{"id":68393,"date":"2026-07-16T16:21:28","date_gmt":"2026-07-16T15:21:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=68393"},"modified":"2026-07-16T16:21:28","modified_gmt":"2026-07-16T15:21:28","slug":"el-mal-menor-de-la-socialdemocracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-mal-menor-de-la-socialdemocracia\/","title":{"rendered":"El mal menor de la socialdemocracia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">De Manchester a Ferraz: por qu\u00e9 una tradici\u00f3n que promet\u00eda futuro ahora es s\u00f3lo un refugio contra lo peor<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Como escrib\u00ed en otra columna, \u201cla esperanza es una decepci\u00f3n aplazada\u201d. Sigo sin recordar d\u00f3nde le\u00ed por primera vez esta frase, pero se me ha quedado grabada y no puedo quit\u00e1rmela de la cabeza. Observando la trayectoria de la socialdemocracia en buena parte del mundo, uno se pregunta a veces si no contiene m\u00e1s verdad de la que nos gustar\u00eda reconocer a pesar de los brotes verdes.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La noche del 18 de junio de 2026, Andy Burnham \u2014el alcalde del Gran Manchester que los suyos admiran como el \u00abrey del Norte\u00bb\u2014 gan\u00f3 la elecci\u00f3n parcial de Makerfield holgadamente y recuper\u00f3 el esca\u00f1o en el Parlamento que necesitaba para poder disputar a Keir Starmer el liderazgo del laborismo y, como consecuencia, el del gobierno de la Gran Breta\u00f1a. Derrot\u00f3 por m\u00e1s de nueve mil votos al candidato de Reform UK, el partido antiinmigraci\u00f3n de Nigel Farage, y tambi\u00e9n se impuso de forma a\u00fan m\u00e1s contundente al nuevo partido xen\u00f3fobo, Restore Britain, del diputado Rupert Lowe. En el discurso de la victoria, Burnham dijo que todo el mundo sabe que \u201cla pol\u00edtica no funciona\u201d y prometi\u00f3 una forma de hacer nueva, basada en la unidad y la esperanza, contra la deriva oscura y divisoria que avanza a ambos lados del Atl\u00e1ntico.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La paradoja es evidente. Hace apenas dos a\u00f1os, en julio de 2024, Starmer hab\u00eda conducido el laborismo a una abrumadora mayor\u00eda tras catorce a\u00f1os de gobierno conservador. Hoy su popularidad se ha derrumbado hasta el punto de que un alcalde del deprimido norte ingl\u00e9s ha tenido que volver a la C\u00e1mara de los Comunes para hacerle sombra, empujarle a dimitir \u2014como hizo el lunes\u2014 y convertirse a s\u00ed mismo en el gran favorito para relevarlo. Quien promet\u00eda ser la alternativa al conservadurismo se ha convertido, a ojos de muchos votantes, en la cabeza de una administraci\u00f3n sin rumbo. Y la pregunta que se cierne sobre Westminster es la misma que se cierne sobre toda la familia socialdem\u00f3crata europea: \u00bfpuede Burnham \u2014o alguien como \u00e9l\u2014 volver a hacer del laborismo una esperanza, o s\u00f3lo ofrecer\u00e1 un cambio de cara? \u00bfSer\u00e1 una alternativa o s\u00f3lo un refugio?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Una decadencia que no es s\u00f3lo econ\u00f3mica<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El gran proyecto socialdem\u00f3crata, que un d\u00eda prometi\u00f3 reconciliar la libertad con la justicia, el progreso econ\u00f3mico con la igualdad y el Estado con la ciudadan\u00eda democr\u00e1tica, se ha ido desvaneciendo. Lo que hab\u00eda sido la tradici\u00f3n dominante de la Europa de la posguerra a menudo sobrevive como recuerdo nost\u00e1lgico o como estructura de poder fatigada. Arrastra los pies en un contexto dominado por los extremismos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La decadencia de la socialdemocracia no se explica s\u00f3lo por la globalizaci\u00f3n o una transformaci\u00f3n econ\u00f3mica acelerada y en ocasiones sin una regulaci\u00f3n adecuada. Refleja tambi\u00e9n un agotamiento moral m\u00e1s profundo. All\u00ed donde la socialdemocracia hab\u00eda prometido responsabilidad, equidad y redistribuci\u00f3n, acab\u00f3 a menudo administrando pol\u00edticas neoliberales o acomod\u00e1ndose al poder financiero. Y lo que pudo ser realismo pol\u00edtico \u2014comprensible\u2014 ha derivado demasiadas veces en un simple apego al poder. En el Estado espa\u00f1ol, la deriva de Felipe Gonz\u00e1lez y Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero son el peor ejemplo. Los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n hicieron el resto: erosionaron la credibilidad de partidos que un d\u00eda hab\u00edan reclamado una superioridad moral sobre la derecha. Poco a poco, las organizaciones socialdem\u00f3cratas han perdido el contacto con los grupos sociales que hist\u00f3ricamente representaban. Buena parte de la clase trabajadora y sectores de las clases medias se han ido hacia otro lado: a veces hacia el nacionalismo \u00e9tnico, a veces hacia el populismo. O ambas cosas a la vez, como es evidente con Vox y Alian\u00e7a.