216;made&#8217; in los Manolos, &#8216;Amigos para siempre&#8217;, convertido en himno oficioso de los Juegos Ol\u00edmpicos del 92. Mientras en el Estadio Ol\u00edmpico la gente coreaba melindrosamente aquel himno de amor eterno a la mundialidad, el juez Baltasar Garz\u00f3n enviaba a prisi\u00f3n a cuarenta y cinco independentistas, con torturas a\u00f1adidas, si no con benepl\u00e1cito del juez, s\u00ed con su conocimiento. La simultaneidad de la canci\u00f3n de los Manolos con la tortura no era casual; unos cantaban por gusto y otros a la fuerza, pero las dos interpretaciones se implicaban mutuamente. El Estado encerraba a medio centenar de personas para impedir que expandiesen las aspiraciones nacionales catalanas ante las c\u00e1maras del mundo. Y mientras tanto las televisiones emit\u00edan un estallido de espa\u00f1olidad, que Pasqual Maragall bendec\u00eda oficialmente proclamando: \u201cCon la ceremonia [de inauguraci\u00f3n de los Juegos] nace una nueva Espa\u00f1a\u201d. Aquella nueva Espa\u00f1a de sonoras reminiscencias falangistas anunciaba el ocaso de la Catalu\u00f1a hist\u00f3rica que, tras haber sobrevivido al franquismo, estaba a punto de sucumbir a la globalizaci\u00f3n. La Espa\u00f1a gloriosa del PSOE nac\u00eda con la rendici\u00f3n gozosa de Barcelona, la antigua capital que algunos, ahora que el pescado ya est\u00e1 vendido, proponen recuperar para la catalanidad.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A Huntington le sali\u00f3 al encuentro el presidente espa\u00f1ol progresista Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero. A falta de argumentos cient\u00edficos, Zapatero quiso demostrar el movimiento andando e invent\u00f3 una plataforma llamada &#8216;Alianza de Civilizaciones&#8217; en Naciones Unidas. Aquel invento, financiado con dinero de todos ustedes, era un instrumento propagand\u00edstico sin pies ni cabeza o efectos reales. Las Naciones Unidas son ya, al menos en principio, una alianza internacional por la paz, que dispone de una agencia para el di\u00e1logo cultural y cient\u00edfico, la UNESCO. Agregar una subestructura para fomentar el di\u00e1logo intercultural era pragm\u00e1ticamente tan in\u00fatil como pol\u00edticamente interesado. En resumen: era una iniciativa c\u00ednicamente oportunista, como lo demuestra el hecho de tener como \u00fanico suscriptor al dictador turco Recep Tayyib Erdogan. El trasfondo de la gracia de Zapatero eran los atentados islamistas del once de marzo de 2004 en Madrid, pocos d\u00edas antes de las elecciones que le hicieron presidente y de ceder a la extorsi\u00f3n de los terroristas.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Con el choque de civilizaciones ocurre como con el cambio clim\u00e1tico. La ceguera ideol\u00f3gica prevalece sobre la evidencia, por m\u00e1s catastr\u00f3fica que sea. Pero as\u00ed como la meteorolog\u00eda ya no se limita a perturbaciones espor\u00e1dicas sino que marca una tendencia, los grandes conflictos pol\u00edticos ya no se limitan a escaramuzas nacionales, como lo fue la Guerra Europea y todav\u00eda lo fueron las guerras coloniales. El equilibrio de poder salido de la Segunda Guerra Mundial se ha alterado y con \u00e9l el confort de dividir el mundo en dos bloques alternativos y dos formas de organizar la existencia. El capitalismo corre un riesgo muy grande de autodestruirse, y all\u00ed donde el comunismo pervive doctrinalmente, no tiene otra funci\u00f3n real que sostener una autocracia. Hoy, los conflictos quemantes o en fase de calentamiento encuentran motivo en coordenadas m\u00e1s primarias.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No hace falta ser demasiado astuto para entender que en la guerra implacable de Putin en Ucrania revive el conflicto entre el antiguo despotismo ruso-oriental y Occidente. China, convirti\u00e9ndose en un gigante econ\u00f3mico, reclama la hegemon\u00eda continental, con India como \u00fanico rival en potencia demogr\u00e1fica y pujanza econ\u00f3mica. El guirigay de Oriente Medio, impensable sin el resurgimiento del islamismo, es un juego a muchas bandas. Por un lado est\u00e1 la lucha por la hegemon\u00eda doctrinal y pol\u00edtica (pues en el Islam religi\u00f3n y gobierno son inseparables). Por otro lado, el rechazo visceral de las costumbres occidentales. Israel, fundado sobre una concepci\u00f3n \u00e9tnico-religiosa, lleva d\u00e9cadas oscilando entre el liberalismo democr\u00e1tico y la ortodoxia arcaizante. \u00daltimamente se ha