{"id":65004,"date":"2025-08-06T12:44:04","date_gmt":"2025-08-06T11:44:04","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=65004"},"modified":"2025-08-06T12:44:04","modified_gmt":"2025-08-06T11:44:04","slug":"el-pecado-original","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-pecado-original\/","title":{"rendered":"El pecado original"},"content":{"rendered":"<p>Hannah Arendt, en el juicio de Adolf Eichmann en Jerusal\u00e9n en 1961, puso el \u00e9nfasis en la banalidad del mal. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde publica en forma de libro sus cr\u00f3nicas con un subt\u00edtulo provocativo, &#8216;Eichmann in Jerusal\u00e9n: A Report on the Banality of Evil&#8217;. Para Arendt, el criminal nazi se limitaba a cumplir \u00f3rdenes, sin ning\u00fan tipo de reflexi\u00f3n o consideraci\u00f3n \u00e9tica o moral sobre sus actos puesto que forman parte del engranaje burocr\u00e1tico de un r\u00e9gimen que, como muchos alemanes, no cuestionaba y se limitaba a hacer normal lo que se desprend\u00eda de la deshumanizaci\u00f3n previa de los jud\u00edos. Es un comportamiento que no nos sorprende porque es lo que estamos viendo ahora en Gaza o, hace treinta a\u00f1os, en Srebrenica, y que tambi\u00e9n observamos en otros muchos conflictos: primero se procede a deshumanizar al enemigo, y despu\u00e9s ya se le puede matar sin remordimientos ni contradicciones \u00e9ticas respecto a los valores que se dice defender; incluso, a veces, se ejecuta en nombre de la democracia o la patria ante los infrahumanos que la asedian (migrantes, palestinos, tutsis, rohingyes&#8230;).<\/p>\n<p>El fascismo, escribe Claudio Magris (&#8216;Danubio&#8217;, 1986), \u201ctambi\u00e9n es esa actitud de quien sabe ser un buen amigo de su compa\u00f1ero de mesa, pero no se da cuenta de que otros hombres tambi\u00e9n pueden ser igual de amigos de sus compa\u00f1eros de mesa&#8230; [Y por eso Eichmann] se horroriz\u00f3 al enterarse de que el padre del capit\u00e1n Less, el oficial israel\u00ed que le hab\u00eda interrogado durante meses y que le inspiraba un profundo respeto, hab\u00eda muerto en Auschwitz. Se horroriz\u00f3 porque su carencia de fantas\u00eda le hab\u00eda impedido descubrir, en las cifras de las v\u00edctimas, caras, rasgos, miradas, hombres concretos\u201d.<\/p>\n<p>Esta falta de empat\u00eda por el \u201cotro\u201d parece ser una especie de maldici\u00f3n del &#8216;Homo sapiens&#8217;, ya que su aparici\u00f3n en \u00c1frica hace ahora 200.000 a\u00f1os y su expansi\u00f3n por el continente euroasi\u00e1tico, y m\u00e1s tarde por Am\u00e9rica y Australia, comport\u00f3 la desaparici\u00f3n de las grandes faunas y de otras especies de &#8216;homos&#8217;, neandertales, denisovanos y floresiensis. Sin menospreciar el efecto de los cambios medioambientales, la llegada de nuevas enfermedades y de modificaciones en las comunidades bi\u00f3ticas parece evidente que el &#8216;Homo sapiens&#8217; fue un depredador m\u00e1s eficiente que otras especies de &#8216;homos&#8217; con los que coexisti\u00f3 y que han dejado rastro en nuestro ADN. No es f\u00e1cil encontrar ejemplos de otros depredadores mam\u00edferos capaces de acabar en masa con miembros de su propia especie, no por necesidades de supervivencia sino por marcar territorio y demostrar poder. En forma de guerras, \u00e9sta ha sido una constante de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Y, hete aqu\u00ed, poder, guerra y destrucci\u00f3n, el verdadero \u201cpecado original\u201d de nuestra especie por mucho que las religiones hayan construido un discurso mis\u00f3gino para explicarlo de tal forma que han hecho de la mujer \u2013una derivada del hombre a trav\u00e9s de una costilla suya, y no como \u00e9ste, que es fruto del aliento de Dios\u2013 por la prohibici\u00f3n de caer en la tentaci\u00f3n del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal, que despu\u00e9s da a probar a Ad\u00e1n. No, lo cierto es que el supuesto \u201cpecado original\u201d es la historia de horror, de muertes de la humanidad, como aleg\u00f3ricamente la describe Walter Benjamin (&#8216;Sobre el concepto de historia&#8217;, 1940) inspir\u00e1ndose en la pintura de Paul Klee, Angelus Novus (1920), en la que el \u00e1ngel \u00abtiene la cara dirigida hacia el pasado. All\u00ed donde delante de nosotros aparece una cadena de eventos, \u00e9l ve una \u00fanica cat\u00e1strofe que apila incesantemente escombros sobre escombros y los lanza delante de los pies. Bien querr\u00eda detenerse, despertar a los muertos y reparar la destrucci\u00f3n. Pero desde el para\u00edso viene un viento de tormenta que le ha enganchado por las alas con tanta fuerza que ya no puede volver a cerrarlas. Esta tormenta le empuja de manera imparable hacia el futuro, al que da la espalda, mientras ante s\u00ed el mont\u00f3n de escombros sube al cielo\u201d. Europa, el continente de la ilustraci\u00f3n y la revoluci\u00f3n francesa, ha sido al mismo tiempo donde los sue\u00f1os de la raz\u00f3n se han hecho monstruos: los fascismos y las dos guerras m\u00e1s mort\u00edferas de la humanidad. Y el \u00e1ngel mira atr\u00e1s, porque s\u00f3lo el Mes\u00edas puede volver a la vida los escombros, pero Benjamin sabe que el Mes\u00edas no existe. Y el miedo, alimentado por ciertos medios de comunicaci\u00f3n, y la p\u00e9rdida de referentes culturales son, desde mediados del siglo XX, los nuevos mecanismos de control social para impedir que \u00abel \u00c1ngel de la Historia\u00bb se vuelva. La guerra, las interminables guerras, est\u00e1n, pues, en el origen de la expansi\u00f3n del &#8216;Homo sapiens&#8217; y, si no ponemos remedio, ser\u00e1n tambi\u00e9n la causa de su final.<\/p>\n<p>EL PUNT-AVUI<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hannah Arendt, en el juicio de Adolf Eichmann en Jerusal\u00e9n en 1961, puso el \u00e9nfasis en la banalidad del mal. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde publica en forma de libro sus cr\u00f3nicas con un subt\u00edtulo provocativo, &#8216;Eichmann in Jerusal\u00e9n: A Report on the Banality of Evil&#8217;. 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