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Donde s\u00ed se ha reinventado (ya qu\u00e9 precio)<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No toda la historia es de declive. Dinamarca ofrece el ejemplo m\u00e1s citado. Bajo el liderazgo de Mette Frederiksen, los socialdem\u00f3cratas daneses reconstruyeron su estrategia en torno a tres prioridades: defender el estado del bienestar, abordar la inmigraci\u00f3n con pragmatismo y conectar de nuevo con el voto obrero. Frederiksen abandon\u00f3 deliberadamente el tono moralizador de una determinada izquierda cultural para centrarse en la seguridad material y la cohesi\u00f3n social, incluyendo una fiscalidad m\u00e1s justa para los trabajadores. The Guardian (1) lo resumi\u00f3 diciendo que el partido hab\u00eda sido desplazado sin contemplaciones hacia la izquierda en econom\u00eda y hacia la derecha en inmigraci\u00f3n. Hablar\u00e9 enseguida. De momento retengamos un par de datos: en 2014, el Partido Popular Dan\u00e9s, ultranacionalista, hab\u00eda ganado las europeas en Dinamarca por delante de los socialdem\u00f3cratas; en 2019 Frederiksen regres\u00f3 al gobierno y en 2022 revalid\u00f3 la victoria arrebat\u00e1ndole al nacionalpopulismo la agenda del agravio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El precio de esta nueva imagen de la socialdemocracia danesa se vio con toda su crudeza en el Consejo Europeo de este mes de junio. Ante la regularizaci\u00f3n extraordinaria de medio mill\u00f3n de inmigrantes impulsada por el Gobierno espa\u00f1ol, fue Frederiksen \u2014y no otro l\u00edder de la derecha\u2014 quien tom\u00f3 la palabra para reprochar a Pedro S\u00e1nchez que lo hubiera hecho, reclamando un marco legal com\u00fan europeo y mayor atenci\u00f3n a las consecuencias que la pol\u00edtica de acogida de un Estado genera sobre los dem\u00e1s. Cuando S\u00e1nchez defendi\u00f3 su posici\u00f3n, los que salieron a apoyar a la danesa fueron la italiana Giorgia Meloni y el primer ministro belga, Bart De Wever, ambos del grupo de los Conservadores y Reformistas europeos. No es un detalle cualquiera: Dinamarca es una de las principales impulsoras de los centros de retorno para migrantes en terceros pa\u00edses \u2014la misma f\u00f3rmula que defiende Meloni\u2014 y en el Consejo se alinea sistem\u00e1ticamente con halcones como Austria o Polonia contra la acogida. Y esta l\u00ednea, que Copenhague justifica diciendo que as\u00ed protege los derechos sociales de la clase trabajadora danesa, no se ha ablandado ni siquiera despu\u00e9s de formar un gobierno de coalici\u00f3n que incluye a los ecologistas de izquierda.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Dos dirigentes de la misma familia socialdem\u00f3crata europea -Frederiksen y S\u00e1nchez- defienden posiciones radicalmente opuestas sobre la inmigraci\u00f3n. \u00bfLa danesa es de izquierda en econom\u00eda y de derecha en inmigraci\u00f3n? Aqu\u00ed hay una lecci\u00f3n inc\u00f3moda: el modelo que funciona electoralmente lo hace, en buena parte, porque ha mordido el cebo \u2014y la narrativa\u2014 de la derecha. Pedro S\u00e1nchez, que en el debate del Consejo defend\u00eda la posici\u00f3n m\u00e1s humanista -que las personas que ya viven y trabajan en un pa\u00eds merecen derechos-, lo hac\u00eda representando un gobierno tan erosionado por la corrupci\u00f3n y tan t\u00e1ctico en todo que dif\u00edcilmente puede encarnar esperanza alguna.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La agenda humanitaria queda destruida por la corrupci\u00f3n. Es el Jano bifronte que experiment\u00f3 Carmen Calvo, gran feminista del PSOE partidaria de la abolici\u00f3n de la prostituci\u00f3n, cuando supo qui\u00e9n era realmente el ministro que se sentaba a su lado. Seg\u00fan los informes de la UCO, Jos\u00e9 Luis \u00c1balos colocaba a mujeres en empresas p\u00fablicas y pagaba prostituci\u00f3n desde la \u00f3rbita del ministerio: un putero, en estado puro. S\u00e1nchez los fulmin\u00f3 a ambos para salvarse \u00e9l. La socialdemocracia amable, progresista e ilusionante que a\u00f1oro no tiene hoy ning\u00fan ejemplo europeo plenamente exitoso.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La otra cara de la moneda: el PSOE<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Si la socialdemocracia danesa sobrevive haciendo suyo el marco migratorio de la derecha, el PSOE espa\u00f1ol exhibe otra forma de decadencia: la del partido que confunde defender a la democracia con protegerse a s\u00ed mismo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La trama destapada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha ido estrechando el c\u00edrculo en torno a S\u00e1nchez. Santos Cerd\u00e1n, ex secretario de Organizaci\u00f3n, Jos\u00e9 Luis \u00c1balos, ex ministro y predecesor suyo en el cargo, y el asesor Koldo Garc\u00eda aparecen ligados a comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones de obra p\u00fablica. O el caso Leire D\u00edez, la conocida \u201cfontanera\u201d del PSOE que presionaba a jueces, fiscales y polic\u00edas. \u00c1balos entr\u00f3 en prisi\u00f3n en noviembre de 2025 \u2014el primer diputado en activo que lo hace desde la restauraci\u00f3n democr\u00e1tica de 1978\u2014, y este lunes el Tribunal Supremo le ha condenado a veinticuatro a\u00f1os de c\u00e1rcel. En el entorno m\u00e1s inmediato del presidente se acumulan, adem\u00e1s, las investigaciones sobre su mujer y su hermano. La corrupci\u00f3n que llev\u00f3 a S\u00e1nchez al poder con la moci\u00f3n de censura de 2018, contra un PP condenado por la trama G\u00fcrtel, ahora le asedia desde dentro de casa.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ante estas circunstancias, en vez de una regeneraci\u00f3n moral, el Gobierno socialista se ha servido de un \u201cplan de regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d que, bajo la bandera de combatir la desinformaci\u00f3n, contiene medidas de control sobre la prensa cr\u00edtica: un registro de medios, la reforma del derecho al honor y de rectificaci\u00f3n, l\u00edmites a la publicidad institucional. Cuando un gobierno confunde la salud de la democracia con su propia supervivencia, ya no la defiende: la instrumentaliza. Matar al mensajero no es soluci\u00f3n alguna, aunque, para maquillarlo, reformes parcialmente la ley mordaza.