decantado por el fundamentalismo y convertido la justa defensa en una guerra de conquista fundada en una mitolog\u00eda dos veces milenaria. La tierra que Yahv\u00e9 dio a los hebreos en territorio cananeo hace cerca de tres milenios y medio, los actuales israel\u00edes se la quitan a los palestinos con toda la crueldad b\u00edblica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No tiene sentido tildar de reaccionario este retorno a los or\u00edgenes, pues escapa del eje ideol\u00f3gico, que por cierto es de reciente factura occidental y se deja al atravesar determinadas l\u00edneas isob\u00e1ricas. Continuar analizando la realidad en t\u00e9rminos de progresismo y reacci\u00f3n es pura holgazaner\u00eda intelectual. Hoy las sociedades despiertan del sue\u00f1o de la globalizaci\u00f3n y buscan la estructura en los propios fundamentos. En la conferencia sobre sabidur\u00eda en la que particip\u00e9 hace dos a\u00f1os en la Universidad de Shanghai, los colegas chinos buscaban en Confucio y Mencio las bases del pensamiento chino actual, como si las sociedades de Occidente volvieran a las ra\u00edces presocr\u00e1ticas, plat\u00f3nicas y cristianas. Buscar las ra\u00edces tiene sentido, porque los libros sapienciales destilan la experiencia que ha permitido a una civilizaci\u00f3n como la china sobrevivir durante milenios sin perder su car\u00e1cter. \u00bfPor qu\u00e9 pu\u00f1etas las dem\u00e1s civilizaciones deber\u00edan importar el modelo de autodestrucci\u00f3n occidental? La respuesta es obvia. Por eso, a medida que se recuperan de la cacer\u00eda colonial, a ese modelo oponen uno propio y de la competici\u00f3n inevitable entre modelos se desprende el conflicto.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La advertencia de Huntington recordaba demasiado el catastrofismo de Spengler para que nadie lo tuviera demasiado en cuenta. Puesto que la reacci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan a un aviso de cat\u00e1strofe subyacente es desentenderse o negarlo, Occidente se sumergi\u00f3 en una ola de frivolidad. A medida que se deshielan los polos de la modernidad, el Viejo Continente se hunde como una nueva Atlantis. No es que el cambio sea imperceptible; es que la gente se ha habituado, como la rana proverbial. El choque de civilizaciones no se produce como las escaramuzas del siglo XVIII, con las tropas alineadas y los bandos perfectamente definidos en el campo de batalla, sino en el coraz\u00f3n de las civilizaciones. En las m\u00e1s refractarias puede tomar la forma de persecuciones religiosas, en las m\u00e1s d\u00factiles la de guerras culturales.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En los pa\u00edses de tradici\u00f3n democr\u00e1tica estas guerras se libran en aras del liberalismo. El hecho es parad\u00f3jico, porque mientras que el liberalismo cl\u00e1sico era una defensa del individualismo frente al ascenso del poder de las masas, las guerras culturales son un fen\u00f3meno grupal. Pero est\u00e9 donde est\u00e9, la lucha por el universalismo \u2014esto es, por la hegemon\u00eda de los principios metaf\u00edsicos de una concepci\u00f3n de la vida humana\u2014 causa el desplazamiento lento o repentino de las placas hist\u00f3ricas que en el reloj de lo cotidiano solemos contemplar bajo la especie de noticias. \u00c9stas pueden ser tan turbadoras como los atentados del once de marzo de 2004 o los del diecisiete de agosto de 2017 y tan anecd\u00f3ticas como que un grupo de est\u00fapidos encuentre virtuoso amargar la fiesta a alguien tirando un paquete de sal en una paella durante una comida popular. Dram\u00e1ticas o triviales, las sacudidas que los pretenciosos llaman delitos de odio tienen importancia como s\u00edntomas, puesto que ponen en evidencia lo que es de sentido com\u00fan. Pero en la noche ideol\u00f3gica, cuando los creadores de opini\u00f3n manejan el sentido de realidad con lo que dicen y sobre todo con lo que no dejan decir, el sentido com\u00fan, como sab\u00eda Orwell por haberlo aprendido en Catalu\u00f1a, es la peor de las herej\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">EL M\u00d3N<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Samuel Huntington public\u00f3 el art\u00edculo sobre el choque de civilizaciones (luego ampliado a libro), las voces del multiculturalismo se pusieron en pie de guerra. Hablar de colisi\u00f3n entre las grandes configuraciones espirituales ofend\u00eda al ecumenismo. 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