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la decadencia del PSOE viene de m\u00e1s lejos. Conviene recordar que los socialistas han sido uno de los pilares del r\u00e9gimen de 1978, el otro es el PP, y que, en los momentos decisivos y cr\u00edticos, sus \u00fanicos aliados estructurales han sido \u2014curiosamente\u2014 los conservadores: un PP manchado por la corrupci\u00f3n tanto o m\u00e1s que los socialistas. Y todav\u00eda hay una paradoja m\u00e1s desgarradora. El PSOE se ali\u00f3 con los conservadores para perseguir, encarcelar o empujar al exilio a los independentistas catalanes en 2017-21, los mismos que hoy lo sostienen en las Cortes de Madrid. A m\u00ed, por ejemplo, me destituy\u00f3 como director de la EAPC en aplicaci\u00f3n del 155 Crist\u00f3bal Montoro, hoy investigado judicialmente por presuntos delitos de cohecho, tr\u00e1fico de influencias, prevaricaci\u00f3n y corrupci\u00f3n en los negocios. La idea reconfortante de la socialdemocracia como refugio frente a lo peor se deshace cuando el refugio la ofrece un presidente que ha convertido la promesa rota en m\u00e9todo de gobierno. S\u00e1nchez tiene m\u00e1s aura que Starmer y una apariencia de hombre dialogante, pero es igualmente incapaz de regenerar la socialdemocracia: la administra, la utiliza en beneficio propio, la desperdicia.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta de fondo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y aqu\u00ed llegamos a lo que de verdad importa: \u00bfpor qu\u00e9 la socialdemocracia ha dejado de ser atractiva incluso para quien se siente de izquierda? \u00bfPor qu\u00e9, en lugar de esperanza y alternativa, se ha convertido en el mal menor, el refugio para detener lo que a\u00fan ser\u00eda peor? Acostumbrados a la caverna, para recurrir a Plat\u00f3n, los ciudadanos ya no creen en nada que no se pueda probar.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La respuesta al interrogante que acabo de plantear es sencilla: la socialdemocracia ha dejado de ser un proyecto alternativo para convertirse en una administraci\u00f3n. Ya no pide el voto por lo que promete, sino contra lo que se teme. \u00abV\u00f3tanos o vendr\u00e1 el abismo\u00bb. En el 2008, el PSC de Jos\u00e9 Zaragoza y Miquel Iceta propag\u00f3 el eslogan \u201cSi t\u00fa no vas, ellos vuelven\u201d que ya era eso. Pero una pol\u00edtica construida s\u00f3lo sobre el miedo a lo peor no puede generar esperanza; a lo sumo genera resignaci\u00f3n. Y todav\u00eda existe una consecuencia m\u00e1s perversa: el mal menor es comod\u00edsimo para quien manda, porque convierte cada esc\u00e1ndalo en un chantaje. Si la alternativa es el nacionalpopulismo, todo vale \u2014incluso tapar la corrupci\u00f3n o amordazar la prensa\u2014 en aras de detener al monstruo. La l\u00f3gica del mal menor llega al l\u00edmite cuando son quienes fueron perseguidos quienes acaban apuntalando a quien les persigui\u00f3, porque lo que vendr\u00eda detr\u00e1s ser\u00eda a\u00fan peor. As\u00ed, el miedo a lo peor se convierte en el permiso que necesitan los poderosos \u2014y los unionistas\u2014 para eludir la rendici\u00f3n de cuentas.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El nacionalpopulismo crece, en buena parte, porque crece ese vac\u00edo. All\u00ed donde la socialdemocracia deber\u00eda responder a las angustias materiales -trabajo, vivienda, sanidad, seguridad, una vida para ser vivida- demasiado a menudo ha respondido con gesti\u00f3n y con sermones. El historiador Tony Judt, quien en 2009 ya se preguntaba qu\u00e9 estaba vivo y qu\u00e9 estaba muerto en la socialdemocracia, afirmaba que una sociedad decente no humilla a sus miembros m\u00e1s d\u00e9biles ni glorifica a los ganadores. La tragedia de tantas socialdemocracias europeas es que han acabado haciendo ambas cosas a la vez: celebrar a los vencedores de la globalizaci\u00f3n mientras abandonaban en silencio a los que se quedaban atr\u00e1s. Adem\u00e1s, all\u00ed donde la inmigraci\u00f3n y las minor\u00edas han alterado la demograf\u00eda de un pa\u00eds, normalmente es donde se ha hecho m\u00e1s visible el recelo popular hacia los reci\u00e9n llegados y una p\u00e9rdida de entusiasmo por la socialdemocracia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La dimensi\u00f3n catalana<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En Catalu\u00f1a, la crisis de la socialdemocracia tiene, adem\u00e1s, una dimensi\u00f3n nacional. Durante d\u00e9cadas, el PSC-PSOE mantuvo un delicado equilibrio entre el autogobierno catal\u00e1n y la socialdemocracia espa\u00f1ola; con el tiempo, ese equilibrio se fue erosionando. La fractura contribuy\u00f3 al auge de un independentismo que quiso combinar justicia social y soberan\u00eda nacional, dos aspiraciones que para muchos votantes nunca fueron contradictorias.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cabe destacarlo sin tapujos: en Catalu\u00f1a muchos votantes socialdem\u00f3cratas quisieran un partido socialista realmente dem\u00f3crata y soberanista, y ese partido todav\u00eda tiene que crecer. El PSC-PSOE es socialista, pero forma parte del mobiliario del r\u00e9gimen del 78. El espacio independentista no ha sabido consolidar -al menos de momento- una oferta socialdem\u00f3crata cre\u00edble y estable. Quien quiere abrazar ambas cosas a la vez -justicia social y soberan\u00eda, rep\u00fablica e igualdad- no tiene hoy un partido propio. El \u00fanico espacio que apunta claramente en esta direcci\u00f3n, MEScat Independentistas de Esquerra \u2014la escisi\u00f3n soberanista del PSC nacida en 2014\u2014, es una formaci\u00f3n peque\u00f1a, hoy aliada estable de Junts per Catalunya, el partido del president en el exilio, Carles Puigdemont.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lo puedo decir en primera persona, porque es mi casa: milito y soy diputado de Junts. Y reivindico que, ahora mismo, esta uni\u00f3n tiene sentido, porque permite defender a la vez la democracia y la soberan\u00eda desde el espacio independentista con mayor capacidad real para hacerlo, siempre que se respete el pluralismo, que es lo que hace ganar elecciones a un partido nacional. S\u00e9 que admitirlo quiz\u00e1s refuerza la idea del refugio sobre la que gira todo este art\u00edculo. Pero aspiro a que Junts sea un refugio diferente: no la trinchera resignada del mal menor, sino una casa escogida con convicciones y pensada para durar. Un refugio que no sea pasajero hasta alcanzar el objetivo compartido: la independencia de Catalu\u00f1a.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esta orfandad \u2014la del votante que quisiera un partido propio y todav\u00eda no lo tiene\u2014 no es ninguna an\u00e9cdota local: es la versi\u00f3n catalana del mismo vac\u00edo que, en toda Europa, alimenta la desafecci\u00f3n. Hay que reinventar el humanismo socialdem\u00f3crata.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El reto, pues, es reconstruir una tradici\u00f3n capaz de ligar de nuevo gesti\u00f3n y anhelo, m\u00e1s all\u00e1 de proclamarlo. Catalu\u00f1a necesita una socialdemocracia soberanista renovada: un proyecto que entienda que no hay rep\u00fablica sin igualdad ni justicia social duradera sin soberan\u00eda. Esta tradici\u00f3n tiene ra\u00edces profundas en la historia pol\u00edtica catalana \u2013de Mart\u00ed y Juli\u00e0, que so\u00f1aba con una \u201crep\u00fablica del trabajo\u201d, a Rafael Campalans, Serra i Moret o Josep Pallach, que trataron de casar el socialismo democr\u00e1tico con las aspiraciones nacionales en partidos diversos: la Uni\u00f3 Socialista de Catalunya (USC) y el PSC-Reagrupament. Una socialdemocracia as\u00ed deber\u00eda ser valiente, \u00e9tica y socialmente arraigada: liberal en la defensa de los derechos individuales, radical en el combate contra la desigualdad y soberanista en su comprensi\u00f3n de la pol\u00edtica. Es necesario combatir los excesos del &#8216;wokismo&#8217; cultural y la antipol\u00edtica xen\u00f3foba para construir una alternativa institucional cre\u00edble, capaz de encarar los retos reales \u2014incluida la presi\u00f3n demogr\u00e1fica de la inmigraci\u00f3n\u2014 sin renunciar nunca a los derechos humanos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sin esperanza, la resignaci\u00f3n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En el art\u00edculo que he mencionado al principio rese\u00f1aba que la Fundaci\u00f3n Jean Jaur\u00e8s hab\u00eda hecho un diagn\u00f3stico descarnado de la izquierda: \u201cUn espectro recorre Europa: el espectro de la izquierda abandonando la historia\u201d. La rotundidad de la afirmaci\u00f3n es desalentadora, porque sin esperanza la pol\u00edtica se desploma y se convierte en resignaci\u00f3n. La resignaci\u00f3n, en pol\u00edtica, es s\u00f3lo otro nombre para designar el abismo que nos espera. Conviene desconfiar de los triunfalismos f\u00e1ciles: una elecci\u00f3n parcial en Makerfield y un modelo dan\u00e9s que s\u00f3lo funciona virando hacia la derecha no hacen primavera. Una socialdemocracia que no sepa ofrecer protecci\u00f3n en un sistema global cada vez m\u00e1s desequilibrado \u2014que de momento no sabe contener el empuje industrial de China ni el vendaval de las grandes tecnol\u00f3gicas que dominan la inteligencia artificial ni el cambio demogr\u00e1fico\u2014 seguir\u00e1 siendo tan s\u00f3lo un mal menor. Un refugio para desesperados.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1 la esperanza sea, en serio, una decepci\u00f3n aplazada. La cuesti\u00f3n ahora es si Manchester y Copenhague son excepciones que confirman la regla o las primeras se\u00f1ales de que el centroizquierda a\u00fan puede dejar de ser el mal menor para volver a ser una alternativa. Durante la noche de celebraci\u00f3n electoral en Makerfield, Burnham dijo que aqu\u00e9l pod\u00eda ser, s\u00f3lo pod\u00eda ser, el momento del giro. La dimisi\u00f3n de Starmer le ha dejado a un paso de Downing Street. Que este momento se convierta en serio en un vuelco, y no en un simple relevo, depender\u00e1, sobre todo, de si la socialdemocracia recuerda para qu\u00e9 naci\u00f3.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(1) <\/span><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2019\/may\/11\/denmark-election-matte-frederiksen-leftwing-immigration\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2019\/may\/11\/denmark-election-matte-frederiksen-leftwing-immigration<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/a><a href=\"https:\/\/mesesquerres.cat\/el-mal-menor-de-la-socialdemocracia\/\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/mesesquerres.cat\/el-mal-menor-de-la-socialdemocracia\/<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Despu\u00e9s del mal menor<\/b><b><br \/>\n<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Agust\u00ed Colomines (MEScat)<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Retrato del partido que deber\u00edamos ser<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Continuaci\u00f3n de \u00abEl mal menor de la socialdemocracia\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La gran tragedia de la socialdemocracia europea no es haber perdido elecciones. Es haber perdido su imaginaci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Durante d\u00e9cadas la idea de que la libertad y la justicia social no eran adversarias, sino aliadas, fue muy poderosa. As\u00ed como que el progreso econ\u00f3mico deb\u00eda servir para ampliar las oportunidades de todos. Que el estado de bienestar era una herramienta de emancipaci\u00f3n y no una simple maquinaria administrativa. Que Europa era una promesa y no un refugio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy, la socialdemocracia, demasiado a menudo, s\u00f3lo aspira a administrar el deterioro social y la degradaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pide el voto para evitar un mal peor.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Apela al miedo frente a la extrema derecha para sobrevivir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Invoca a los fantasmas del pasado para empa\u00f1ar el presente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y, mientras tanto, millones de ciudadanos siguen pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo acceder\u00e1n a una vivienda, c\u00f3mo educar\u00e1n a sus hijos, c\u00f3mo proteger\u00e1n su trabajo en un mundo gobernado por algoritmos, c\u00f3mo podr\u00e1n conservar una identidad colectiva sin renunciar a una sociedad abierta.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Rapha\u00ebl Glucksmann, el dirigente del partido franc\u00e9s Place Publique, bautiz\u00f3 a esta generaci\u00f3n con mucha precisi\u00f3n: \u00abLos hijos del vac\u00edo\u00bb. El neoliberalismo hab\u00eda prometido individuos libres y los ha convertido en individuos solitarios. Vaci\u00f3 de sentido la vida compartida \u2014los oficios, los barrios, los sindicatos, las parroquias, las asociaciones\u2014 y en ese vac\u00edo han crecido las pasiones tristes: el miedo, el resentimiento, la nostalgia identitaria, en el sentido \u00e9tnico del t\u00e9rmino. La extrema derecha no llena un programa: llena un vac\u00edo. Y un vac\u00edo no se combate con gesti\u00f3n. Se combate con sentido.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Basta con mirar a Am\u00e9rica Latina para ver a d\u00f3nde lleva ese vac\u00edo. Milei en Argentina, Bukele en El Salvador y, ahora, Abelardo de la Espriella \u2014\u00abel tigre\u00bb\u2014 en Colombia, casi todos con la bendici\u00f3n del Se\u00f1or de las Moscas estadounidense, Donald Trump. Pero el detalle que importa es c\u00f3mo ganan estos pol\u00edticos extremistas. De la Espriella se ha impuesto por menos de un punto a Iv\u00e1n Cepeda, y buena parte de su voto no ha sido de entusiasmo por \u00e9l, sino por rechazo a Petro: un voto-refugio, el mismo mal menor que diagnosticamos aqu\u00ed, pero vuelto hacia la derecha. Cuando lo \u00fanico que mueve las urnas es el miedo al otro, siempre acaba ganando quien sabe sacarle r\u00e9dito.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y siempre crecen igual: una derecha y una izquierda que abandonan el terreno central \u2014como de costumbre demasiado lejos del miedo cotidiano de la gente\u2014 y un outsider que lo ocupa con espect\u00e1culo y la promesa de mano dura. Responden a una pulsi\u00f3n que Zygmunt Bauman bautiz\u00f3 como \u00abretrotop\u00eda\u00bb: buscar la utop\u00eda en el pasado porque el futuro se percibe como una pesadilla.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Catalu\u00f1a no es inmune a esta tendencia mundial; no somos ninguna excepci\u00f3n. No nos enga\u00f1emos: esa tentaci\u00f3n tambi\u00e9n tiene nuestra propia versi\u00f3n. Dentro del mismo independentismo hay quien responde al desconcierto con esencialismo y liturgia -ser catal\u00e1n como un combate espiritual sin fin, la identidad como \u00fanico sujeto, la lengua como esencia antes que como derecho. Es una retrotop\u00eda de extrema derecha; por regresar a Bauman: la a\u00f1oranza de un origen sagrado y una pol\u00edtica entendida como \u00abun descarnado antagonismo\u00bb entre nosotros y un enemigo est\u00e1tico, incluso interno, desligada de la raz\u00f3n, de la justicia y del bien com\u00fan. Justo lo contrario del proyecto humanista que planteamos. Y, como todo romanticismo nacionalista \u00e9tnico, llama al pueblo, pero no propone camino alguno: confunde la liturgia con la estrategia y el sentimiento con el proyecto.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso deber\u00edamos asimilar lo que ya sabemos de otros casos: la extrema derecha no se contiene imit\u00e1ndola, porque hacerlo la legitima. Tampoco es suficiente con el cord\u00f3n sanitario: la convierte en m\u00e1rtir y tiene un coste democr\u00e1tico, porque limita la iniciativa parlamentaria de grupos que han votado los ciudadanos. Se contiene respondiendo a las angustias reales con competencia y al desconcierto con un relato propio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1 el problema es que hemos confundido el progresismo con la gesti\u00f3n. Y una sociedad no avanza s\u00f3lo porque est\u00e9 bien administrada, sobre todo cuando la corrupci\u00f3n carcome la pol\u00edtica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Necesita una direcci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Necesita una esperanza.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Necesita un relato compartido.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Si tuviera que describir el movimiento pol\u00edtico que muchos europeos esperamos, no lo definir\u00eda ni como socialdem\u00f3crata, ni como liberal, ni siquiera como ecologista.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lo definir\u00eda, por encima de todo, como humanista.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Humanista porque volver\u00eda a poner a la persona en el centro de la pol\u00edtica. Pero tambi\u00e9n la comunidad.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Porque no hay libertad sin v\u00ednculos. Ni derechos sin responsabilidades. Ni solidaridad sin pertenencia. Es lo que el soci\u00f3logo Richard Sennett ha estado explic\u00e1ndonos toda la vida: el individuo moderno se ha imaginado como una isla, pero una isla no es libre, s\u00f3lo est\u00e1 aislada. La libertad real nace de la red de relaciones que nos sostiene, no de la ausencia de lazos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Defender\u00eda el trabajo no como una mercanc\u00eda, sino como una fuente de dignidad. Sennett lo ha expuesto mejor que nadie cuando ha reivindicado la figura del artesano: el deseo antiguo y terco de hacer un trabajo bien hecho por el solo placer de hacerlo bien. Este orgullo discreto \u2014el del carpintero, el de la enfermera, el del programador, el de la maestra\u2014 es uno de los \u00faltimos aspectos en los que una persona todav\u00eda puede reconocerse entera. La precariedad y los algoritmos no s\u00f3lo rebajan salarios: corroen el car\u00e1cter, desmenuzan la posibilidad de narrar la propia vida como una historia coherente. Un pa\u00eds que no protege el trabajo no protege a los trabajadores: los deshace.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Entender\u00eda que el respeto mutuo est\u00e1 en la base de las sociedades democr\u00e1ticas.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sabemos cooperar antes que competir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sabemos construir antes que destruir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sabemos convivir antes que imponernos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pero cooperar, nos recuerda Sennett, no es un sentimiento: es una destreza. Se aprende, se ejercita y se pierde si no se practica. Saber escuchar, tolerar la ambig\u00fcedad, ceder sin humillarse, discrepar sin romper. La democracia es, ante todo, el dif\u00edcil arte de vivir con personas diferentes.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esta nueva esperanza har\u00eda de la vivienda su gran prioridad social. No porque sea cuesti\u00f3n sectorial, sino porque es la frontera que separa la libertad de la dependencia.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sin vivienda no existe emancipaci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sin emancipaci\u00f3n no existe ciudadan\u00eda adulta.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sin ciudadan\u00eda adulta no hay democracia robusta.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed la pol\u00edtica debe volver a saber hacer cosas, no s\u00f3lo regularlas. Mark Carney, antes de ser primer ministro de Canad\u00e1 en nombre de los liberales, escribi\u00f3 que el problema de nuestras sociedades es que ponen precio a todo y, en cambio, nada valoran. Que hemos dejado que el mercado lo midiera todo \u2014incluyendo lo que no tiene precio\u2014 y que el resultado es una sociedad que sabe el coste de cada cosa sin saber el valor de ninguna. Reconstruir los valores fuertes -solidaridad, equidad, responsabilidad, resiliencia- no deber\u00eda ser resultado de una nostalgia moral: es la condici\u00f3n para que el mercado vuelva a servir a la sociedad y no al rev\u00e9s. Y al fin y al cabo significa lo m\u00e1s concreto del mundo: una vida que se pueda pagar y vivir. Construir, construir y construir vivienda para ofrecer un espacio vivido digno. Competencia antes de que consigna.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00eda ecologista, pero sin convertir el ecologismo en una religi\u00f3n secular. Ni tampoco deber\u00eda oponerse a los planes de implantaci\u00f3n de energ\u00edas renovables, si es que est\u00e1n bien hechos, con argumentos localistas que pasan por encima del inter\u00e9s nacional.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Defender\u00eda la transici\u00f3n energ\u00e9tica porque es necesaria, no porque sea una nueva identidad pol\u00edtica. Por eso es necesario aplicar m\u00e1s democracia que ideolog\u00eda para asegurar que el cambio comporte \u2014tal y como reclamaba Hermann Scheer, diputado del SPD y presidente de EUROSOLAR (fallecido en 2010)\u2014 un sistema de energ\u00eda distribuida entre municipios, explotaciones agrarias, comunidades locales, peque\u00f1as empresas. La renovaci\u00f3n energ\u00e9tica tambi\u00e9n va de repensar el poder.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00eda europe\u00edsta porque sabe que el futuro de las naciones peque\u00f1as pasa por una Europa m\u00e1s fuerte.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En un mundo de imperios -el de las grandes tecnol\u00f3gicas que dominan la inteligencia artificial, el de la producci\u00f3n industrial china, el de la fuerza bruta que ha vuelto a las relaciones internacionales- las potencias medias y peque\u00f1as s\u00f3lo multiplican su fuerza ali\u00e1ndose. Lo dice Carney desde Canad\u00e1 cuando recuerda que los pa\u00edses de tama\u00f1o medio no deben competir por el afecto de las grandes potencias, sino sumar entre ellos. Tambi\u00e9n lo apunta Glucksmann desde Europa cuando advierte que si la UE no se convierte en una potencia capaz de defender su modelo de vida, acabar\u00e1 siendo tan s\u00f3lo el mercado y el laboratorio de los dem\u00e1s. La autonom\u00eda estrat\u00e9gica no es un capricho: es la condici\u00f3n de supervivencia de una forma de vivir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carney lo formul\u00f3 sin paliativos en el Foro de Davos en enero de este a\u00f1o: lo que estamos viviendo es una ruptura, no un simple cambio de etapa. El orden de normas bajo el que las potencias medias nos hab\u00edamos resguardado se ha debilitado, y la integraci\u00f3n que nos promet\u00eda prosperidad compartida se ha convertido en un arma: el arancel como palanca, el sistema financiero como coacci\u00f3n, las cadenas de suministro como puntos d\u00e9biles a explotar. En este mundo, advert\u00eda el primer ministro canadiense, \u00absi no est\u00e1s en la mesa, est\u00e1s en el men\u00fa\u00bb.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Las grandes potencias pueden ir solas; las peque\u00f1as y medianas, no. Y cuando una naci\u00f3n peque\u00f1a negocia sola con un heg\u00e9mon \u2014el estado fuerte\u2014 no ejerce la soberan\u00eda: se convierte en una pantomima mientras acepta la subordinaci\u00f3n. La respuesta no es levantar muros m\u00e1s altos \u2014un mundo de fortalezas ser\u00eda m\u00e1s pobre y m\u00e1s fr\u00e1gil\u2014 sino sumarse a coaliciones de geometr\u00eda variable con las que comparte valores e intereses. Porque ya no basta con la fuerza de nuestros valores: tambi\u00e9n cuenta el valor de nuestra fuerza.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y ser\u00eda independentista porque Catalu\u00f1a necesita disponer de las herramientas pol\u00edticas que le permitan decidir democr\u00e1ticamente su futuro y proteger su lengua, su cultura y su modelo social en un mundo dominado por grandes bloques de poder.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y lo ser\u00eda sin mitificar el pasado. Ninguna derrota es sagrada, ni ninguna otra, mera cobard\u00eda de los vencidos. El relato esencialista eleva el 1714 a origen glorioso y, al mismo tiempo, reduce el 2017 a la rendici\u00f3n de sus dirigentes \u2014como si la represi\u00f3n no hubiera tenido nada que ver con \u00e9l. Pero lo que separa una fecha de otra tiene nombres y apellidos: los de los presos y los de los exiliados. Un independentismo adulto no reclama fidelidad a una esencia eterna, sino memoria l\u00facida: saber qu\u00e9 pas\u00f3 de verdad, para no repetir los errores ni descargar la culpa sobre quienes pagaron su precio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Porque los catalanes sabemos, a diferencia de los ingleses (y no digo brit\u00e1nicos, por respeto a los escoceses y a los galeses), que soberan\u00eda y Europa no se oponen: forman parte de la misma frase. No hay naci\u00f3n peque\u00f1a realmente libre en un mundo de bloques si no tiene, a la vez, voz propia y alianzas fuertes. Quien renuncia a la soberan\u00eda se entrega al bloque m\u00e1s cercano; quien renuncia a Europa se queda solo frente a los imperios. La respuesta no es elegir: es tener ambas cosas, como bien saben los sucesivos primeros ministros brit\u00e1nicos que han pasado por Downing Street desde el Brexit.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esa libertad de no tener que elegir tambi\u00e9n vale en Madrid. Un partido independentista no est\u00e1 obligado a elegir entre PP y PSOE, entre una derecha y una izquierda que se disputan el poder, pero que coinciden en negarnos el derecho a decidir. Estos d\u00edas hemos visto un test: ante el callej\u00f3n sin salida \u2014un presidente acorralado por la corrupci\u00f3n y sin mayor\u00eda, una oposici\u00f3n que no se atreve a presentar la moci\u00f3n de censura y la mayor\u00eda de los grupos parlamentarios que no quieren un gobierno del PP con Vox\u2014, Junts ha propuesto la \u00abv\u00eda Starmer\u00bb con que cumplir con S\u00e1nchez ni riesgo de que la ultraderecha llegue al poder.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No es sumisi\u00f3n ni ruptura: es imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. Justamente lo que, como dec\u00edamos al principio, la socialdemocracia ha perdido. Mientras el resto s\u00f3lo sabe elegir el mal menor, Junts ha encontrado un resquicio donde todo el mundo ve\u00eda un muro. Y esa es la diferencia entre un partido que piensa en el futuro y otro que se limita a administrar el presente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y no es s\u00f3lo cosa nuestra. Estos d\u00edas, desde una tradici\u00f3n nada sospechosa de soberanismo, la fil\u00f3sofa Adela Cortina ha descrito la misma enfermedad -la costumbre de mentir sin consecuencias, hasta el punto de que, como dec\u00eda Arendt, ya nadie se cree nada- y ha reclamado el mismo gesto: \u00abdesensamblar\u00bb el proyecto socialdem\u00f3crata de las siglas de un partido que ya no lo representa y confiarlo a quien de verdad quiera llevarlo a cabo. Que una voz del 78 llegue a la conclusi\u00f3n de que el proyecto debe sobrevivir al partido, y no al rev\u00e9s, es muy relevante.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pero es ah\u00ed mismo donde los caminos se separan. Cortina ancla la esperanza de renovaci\u00f3n en el suelo del r\u00e9gimen del 78 y en la Monarqu\u00eda parlamentaria como garant\u00eda de estabilidad al precio de tolerar la corrupci\u00f3n. Y es precisamente esta incapacidad de la izquierda espa\u00f1ola para pensar m\u00e1s all\u00e1 del 78 uno de los motivos de fondo de la crisis que describimos: su techo. Por eso nuestro proyecto no puede ser el de un independentismo que se resigna a hacer de muleta de Madrid a cambio de migajas, sino que debe ser el promotor que desacople el proyecto tanto de las siglas que lo traicionan como de un marco constitucional que lo niega. Ella lo llama salvar a la socialdemocracia; nosotros, ir m\u00e1s all\u00e1 del mal menor. En lugar de construirnos en oposici\u00f3n a ese mal, queremos hacerlo en busca del bien. No es lo mismo, evidentemente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Defender\u00eda una inmigraci\u00f3n ordenada y una exigente integraci\u00f3n en la defensa de los derechos humanos, incluido el derecho de las mujeres a decidir su futuro, sin coacciones religiosas. Y lo har\u00eda sin miedo, como lo hace la primera ministra danesa, la socialdem\u00f3crata Mette Frederiksen. La cohesi\u00f3n social es una conquista demasiado valiosa para dejarla en manos de los demagogos, de derecha y de izquierda.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Combatir\u00eda cualquier forma de discriminaci\u00f3n. Y por eso rechazar\u00eda la tentaci\u00f3n de reducir las personas a una etiqueta \u00e9tnica.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Porque esa es la trampa que comparten los extremos: ambos quieren que antes de ser ciudadanos seamos una categor\u00eda.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El humanismo y la tradici\u00f3n catalanista dicen lo contrario. Somos adultos capaces de pertenecer a m\u00e1s de algo a la vez, y la asunci\u00f3n de una ciudadan\u00eda catalana es, justamente, lo que nos permite convivir como un solo pueblo sin tener que renunciar a ser quienes somos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Creer\u00eda en la igualdad de oportunidades.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En el m\u00e9rito.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En el esfuerzo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En la movilidad social.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En la cultura.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En la ciencia.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En la libertad de expresi\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y en la idea, aparentemente antigua pero extraordinariamente revolucionaria, que los ciudadanos son adultos y merecen ser tratados como tales. Es necesario recuperar el concepto de colectividad del contrato social de Rousseau para superar el impotente multiculturalismo que se refugia en la suma de voluntades particulares.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pero quiz\u00e1, ante todo, esa esperanza deber\u00eda volver a decir la verdad.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En el mismo discurso de Davos, Carney recuper\u00f3 un viejo ensayo de V\u00e1clav Havel, El poder de los sin poder. En aquel ensayo, el disidente anticomunista y defensor del humanismo c\u00edvico evocaba un verdulero que cada ma\u00f1ana colgaba en el escaparate de su tienda un cartel cuya consigna no se cre\u00eda. Nadie se la cre\u00eda. Pero \u00e9l colgaba el cartel igualmente: para no tener problemas, para mostrar conformidad, para ahorrarse dolores de cabeza. Y como todos los tenderos hac\u00edan lo mismo, el sistema se sosten\u00eda. No por la fuerza, sino porque todo el mundo aceptaba vivir en la mentira.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La pol\u00edtica del mal menor es precisamente ese cartel. Una consigna que ya no nos creemos y que volvemos a colgar cada ma\u00f1ana: votar contra el miedo, simular que administrar el deterioro es gobernar, repetir que no hay alternativa hasta cre\u00e9rselo a pies juntillas.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El sistema, dec\u00eda Havel, se resquebraja el d\u00eda en que una sola persona deja de fingir. El d\u00eda en que el verdulero quita el cartel y habla libremente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso esta nueva esperanza empezar\u00eda por un gesto aparentemente peque\u00f1o: la honestidad. Denominar la realidad por su nombre. Aplicar el mismo patr\u00f3n a los amigos y a los adversarios. Construir lo que decimos que creemos, en lugar de esperar a que otro nos torne a un orden envejecido. Porque el pasado no ocurre, pero tampoco vuelve. Llorarlo o evocarlo con la nostalgia infructuosa de los \u00abretrot\u00f3picos\u00bb nos abocar\u00eda al abismo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00b7 \u00b7 \u00b7<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez tengo m\u00e1s claro que los ciudadanos de Catalu\u00f1a \u2013y Europa\u2013 no esperan una nueva ideolog\u00eda. Esperan el retorno de una esperanza que, al menos en Catalu\u00f1a, hemos abandonado demasiado pronto tras 2017.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Quitemos el cartel del escaparate. Empecemos por ah\u00ed.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Agust\u00ed Colomines (MEScat)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">*Diputado de Junts+ en el Parlament y miembro de MEScat Independentistas de Esquerra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><a href=\"https:\/\/mesesquerres.cat\/despres-del-mal-menor\/\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/mesesquerres.cat\/despres-del-mal-menor\/<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Manchester a Ferraz: por qu\u00e9 una tradici\u00f3n que promet\u00eda futuro ahora es s\u00f3lo un refugio contra lo peor Como escrib\u00ed en otra columna, \u201cla esperanza es una decepci\u00f3n aplazada\u201d. 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